noviembre 05, 2006

MUSICA : ENTREVISTA A AQUELARRE

Los discos de la buena memoria
CLARIN (Buenos Aires) - Noviembre 5, 2006

La legendaria banda decidió reeditar su obra, que prácticamente estaba descatalogada. Hablan de aquellos discos, de la violencia de la década del 70. Y dudan entre volver a tocar o no.


VIEJA GUARDIA. García, Starc, Del Guercio y González Neira volvieron a hacer planes. Por ahora, todo pasa por poner sus discos en las bateas.



Por Mariano del Mazo

Dspués de ese rayo fugaz y genial que fue Almendra, la diáspora maravillosa: Spinetta funda Pescado Rabioso, Edelmiro Molinari hace Color Humano y la base rítmica made in Belgrano de Rodolfo García y Emilio Del Guercio ilumina Aquelarre, una de las bandas más originales, coherentes y menos escuchadas del rock local.

El baterista y el bajista de Almendra convocaron a Héctor Starc (guitarra) y Hugo González Neira (teclados). Eran los comienzos de los 70, el rock progresivo sepultaba la década del 60 y los gestos contraculturales empezaban a diluirse para cumplir la sentencia de John Lennon: el sueño había terminado. En la Argentina el dictador Lanusse prepoteaba al Perón exiliado y ya se empezaba a oler la violencia social y política.

Todos estos elementos marcaron la extraordinaria música de Aquelarre. Treinta y cinco años después García, Starc, Del Guercio y González Neira se reúnen en un bar de San Telmo para celebrar la reedición de su obra, una obra breve y poderosa. Descatalogados, malditos, Aquelarre (1972), Candiles (1972), Brumas (1973), Siesta (1975) y Corazones del lado del fuego (1998, CD que registró su notable regreso en vivo) representan una muestra rotunda de sofisticación musical y actitud poética del rock argentino más elaborado.

La reedición, a cargo del sello Acqua Records, tiene dos etapas. La primera comprende los discos Aquelarre, Candiles y Corazones del lado del fuego, que ya están en la calle. La segunda, de Brumas y Siesta, sale el año próximo. "Nos propusimos recuperar nuestro material. Ahora, Aquelarre es de Aquelarre. Y los discos vuelven a estar en las bateas, al alcance de la gente. La gran novedad es Candiles, que nunca había sido editado en compacto", dice García.

La voz cantante la lleva Rodolfo; Del Guercio aporta reflexión; Starc, alaridos y humor. González Neira rara vez quiebra una timidez casi invencible.

¿Por qué ahora esta reedición?

García: Nos encontramos con gente que pregunta qué pasa con los discos. Es curioso, pero Aquelarre se transformó en una banda de culto. Nos pareció oportuno. Además, en el 2007 se cumplen 35 años de nuestro primer disco.

Pregunta obligada: ¿van a presentar este lanzamiento en vivo?

Del Guercio: Por ahora no...

García: Creo que no tenemos el deseo, todavía.

Starc: Yo por ahí sí tengo ganas, pero el año que viene. Lo que pasa es que nos lleva mucho tiempo prepararnos. Para los últimos shows, de 1998, estuvimos dos años ensayando. Cada cual tiene sus obligaciones y algunos temas son complicados. Nosotros para tocar tenemos que sonar mejor que antes.

Del Guercio: Esa es la clave.

¿Por qué?

García: Un músico no es un futbolista: tiene que tocar mejor que cuando tenía 20. Y creo en la cosa superadora. A Emilio y a mí nos pasó después de Almendra: cuando terminó esa experiencia tan fuerte teníamos que hacer algo a la altura de Almendra. Después nos pasó con Aquellarre.

Del Guercio: Es así. Mi último disco es Pintada, que es de 1983. Me sigue pareciendo un buen disco, pero en el futuro no podés montar un proyecto que no esté a la altura de lo que ya hiciste.

Emilio, con los episodios de San Vicente muchos nos acordamos de tu canción "Violencia en el parque". Vos militabas en el peronismo... ¿originalmente el tema refería a Ezeiza?

No, no. Lo escribí antes, a mediados del 72 más o menos. Era una violencia que estaba en el ambiente. El parque, para mí, era el país, la patria. También refería tangencialmente a las reuniones de Parque Centenario. Yo nunca escribí de un modo directo, usaba mucho el símbolo. Hay otros: Aves rapaces, por ejemplo, habla del golpe de Pinochet en 1973.

En 1975, un poco por asfixia política, otro poco por búsqueda artística, los Aquelarre se toman el buque con rumbo a España. Caen en Barcelona. "Fue como si llegara un plato volador", dice García. "Pero estuvo bueno. Eso de que Aquelarre le enseñó el rock en castellano a los españoles es presuntuoso. Pero lo cierto es que todos cantaban en inglés. Nos iban a ver muchos músicos y periodistas, como los de Barón Rojo y el Mariscal Romero"

Starc: Al poco tiempo fue Moris. Podemos escribir un libro sobre historias de Moris en España...

Enseguida se enganchan a conversar entre ellos. Asoma alguna diferencia y una mayoría de complicidades. Se los ve bien. Discuten sobre el rock argentino actual, hablan de internet, de la industria discográfica. Y especulan sobre cómo los ve "la juventud".

Dice Starc: "Quiero tocar, quiero que nos escuchen los pibes. Los quiero aplastar. Y que digan: Son cuatro viejos chotos... ¡Pero suenan como la puta madre!".