octubre 25, 2009

RETRATO DE HOMERO Y VIRGILIO EXPÓSITO




radar

Domingo, 25 de octubre de 2009

Nuestro Virgilio

Extraordinario pianista, talento de una precocidad asombrosa (a los 14 compuso “Maquillaje”), autor de cientos de obras, polémico conversador (se ganó un exilio del ambiente tanguero cuando aludió a la sexualidad de Gardel), Virgilio Expósito conformó con su hermano Homero una de las sociedades artísticas más importantes de la música argentina. Hoy se cumplen 12 años de su muerte, y Radar lo homenajea con esta entrevista inédita, dada poco antes de morir a quienes hoy trabajan en una biografía de los hermanos, en la que Virgilio recorre su vida, la canción gauchesca que escuchó de niño y dio grandes poetas populares, la increíble aventura de Homero, que los llevó a estudiar el jazz cuando ya se sabían todos los tangos, el modo inesperado en que su bolero “Vete de mí” cambió la música en Cuba, lo que lo llevó a convertirse en un intérprete internacional en sus últimos años, las conversaciones entre los dos mientras componían “Naranjo en flor” y la respuesta que les daba a los jóvenes cuando le preguntaban qué significaba eso “era más blanda que el agua”. Además, el recuerdo de uno de los últimos músicos con los que colaboró: Litto Nebbia.

Por GABRIEL PATRONO Y PABLO BOBADILLA

En la primera declaración de la última entrevista que dio antes de morir, Virgilio Expósito recordó: “Mi viejo nos puso estos nombres, Homero a mi hermano y Virgilio a mí, y parece que nos anticipaba el camino por el que más tarde anduvimos”. Era una frase que repetía en sus conciertos, siempre antes de tocar alguna canción compuesta junto a su hermano, el poeta Homero. Sus vidas y sus obras están ligadas. Componiendo todos los días, entre ambos construyeron un repertorio ineludible dentro del tango canción. Composiciones como “Maquillaje”, “Chau no va más”, “Naranjo en flor” y el bolero “Vete de mí”, del que se han grabado más de 400 versiones, incluyendo las de Bola de Nieve y Caetano Veloso. Fue uno de los músicos más representativos de la generación del ’40. En la última década de su vida colaboró con artistas sobresalientes del rock argentino, primero con Litto Nebbia, luego con Charly García en la banda de sonido de Funes, un gran amor, y después con Andrés Calamaro, tuvo de alumnos a Juan Carlos Baglietto y a Max Masri, uno de los creadores del tango electrónico. También abonó el terreno del proto rock argentino: a fines de la década de los ’50 se convirtió en productor discográfico de Billy Cafaro y viajó a Estados Unidos tocando en un barco con una orquesta de jazz. Apenas una parte del camino que anduvo junto a su hermano y en el que los puso Manuel Juan Expósito. El padre había sido criado en la Casa de Niños Expósitos, el hogar de huérfanos de la calle Montes de Oca, en Buenos Aires, hasta que se escapó de su familia adoptiva, se fue hacia Banfield y después a Zárate, donde comenzó a trabajar en una panadería, luego se empleó en el ferry que transportaba los trenes hacia Entre Ríos, llegó a dominar cuatro idiomas y más tarde fundó una confitería con la que se convirtió en pastelero de profesión, a la vez que se mantuvo activo como poeta y director de teatro con ideas anarquistas.

En dos casetes TDK quedó guardada la hilacha de voz de Virgilio contando su vida, habló lento, tranquilo, pausado. Se le notaba el cansancio, pero se entusiasmaba al hablar de la obra de Francisco Canaro, de Astor Piazzolla, recuperaba la vitalidad mientras revolvía sus cosas en busca de viejas partituras que citaba y tocaba en el piano, en el living de su piso en Recoleta en el que se amontonaban dos teclados, una computadora, carpetas y estanterías con discos y adornos de su esposa. Era 1997 y sus dos hermanos ya habían fallecido: Homero en 1987 y Luis María en 1992. Había dado clases desde la mañana y estaba en la semana de una mudanza. Fueron cerca de dos horas de anécdotas y recuerdos, habló de lo que quiso pasando del piano al sillón, recitando y cantando fragmentos de sus obras, forzando a que las preguntas interrumpieran su monólogo. Era como si supiese que le quedaba poco tiempo. Fundamentalmente mostró su compromiso con el trabajo y su pasión por el camino emprendido. Contaba su vida cantando sus obras, una ternura recia viaja en su voz chiquita y áspera.

HOMERO Y VIRGILIO ESTUDIAN LOS CLASICOS Y LOS NUEVOS

“Piazzolla decía: ‘A mí me nefriega (sic) todo lo que dicen estos tipos. Ahora lo voy a torcer, voy a hacer lo que yo quiero y si no les gusta, que se vayan a la mierda’. Algunos tipos dicen que hay un Piazzolla, vamos a decir, hasta el tango de Pichuco y otro después del tango de Pichuco. Yo digo que hay dos partes en mi vida: hasta los 9 años y después de los 9 años. Mi hermano Homero era un tipo muy inquieto. Cuando yo tenía 9, él ganó un concurso literario, ahí cumple quince y papá le dice: ‘Bueno, cumplió quince años y va a tener un día solo en Buenos Aires, haga lo que usted quiera. Acá tiene 200 pesos’. ¡Era un sueldo! Entonces Homero vino por primera vez a Buenos Aires solo, se bajó en Retiro y dijo: ‘Si mi papá caminó hasta Banfield, yo voy a caminar hasta llegar adonde yo quiera’. Empezó a caminar por la calle Maipú y se fue, atravesó Corrientes y encontró la primera casa de música, la casa Breyer, que vendía pianos. Entra y dice: ‘Yo de tangos lo sé todo, creo que debo tener todo. Yo busco otra cosa, otros nombres, otra idea’. Entonces, el vendedor le dice:

–Usted debería meterse en asuntos de jazz.

–¿De jazz? ¿Cómo es?

–Vea, siga, camine treinta o cuarenta metros más y se va a encontrar con la casa Neuman.

Va a esa casa que tenía toda la música importada que se pueda imaginar, editada por ellos mismos, y mi hermano se llevó doscientos pesos de música. Incluido todo, todo, ¿eh? No quedaba nada. Cayó en mi casa con la ‘Rhapsody in Blue’, con el álbum de Duke Ellington, toda la música de Gershwin, todo, todo, todo lo que había. Y entonces me dice: ‘Mirá, esto va a ser un despelote, así que si no empezamos por ordenarnos un poco se nos va a armar un quilombo. Porque vos fijate hasta dónde hemos llegado. Tocá este tango que vos tocás’, y yo toqué ‘Churrasca, mi churrasquita’ (canta).

–Es una cosa incipiente al lado de todo esto que es música popular, eso es muy incipiente.

–Y... pero es de Lomuto –le dije.

–Está bien que es de (Francisco) Lomuto. ¡Te digo que es incipiente al lado de lo que hacen estos tipos! A ver tocá esto.

Yo miro y le digo:

–Pero a mí no me van a alcanzar los dedos, esto es difícil.

–Bueno, entonces ponete a estudiar, empezá por orden, a ver, cazá esto.

–Pero acá dice medio tempo y yo no sé cómo será, ¿qué será?

–Yo tengo algunos discos que traje, vamos a escuchar y ahí vamos a ver cómo es.

Y ahí empezamos y le dimos a todo este asunto del jazz que parecía hasta mentira. Yo a los 20 días tocaba ‘Sofisticated Lady’ de Duke Ellington como si fuera una cosa corriente y era una música muy mejorada la que habíamos encontrado. Le decía a Homero: ‘Esto es raro’, y él me decía: ‘Esto ahora es raro para nosotros que estamos acostumbrados a otra música. A corto plazo todo esto es antiguo para nosotros’.

Homero tenía sus rayes. Efectivamente al poco tiempo era antiguo para nosotros. Y bueno, ahí descubrimos cómo era aquella música. Descubrimos cómo se llamaban las partes de una pieza de música: tema, repetición del tema, después un verse o un puente y después repetición del tema para fin. Cuatro veces ocho compases, en 32 compases estaba todo.

Me dice: ‘Los mexicanos, fijate vos, se han afanado de aquí para hacer el bolero’. Vemos efectivamente que estaba con la misma medida del bolero, nada más que uno estaba en 4x4 y el otro iba en el ritmo del bolero. Ahí nos dimos cuenta de que había que estudiar en serio las canciones para saber componer. Yo componía canciones que me parecían, apenas como me parecían y Homero les ponía letra. Así hicimos una canción que se llamaba ‘Vete de mí’.”

ATENTO HASTA DORMIDO

Virgilio nació el 3 de mayo de 1924 en Campana, pero a los tres días se mudó a Zárate, nació 5 años después que su hermano Homero y cinco años antes que Luis María, sus padres eran Manuel Juan Expósito y Rafaela del Giúdice Cafaro. En los cinco años que separan el nacimiento de Homero del de Virgilio, el hermano mayor se ganó gracias a sus imitaciones y actuaciones el apodo de “Mimo”; también ganó un premio por disfrazarse de lámpara y su apodo de infancia se convirtió en el nombre de la confitería que la familia Expósito abrió y dirigió en Zárate.

Virgilio comenzó a estudiar el piano a la edad de cuatro años, se formó en música clásica y estudió con el violinista alemán Juan Elhert, que formó a una generación de músicos que integraron su orquesta y luego se lanzaron al público de Buenos Aires: Armando Pontier y los campanenses Héctor “Chupita” Stamponi y Cristóbal Herreros. Cursó sus estudios primarios en Zárate y el secundario en el Liceo Militar de Escobar, donde enseñaba música Alberto Ginastera.

Viajando en tren conoció a su primera esposa: Ofelia Inés Bertolotti. Sentada junto al piano vertical alemán en el que Virgilio aprendió a tocar, Mónica, la mayor de sus cuatro hijos, cuenta: “El vivía acá en Zárate y mi mamá en Escobar, y él tenía que tomar el tren para ir a Escobar para casarse por civil. Se fue a tomar el tren y, como siempre, llegaba corriendo, siempre a último momento, toda la vida fue igual. Corrió en la estación al tren que ya había salido, se cayó entre el andén y la vía y todos los vagones, que no sé cuántos eran, le pasaron por encima y le golpearon la cabeza, entonces en cambio de casarse estuvo internado, todo roto. Desde ese momento le quedó una disritmia cerebral que la llevó toda su vida: podía estar en el cine viendo la película y de pronto parecía dormirse, porque se le dormía una parte del cerebro, pero otra le quedaba despierta. ¿Entonces qué pasaba? La gente que iba con él podía pensar que se dormía y podía comentar lo que quería. Pero cuando veías que se despertaba, te contestaba lo que vos estabas diciendo. La gente quedaba atónita. La disritmia te afloja, es un mal bombeo de la sangre del corazón y quedaba así. Tengo fotos de él dormido dirigiendo una orquesta. Arrastró esta disritmia desde los veinte años durante toda su vida. Pero no murió de eso, él murió por un aneurisma de aorta abdominal que tenía un montón, cuando lo abrieron creían que tenía uno, pero tenía un montón. El sabía que el día que lo operaran de eso se iba a morir porque había tenido infartos pasivos. Me pidió permiso para operarse luego de descomponerse y me dijo: ‘Me quiero operar porque quiero vivir’”.

EL TANGO Y EL BOLERO, UN SOLO CORAZON

¿”Vete de mí” fue una de las primeras obras que compusieron juntos?

–No. Debe haber sido la obra número 150, porque todos los días componíamos una o dos canciones. Ya para ese entonces el cantante Gregorio Barrios había grabado algunas cosas mías. Cuando hicimos “Vete de mí”, decíamos: “Che, qué tema tan difícil, está siempre arriba, esto no lo va a querer grabar nadie”... Hasta que decidimos evitar el verse de 8 compases que va en el medio, donde cambia la melodía por otra cosa. Dijimos: “Vamos a hacer dos partes de 16 compases”. Y ahí hicimos un bolero. Hoy, “Vete de mí” es la canción que más ha transformado al género del bolero; nosotros le pusimos bolero a “Vete de mí” porque teníamos quién nos iba a grabar. Estaba este chico cantando boleros, y le dije: “Ponele que es bolero y chau”. En ese momento se va a Cuba el otro cantante de bolero que recién había podido lograr algo, que cantaba igual que Gregorio Barrios, lo imitaba: Daniel Riolobos. Trajo a dos chicas chilenas que eran muy buenas, Sonia y Miriam, les monté el bolero a las chicas para que tuvieran una obra para estrenar, cantaban una maravilla. Se fueron a Cuba y la primera carta que recibo de él me dice: “Hace tres horas que estoy en La Habana, entonces antes de cambiarme para ir a trabajar a la noche me dicen: Vaya y crúcese ahí, se va a encontrar en el bar con algún músico. Fui y no era un bar, era una boîte. Había un tipo cantando, extraordinario, me quería morir: el tipo era el mozo”. Esa era la primera impresión que yo tuve de Cuba. El que cantaba era el mozo, quiere decir que ése es un pueblo donde todo el mundo canta. La cuestión es que “Vete de mí” fue un despelote. Se enloquecieron.

Poco antes de la entrevista, Virgilio había visto el documental titulado Vete de mí. “Trabajo yo y este cubano... ¿cómo se llama?”. Virgilio se perturbó varios minutos por el olvido. “Fiuuuuuuuú, ¿cómo puede ser que no me acuerde el nombre de este tipo? Cuestión que el bolero entró. En una segunda carta, Riolobos me dice: ‘¿Te acordás que te decía que los mozos cantan? En una sola noche tuve que cantarlo cinco veces porque la gente quería que yo cantara ese bolero y nada más. Si te digo que tengo un éxito acá, lo tengo con tu bolero’. Yo decía: ¿con mi bolero? Hace 52 años de esto. Cuando me llamó el director del documental me dijo: ‘Me he dado cuenta de que su bolero es uno de los más grandes lazos que tenemos con los cubanos’. Yo le dije: ‘Pero, ¿qué tiene que ver?’. ‘No hay un cubano que no sepa Vete de mí’, me dijo.”

Virgilio contó que la película lo emocionó tanto que la primera vez no pudo terminar de verla. “¡Bola de Nieve se llama la persona que no recordaba! En el documental yo hago de Virgilio Expósito, voy al puerto y despido al barco en el que se va Riolobos; en Florida toco un tema de Bola de Nieve, después toco ‘Vete de mí’. Aparecen imágenes de Bola de Nieve cuando estaba vivo y coleando, gritando por una ventana. Es excepcional lo que este muchacho hizo en 18 minutos. Con decirte esto te digo todo: mientras van los títulos finales, van dos barquichuelos, como dos canoas: son dos pianos. Y entran a flotar así en el mar y cuando se encuentran en el medio de la cosa, este de acá que es rubio lo saluda al de allá que es un negro, Bola de Nieve, y la cosa sigue y sigue así hasta que se van cuando se pierden los pianos.”

UN TIPO DE 5 MIL AÑOS

Litto Nebbia le propuso registrar para el sello Melopea las composiciones clásicas de la dupla que conformó con su hermano Homero. Aceptó y grabó en poco tiempo dos discos, Cancionística y Melódica. Una obra intensa, emocionante, y una muestra de la honestidad artística de un músico que transitaba serenamente el final de una larga y apasionante vida. Con una voz mínima y un acompañamiento de lo más sutil transmite lo que esas canciones, que conocieron cientos de versiones, quisieron decir en el momento de su creación.

Para acompañar los discos, Virgilio accedió a unas pocas y emotivas presentaciones en las que se exhibió solo, en piano y voz. Se presentó en la explanada de la Biblioteca Nacional como invitado de Nebbia, tocó con él y Fats Fernández, y fue ovacionado por una multitud. En 1997, Juan Carlos Baglietto presentó el 6 y el 7 de junio en el teatro Opera el espectáculo Baglietto - 15 años, con artistas invitados. Virgilio cantó con él “Naranjo en flor” y la versión quedó grabada. Días después, Virgilio viajó a Europa de gira. Allí grabó por última vez: con Calamaro, en España, el 20 de junio. Acá no tocaba con tangueros y estaba marginado dentro del ambiente del tango. El decía que era por su forma de cantar, pero muchos creen que se debía a una entrevista en Página/12 en la época de presentación de Cancionística (1993), en la que dijo que Carlos Gardel era un genio musical, pero que nunca se le habían conocido novias o mujeres, y que estaba solo. Más allá del enojo de muchos tangueros, Virgilio nunca se encerró en el tango: tuvo orquesta típica desde los 16 hasta los 17 años, de jazz desde los 18 hasta los 22 y a los 23 fue director de la Orquesta de Radio Splendid. Durante los ’60 se fue durante 8 años a Brasil, donde trabajó para la RCA Victor y grabó dirigiendo una orquesta con Neil Sedaka y Paul Anka cantando en español. De vuelta en Argentina en los ’70 fundó dos sellos: Azur y Pincén, el primero abocado a grabaciones de poesía, ediciones de cantantes como Georges Brassens, y el segundo especializado en material político con títulos como Perón habla a la juventud, Chau Gatica, Eva Perón en la hoguera y Vietnam. También compondría “Chau no va más” con Homero y cambiarían nuevamente el rumbo del tango con una letra distinta sobre el fin de las relaciones amorosas y una postura vitalista: “Siempre vivir / ¡vivir intensamente! / porque ¿sabés qué es vivir? / Vivir es cambiar, / en cualquier foto vieja lo verás”. Virgilio había cambiado una vez más sobre el final: pasó de autor a intérprete de renombre internacional en sus últimos años de vida.


Durante los ’60, Virgilio Expósito viajó durante ocho años a Brasil, donde trabajó para la RCA Victor y grabó dirigiendo una orquesta (derecha) y grabando incluso con Neil Sedaka y Paul Anka cantando en español (arriba dos de esos discos). FOTOS: GENTILEZA MONICA EXPOSITO, RETOCADAS POR PABLO MARTINEZ

¿De dónde surge la inspiración para la composición?

–Si yo hubiera tenido que vivir todo lo que he escrito sería un tipo de 5 mil años; con esto te quiero decir que se escribe sobre todo con imaginación. Yo nunca sé lo que va a pasar en los temas que escribo, empiezo a escribir y pueden pasar las cosas más inimaginables. Lo que es difícil es plantear un tema en forma clara, y resolverlo. Para mí es importante que el personaje de la canción no sea un tipo sucio.

¿A qué se refiere con que no sea sucio?

–Que el personaje que yo describo en la canción no cometa un acto vil, eso yo no lo puedo tolerar. En mi juventud yo me sabía todos los tangos porque de tango estaba minado. Venía un poco de la canción gauchesca. Los autores eran tipos como El Viejo Pancho, grandes poetas, de eso vale decir que siempre hubo grandes figuras en la canción popular. Cuando uno revisa un libro de canciones de una época se encuentra con que hay obras de Francisco Canaro. Canaro tiene un tango que se llama papappan papana tirirtitu papapa (canturrea) se llama... A ver... (se pone a revolver carpetas). La letra es de Julio Romero y la música es de Canaro. Estas canciones cantaba Gardel en sus primeras conquistas, era un fenómeno (sacude otra partitura que encuentra buscando la anterior). Mirá cómo escribía Roberto Firpo un tango, era un musicazo; no era un tango, era una orquestación, mirá acá: ésta es la parte que hacían los bandoneones, bandoneón bien fraseado, violines, variaciones para bandoneón. Escribía todo, un maestrazo era.

¿Dejaba lugar para la improvisación del músico?

–No, no había improvisaciones, el tango era todo escrito (encuentra otra partitura). ¡“Tomo y obligo”! Qué bueno...

¿Cómo hacía un compositor en sus inicios para que alguien se interesara en grabar sus temas?

–Se la escribía a otro; fijate “El pagaré”: no tiene ni nombre de autor. Y se vendían estas piezas, se agarraba toda la guita el editor. “La espera”, “Silencios”... había muchas obras. Este tango es del 1900 (sostiene una partitura), dice “Guardia Vieja” y no tiene ni fecha de edición, y es la editorial Riccordi. Para que te des una idea lo que hizo Canaro en el año 1914.

Se levanta, va hasta su piano Fender digital y empieza a tocar.

–¡Qué me decís, es del año ’14! Mucha gente habló muy mal y cualquier cosa de Canaro. Pero esto es de 1914. Después hubo tangos que fueron modernos, pero este tango es una barbaridad. La orquesta de Canaro tenía un bandoneón, un violín, una guitarra, un contrabajo y un piano: fijate la calidad de cosas que tiene. Todos los Canaro sabían música y escribían. Rafael, uno de los últimos, también era un fenómeno.

En cuanto a sus composiciones, ¿usted elegía el cantante?

–Muchas veces los hacíamos para nadie, para que queden ahí. Muchas veces decíamos: “Este tango es ideal para que lo cante, por ejemplo, Floreal Ruiz”. Entonces lo íbamos a buscar. “Naranjo en flor” la grabó él, fue el primero. Cuando se fue Piazzolla de la orquesta de Pichuco Troilo fue el primer tema que sacaron, lo ensayaron durante 23 días seguidos de lunes a domingos una hora y media, porque era un tema sumamente difícil para la época. Yo no sabía componer de otra manera, no lo sabía hacer más fácil. Hoy lo hubiera hecho más fácil. Empezó con la parte del medio, era lo único que teníamos.

Virgilio garúa unos acordes en el piano y canta: “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento... / Perfume de naranjo en flor, promesas vanas de un amor que se escaparon en el viento. / Después... ¿qué importa el después? Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado, / eterna y vieja juventud que me ha dejado acobardado / como un pájaro sin luz”.

–Era muy difícil de cantar, nos faltaba la otra parte. Yo escribía la música y mi hermano Homero iba poniendo la letra. La verdad es que no sabíamos qué más decir porque imaginate que con lo que teníamos ya estaba todo dicho. Yo le decía: “Y ahora ¿qué carajo vas a hacer?”. “Y ahora voy a dar explicaciones: ‘Era más blanda que el agua, que el agua blanda, / era más fresca que el río, / naranjo en flor / Y en esa calle de estío, calle perdida, / dejó un pedazo de vida / y se marchó’”... Yo seguía con la música: “¿Y ahora?”. “Ahora hacé algo fácil. Al tipo ya lo mataste cantando, repetí notas, hacé algo fácil” (toca la parte instrumental).

Todo lo que resulta fácil también ha costado; era una tontería, pero había que hacerla: había que hacer 16 compases con eso. La segunda vez dice: “¿Qué le habrán hecho mis manos? / ¿Qué le habrán hecho / para dejarme en el pecho / tanto dolor? / Dolor de vieja arboleda, / canción de esquina / con un pedazo de vida, / naranjo en flor”. No importaba lo que digas ahí, si ya todo estaba dicho en la primera parte.

CUATRO PASITOS

Ahora se habla de un auge del tango, hay muchas academias de baile...

–En este país no pasa absolutamente nada. Auge del tango hay en Alemania, en Bélgica. Pero un auge increíble: en cualquier lugar salen 80, 90 parejas a bailar, y no bailan con todos los retorcijones que bailan acá en la televisión, que se necesitan dos folletos explicativos para poder bailar... No. Bailan sencillamente, dos pasitos para acá dos pasitos para allá, un pasito para el costado, una vuelta y cuatro veces y chau. Todos bailan diferente y bailan cuatro pasos. Mientras existan esos profesores de baile, el tango no va a caminar. Porque ésa es la verdad: ¿a qué maestro de baile fueron las sirvientas? ¿Los obreros? El pueblo todo que salía a bailar. El día que los argentinos no vayan a ningún maestro y digan: “Yo salgo, me dijeron que son dos pasitos así y dos pasitos para allá y bailaré con esos dos pasitos como pueda”. Así bailo con mi mujer, así baila tu mamá con tu papá y así bailaban los tipos que bailaban antes. El pueblo, ¿cómo carajo va a salir a bailar con esos profesores de baile?

¿Cómo lo contactaron del sello Melopea?

–Un día me encontré con Litto Nebbia y me dijo: “Tenés que venir a grabar para que quede un documento de tus tangos, de tus composiciones, de tu forma de cantar. Porque vos te vas a morir, como nos morimos todos y no hay derecho a que no quede un registro del trabajo de un tipo como vos. No digo que cantes los temas de otros. Vení y cantá tus temas”. Porque yo canto sin vibrato, sin gritar, viste lo que hacen los cantores de tango, se hacen los tenores, yo no quiero saber nada de eso. Yo digo. Por cantar así les llevo ventaja a todos los gritones al pedo, en poco tiempo me han invitado de todas partes del mundo, Alemania, Bélgica, Francia. Y el año que viene puedo irme a los mismos lugares, que me van a invitar de nuevo.

En el tango tampoco hubo un recambio de músicos, cantan tangos viejos.

–No hay porque tampoco hay intérpretes. ¿Cómo te explicás que haya en este país 300 cantantes mujeres y no llegue a 20 hombres? Ahora se están largando a cantar tangos tipos que antes cantaban otros géneros... Baglietto, por ejemplo, no canta cualquier cosa, sabe lo que está diciendo. Así también hay otros que me llaman y me dicen: “Hola, ¿qué quiere decir ‘más blanda que el agua’? Te lo pregunto porque quiero hacer ese tango y quiero saber lo que estoy diciendo”. Entonces yo doy una explicación. Digo: “Puedo hablarte muy en serio sobre el agua, te podría decir que existen aguas duras, después de aguas duras hay medio duras y medio blandas, y después aguas blandas. Es una clasificación física o química del agua. Pero el agua blanda no tiene nada que ver. Cuando el poeta dice: ‘¡Qué tristeza de olor de jazmín!’, ¿me querés decir dónde mierda está la tristeza en el olor de los jazmines? Está diciendo una cosa bonita, no una cosa concreta”.

¿Se arrepiente de alguna de sus composiciones?

–No, porque yo cuando voy a lanzar un tema para que sea interpretado, ya lo tengo muy estudiado. Mi hermano me decía: “Cuando la obra se te escapa de las manos, no tiene más correcciones; antes de largar una obra fijate muy bien lo que hiciste, porque lo que dijiste va a quedar para siempre”. Para darte un ejemplo, yo a los 14 años compuse el bolero “El momento”, que dice una pavada porque un chico de esa edad mucho no puede decir: “Hay en la vida momentos felices cual sueños y son realidad, / esos momentos mi vida son estos momentos y no durarán”. Hoy lo escucho y es perfecto. Es bastante concreto, no tiene mucho vuelo poético.

¿Su mujer es un apoyo para esas correcciones?

–Mis mujeres han sido grandes apoyos, cada una a su debido tiempo. Hasta ahora tuve cuatro mujeres.

¿Fueron críticas de su obra?

–No, la primera fue la madre de mis hijos, suficiente, ¿no es cierto? La segunda era más crítica, la tercera más crítica y esta cuarta es algo grande, es una hinchapelotas (risas).

La voz de Virgilio se achicaba más y tomaba grandes respiros. Se puso el saco del traje con el que había recibido a los periodistas en su casa y pidió que lo acompañaran a tomar un taxi. El grabador siguió prendido. La revista en que iba a salir la entrevista no sobrevivió al segundo número y nunca fue publicada hasta ahora. A los pocos días, Virgilio falleció.

¿Hay otro proyecto con Litto? El es un gran respetuoso de la música de acá. ¿Le gusta el trabajo que ha hecho?

–Sí, tengo un disco más para hacer, para Miami, son unas canciones que hablan mucho de actitudes y ámbitos de Miami. Tenía ganas de hacerlo ahora. Voy a ver qué pasa. A Litto lo tengo que ver mañana. Para mí, hay músicos de la Capital y músicos del interior. Y yo me llevo bien con Litto porque él es de Rosario y yo soy de Zárate, y nosotros no tenemos nada que ver con los porteños. A los porteños ya no les interesa nada y a nosotros sí. Podemos hablar dos días seguidos de música y sabemos perfectamente de lo que estamos hablando. A mí me vienen a ver de Zárate cinco, seis, diez tipos, ponele, pero el tema tiene que ser la canción. Porque de otra cosa no me gusta hablar, yo no soy de Boca, ni de Racing, ni de nada. Yo soy músico, ésa es la verdad.

Muchas gracias, la verdad es que la charla fue muy sustanciosa.

–¿Sustanciosa? ¡Para vos, pibe! Mucha suerte y espero que les haya servido. Espero que el artículo no sea decepcionante.

Días de Virgilio

Por LITTO NEBBIA

Conocí a Virgilio a mis 8 o 9 años. Un día que él andaba tocando por Rosario, mi padre lo hizo subir a la pensión donde vivíamos. El motivo era que escuchara cantar a este niñito precoz.

Por esa época yo hacía mis primeros gajes de oficio, cantando algunas canciones en la Embajada Artística de mis padres. También tenía un programita de radio los domingos al mediodía, donde me acompañaba un trío de jazzeros, amigos de mis viejos.

Virgilio llegó a oírme cantar a capella y dar su veredicto sobre mis condiciones. Yo era más tímido que hoy día, y sufría mucho. Pero mi padre insistía, hablándole a Virgilio sobre mi afinación, la dicción, el falsete y todo los atributos naturales que yo poseía.

Cuando terminé de cantar una de las canciones de mi humilde repertorio, Virgilio comenzó –como era súper natural en él– a darme consejos y entró a recitar una interminable serie de máximas que existen para destacarse en este ambiente. La verdad es que me hizo transpirar, porque sus recomendaciones para un chico de mi edad sonaban casi como una reprimenda.

Años más tarde supe de su ternura y nobleza.

Pasaron los años, y ya iniciada en mi aventura de Melopea, un día asisto al restaurant Los Teatros, donde Virgilio tocaba algunos mediodías. Allí surgió mi invitación para que hiciéramos sus discos. Tan sólo con el recuerdo de mis padres, Virgilio me tenía ya un gran cariño y respeto. Luego empezaríamos a intimar en la música, a mostrarnos canciones, elogiar armonías y todo eso.

Llegó el día de la primera grabación. Vino con su compañera de ese tiempo, Blanquita, y una carpeta llena de canciones, con su correspondiente partitura y letra. Al instante me mostró un par de temas que eran inéditos. Uno de ellos, esa maravilla que es “La Cruz del Sur”, escrita a mediados de los años ’60.

Mi idea era registrar sus temas, cantando acompañado al piano. Sólo en algunos yo agregaría algunos instrumentos como guitarra y sintetizadores. Recuerdo que también usé un bandoneón y hasta llegué a tocar bajo eléctrico en uno. Pero la cosa era registrar eso tan natural y cálido que me había mostrado al llegar al estudio. El compositor diciendo sus canciones. Nada más legítimo y emocionante que eso.

El se resistió al inicio, argumentando que no era un cantante y que tenía la voz medio cascada. Terminamos gracias a Dios poniéndonos de acuerdo, y Virgilio decía en broma que de esta manera yo me vengaba de lo que me hizo pasar cuando me fue a escuchar de niño a la pensión. Imaginen: un niño se venga del adulto que lo hizo cantar, haciéndole grabar un disco todo cantado (risas).

Primero grabamos Cancionística, que es el más tanguero y con textos de su también irreemplazable hermano Homero. Luego seguimos con Melódica. Aquí hay muchas canciones y boleros, y es además donde comienzan a aparecer también letras escritas por Virgilio.

Yo, además, conservaba un poema que Homero me dio para musicalizar. Un día se lo mostré a Virgilio y le dije que era inédito de su hermano, que lo tomara para musicalizarlo él. Me propuso que le pusiéramos la música entre los dos y que lo grabáramos cantando juntos. Así nació “Batilana”.

Finalmente junté los dos álbumes y entonces publicamos el único CD que existe del gran Virgilio Expósito. En nuestro país, al publicarse no llegamos a vender ni 400. Tiempo más tarde logré publicarlo en España y vendimos casi 4 mil.

Conservo todavía algunas actuaciones que hicimos juntos y que algún día publicaremos. El mejor de los recuerdos para uno de los grandes compositores que ha dado la música popular. Una persona noble, justa y bondadosa.


octubre 05, 2009

HUMANIDAD EN ACCIÓN

Un nuevo movimiento global
de la sociedad civil
reclama justicia social
a los líderes mundiales

nota 4a


Casi 24 millones de personas se pusieron de pie el 16 de octubre del año pasado en más de cien países bajo el lema “Levántate” (Stand up, en inglés), iniciativa de la sociedad civil adosada a la Campaña del Milenio de Naciones Unidas, con el objetivo de contribuir a eliminar la pobreza extrema y el hambre en nuestro planeta. La compañía que supervisa las estadísticas de los Récords Mundiales Guinness verificó oficialmente que dicho evento estableció por primera vez una marca mundial de cantidad de personas levantadas contra la pobreza en varias ciudades en un plazo de 24 horas. Al mismo tiempo un síntoma y una incógnita.

Escribe: Miguel Grinberg
Imágen: Omar Panosetti

Cada tres segundos en nuestro planeta un niño muere como consecuencia de la miseria absoluta. Todo ello podría ser evitado, pero la “decisión política” fundamental no es tomada. Abundan los discursos, pero no las acciones. Levántate no pidió dinero: pidió la voz de la gente común para expresar un sentimiento global. Hubo respuestas en iglesias y en escuelas, en asentamientos precarios y frente a hoteles de lujo, en campos de cricket en India y en estadios de fútbol en México.

Resultó expresiva la manifestación mexicana, pues casi 170 mil hinchas de fútbol que asistían a los nueve partidos de la 13ª fecha de la primera división del fútbol azteca se pusieron de pie en las tribunas y aplaudieron como modo de apoyar la campaña, mientras por los altoparlantes se leían las intenciones de esta iniciativa global. Allí se expresó lo siguiente.

• Cada año más de 10 millones de niños mueren de hambre y de enfermedades que puden prevenirse. Suman alrededor de 30.000 al día y uno cada tres segundos.

• Cada día 1,1 miles de millones de personas tienen que beber agua contaminada.

• Cada día 8.200 personas mueren debido al VIH/SIDA.

• 600 millones de niños viven en la pobreza absoluta.

• Más de mil millones de personas sobreviven con menos de u$s 1 al día.

• Las tres personas más ricas del mundo controlan más riqueza que 600 millones de personas que viven en los países más pobres.

• 800 millones de personas se van a dormir con hambre cada día.

• Cada año, 11 millones de niños perecen antes de su quinto cumpleaños.

• Alrededor de 18 millones de personas al año mueren debido a causas relacionadas con la pobreza. Eso suma 270 millones de personas entre 1990 y 2004 (casi el equivalente a la población de los Estados Unidos), la gran mayoría niños y mujeres.

En el cono sur, los promotores de esta jornada global sin precedentes ingresaron ese domingo 16 a la cancha del estadio Centenario de Montevideo, monumento mundial del fútbol, con un enorme cartel que decía “Levántate, el principal partido es contra la pobreza”, unos minutos antes del partido entre los clubes Liverpool y Cerrito, invitando al público a ponerse de pie, con el aval de la Asociación Uruguaya de Fútbol.

nota 4b
A grandes rasgos, en Jaipur, India, 30.000 aficionados al cricket, apoyados por el legendario bateador Sachin Tendulkar, se levantaron al iniciarse el partido entre la selección nacional y la de Inglaterra. En los Estados Unidos, el subsecretario general de la ONU, Mark Malloch Brown, la reina Noor de Jordania y el gurú Swami Ramdev, de la India, se pusieron de pie junto con miles de personas en la céntrica esquina de Times Square, en Nueva York. Cientos de miles se levantaron durante un minuto en un concierto musical contra la pobreza en los barrios marginales de Mbare en Harare, capital de Zimbabwe. Escolares de el Líbano, Jordania, Gaza y Cisjordania se pusieron de pie para protestar porque no todos los menores pueden acceder a la escuela. Los organizadores de la iniciativa en Bangladesh indicaron que más de 500.000 jóvenes se unieron en largas cadenas humanas en 64 ciudades de este país. El presidente de Malawi, Bingu wa Mutharika, se unió a miles de personas en una manifestación contra la pobreza en la capital. En Filipinas, la presidenta Gloria Macapagal-Arroyo se puso de pie y prometió eliminar la pobreza.

En Buenos Aires, las reuniones se hicieron en dos plazas: la de Belgrano y la del Congreso, donde cada encuentro culminó con una sesión de “abrazos gratis”.

La ciudadanía mundial se “levantó” con la intención de recordar a las clases dirigentes y a los países miembros de Naciones Unidas su compromiso con la población del planeta y señalar también que el plazo para cumplir los objetivos acordados es el año 2015. Los Objetivos del Desarrollo del Milenio fueron asumidos por los Estados miembros de la ONU mediante la “Declaración del Milenio”, carta de intención redactada en 2000, cuya finalidad es la de mejorar el destino de la sociedad. La Campaña del Milenio cuenta con la solidaridad –entre otros– de artistas, deportistas y celebridades internacionales como Shakira, Richard Gere, Alyssa Milano, Youssou N’ Dour, Angelique Kidjo, Gentleman, Carlinhos Brown, Sir Sind Helden, Lenny Kravitz, Keisha Castle-Hughes, Michael Douglas, Paz Vega, Vijay Amritraj, Dr. Elie Wiesel, Los Tigres Del Norte, A.R. Rahman y Jesse L. Martin.

Las metas trazadas abarcan la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad de géneros, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el SIDA y otras enfermedades, proteger el medio ambiente, y crear una asociación para el desarrollo. Las naciones comprometidas fijaron esos ocho objetivos y diagnosticaron que se podrían cumplir a través de la relación directa entre los gobiernos, el apoyo de la iniciativa privada y la colaboración de la sociedad para reducir las desigualdades que imperan en el mundo.

La coalición independiente Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza (GCAP, por su sigla en inglés), red internacional de movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales, impulsó la manifestación en conjunto con la Campaña del Milenio de la ONU, iniciada el 16 de septiembre y que culminó el martes 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Entre las organizaciones que se unieron al Llamado se encuentran los más grandes sindicatos. En total representan a 150 millones de personas. “Pero no todas estas colectividades pudieron movilizar a sus miembros en un solo día”, declaró desde Johannesburgo el portavoz del GCAP, Kumi Naidoo, “aunque el resultado es un récord muy superior al que esperábamos”.

En la sede de la ONU en Nueva York, al recibirse la información oficial sobre el número de participantes en el evento (23.542.614) se produjo una gran algarabía, y Eveline Herfkens, coordinadora ejecutiva de la Campaña del Milenio declaró: “Juntos hemos establecido un récord increíble con el mayor número de personas que se hayan alzado para exigir acción sobre la pobreza, pero el récord que realmente queremos quebrar es el récord mundial del incumplimiento de promesas y del ignorar a los pobres.”

En 1995 fue creada una red internacional denominada Social Watch (Observatorio de la Ciudadanía). Reúne a casi 400 organizaciones de la sociedad civil, con sede en 60 países, dedicadas a la tarea de erradicar la pobreza extrema y disminuir las desigualdades. Entre sus principales misiones está la redacción de informes anuales sobre el desarrollo social en el mundo a fin de servir como instrumento de monitoreo y presión sobre los gobiernos para que cumplan los compromisos asumidos en las cumbres del ciclo social de Naciones Unidas en la década de los años noventa. El Informe 2005 acaba de ser lanzado en Brasil y el panorama revelado por los indicadores y los análisis que contiene, a semejanza de los años precedentes, es desolador. Lo más notorio es el escaso progreso en la disminución de las inmensas desigualdades no sólo entre naciones, sino también entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres, y entre diferentes grupos étnicos en cada país.

La socióloga brasileña Fernanda L. Carvalho, del Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos (IBASE) comentó que “el informe muestra que avanzamos muy poco, en todo el planeta, en desarrollo social desde 1995 y que los compromisos asumidos por los gobiernos han sido más ejercicios de retórica que guías para la acción. Si continuamos al mismo paso, ni siquiera serán alcanzadas las modestas Metas del Milenio, establecidas por la ONU en 2000. Entramos al siglo XXI conviviendo con situaciones dramáticas que incluyen retrocesos en indicadores como la expectativa de vida, desnutrición y mortalidad infantil, en el sur de Asia y en el África subsahariana. En países como Eritrea y la República Democrática del Congo, más del 70% de la población sufre de desnutrición. En otros, como Bangla Desh y Afganistán, casi la mitad de los niños menores de 5 años se encuentra debajo del peso mínimo recomendado. En 14 países africanos las tasas de mortalidad infantil son hoy mayores que hace 15 años”.

La especialista destaca que la situación de las mujeres es especialmente grave. En algunas regiones, ellas constituyen por lo menos dos tercios de los 860 millones de analfabetos del mundo; generalmente viven en áreas rurales, en su mayor parte en África, en los países árabes y en el este y sur de Asia. Entretanto, lo más chocante está en los contrastes, las distancias en calidad de vida que se revelan brutalmente y que podrían ser sintetizadas en el hecho de que para una niña nacida hoy en Japón, la expectativa de vida es de 85 años, mientras que para una niña nacida en Sierra Leona es de apenas 36 años.

Cada año, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la región latinoamericana produce cuatro veces la cantidad de alimentos necesaria para su población, sin embargo 58 millones de latinoamericanos y caribeños están desnutridos. A pesar de que el proceso de conferencias de la ONU haya producido pocas transformaciones concretas, acabó teniendo un impacto positivo e importante en la movilización de la sociedad civil internacionalmente en los últimos diez años, y en su capacidad no sólo de crítica sino también de formular propuestas.

La declaración mundial del 16 de octubre expresa: “Nos hemos levantado aquí, con orgullo, como miembros de la generación que se propone vencer la pobreza extrema. Nosotros, cientos de miles de personas conscientes, de más de 100 países, nos levantamos para decirles a los líderes de los países ricos que cumplan. Que luchen para mantener sus promesas de cancelar la deuda externa, de otorgar más y mejor asistencia al desarrollo y garantizar normas justas de comercio internacional que ayuden a luchar contra la pobreza. Ustedes saben lo que se necesita hacer: háganlo. También, nos levantamos frente a los líderes de los países pobres para decirles que también ellos tienen que cumplir. Que adopten como su principal responsabilidad salvar las vidas de sus ciudadanos más pobres. Les pedimos que sus administraciones sean transparentes y responsables en la gestión del dinero público, que combatan la desigualdad y que erradiquen la corrupción. Ustedes saben lo que se necesita hacer: háganlo. Cada generación ha tenido sus batallas, como la que luchó en contra de la esclavitud o la que lo hizo contra la segregación racial. Estas batallas parecían imposibles de ganar, pero la historia nos ha demostrado una y otra vez que estas batallas se pueden ganar si suficientes personas se unen y se levantan contra la injusticia. Hoy tratamos establecer un récord por el mayor número de personas que se levantan para exigir acciones contra la pobreza, pero con lo que nos gustaría realmente romper es con el récord mundial de promesas rotas y la costumbre de ignorar a los pobres. Somos seis mil millones de voces y queremos justicia ahora. Sin excusas. No las toleraremos”.


septiembre 21, 2009

El misterioso fotógrafo de las prostitutas de Nueva Orleáns



pulsar aquí para ver el video

En los años 60, fueron encontradas 89 imágenes de mujeres, que encerraban una gran historia de principios del siglo XX; un homenaje a los fotógrafos en su día

Por Paula Halperín
21 de septiembre 2009
De la redacción de lanacion.com
phalperin@lanacion.com.ar

En un viejo mueble, corroído y lleno de polvo, a mitad del siglo XX aparecieron 89 placas de vidrio con las impresiones en negativo de bellas mujeres, muchas de ellas desnudas. Eran damas de la vida, las amantes más solicitadas del pueblo de Storyville, el distrito rojo de Nueva Orleáns. Las fotos habían sido sacadas en 1912 por un tal E.J. Bellocq.

¿Quién era Bellocq? Hay más dudas que certezas, pero lo único que se puede afirmar es que su trabajo es sumamente llamativo: la delicadeza de los encuadres... lo que trasmiten las mujeres en cada imagen, que posan con una naturalidad que pocas modelos ofrendan a sus fotógrafos.

Las elucubraciones que sobrevinieron luego sobre el cómo y el por qué de las tomas fueron infinitas y, sin dudas, les agregaron a las fotos un halo de misterio que las volvieron definitivamente irresistibles. Por otra parte, pese a la temática, no se trata de imágenes esperables, cargadas de pornografía o de un erotismo vulgar.

El prestigioso fotógrafo argentino Juan Travnik, que se ha interesado especialmente en sus fotos dice: "Lo que he leído es que él pasaba un tiempo extenso dentro los prostíbulos, en especial en uno de ellos. Quizás por un período vivió o durmió allí. Esto estaría abonado por una cuestión que se da mucho en la fotografía en cuanto a la naturalidad de muchas imágenes". Y hasta quizá se pueda decir que las tomas son un tanto naïf. En todo caso, es eso lo que las vuelve sensuales y no el hecho de que las chicas estén desnudas. Sus poses tan cotidianas, sus gestos un tanto inocentes... Algunas parecen algo incómodas, mientras que otras se ven felices de estar allí frente a la cámara.

El erotismo surge de una forma espontánea y no parece haber sido buscado adrede por el autor. Juan Travnik lo explica de este modo: "Lo particular de estas imágenes, sacadas en un cabaret con mujeres de la noche, es que no transmiten ese clima festivo, nocturno..." En las fotos, las musas de Bellocq no están trabajando: unas juegan a las cartas, otras se disfrazan con sus mejores galas, alguna duerme. "Es la atmósfera que se vive durante el día en el prostíbulo, en las horas de desocupación, de espera. Algunas mujeres están vestidas como para ir a una reunión social. Yo creo que hay retratos que están hechos con el afán de embellecerlas".

¿Por qué?? ¿Eran sus amigas? ¿Tendrían un romance con el fotógrafo? ¿Cómo era Bellocq? Aunque hay versiones que afirman que se trataba un hombre buen mozo, la mayoría de ellas lo describe como un hombre de baja estatura, hidrocefálico, con una cabeza piramidal, un tanto huraño e introvertido, pero muy caballero y gentil con sus chicas.

"Si uno compara la fotografía de la muchacha reclinada en el sofá (es probablemente la más conocida) con una pintura como La Maja Desnuda de Goya, hay un detalle muy elocuente: la cadera está paralela a la película, entonces aparece bien ancha. Esto da una apariencia determinada al cuerpo de la mujer. Pero en ninguna pintura se usaba esta pose. Si estuviera rotada produciría una estilización". El atractivo de las modelos de Bellocq no tiene que ver con una belleza estereotipada, sino con la belleza del cuerpo femenino tal y como es. "Esa búsqueda es propia del trabajo de él", asegura Travnik.

Y hay más detalles interesantes. Algunas de las imágenes fueron rayadas intencionalmente. Desconcierta ver las caras de esas mujeres totalmente arruinadas. El motivo es otro verdadero enigma. Algunos dicen que probablemente fue porque Bellocq tenía un hermano religioso; otros, por un desengaño amoroso. En cambio, para Travnik simplemente era una actitud de protección hacia sus amigas.

En la película Pretty Baby, dirigida por Louis Malle en 1978, con Brooke Shields como protagonista, aparece Keith Carradine en el papel de Bellocq. Es una versión bastante libre sobre la vida de este personaje, pero no deja de ser un film interesante. En especial para meterse en el pintoresco contexto en el que debió haber vivido. Nueva Orleáns era un puerto internacional con una sociedad que se destacaba por la mezcla de razas: españoles, alemanes, italianos, franceses, indios americanos y, sobre todo, esclavos provenientes del continente africano. Los prostíbulos se aglutinaban en Storyville y allí, en esas guaridas en donde las razas se fusionaban entre whiskies y habanos, nacía el jazz.

Se hizo la luz

En 1958 el reconocido fotógrafo Lee Friedlander, fanático del jazz, había viajado a Nueva Orleans para visitar la galería de arte de su amigo Larry Borenstein. Además, iba a escuchar una banda musical de las tantas que se lucían por esos días en la ciudad.

Luego del concierto, bien tarde por la noche, Larry, que solía rodearse de "cosas raras y curiosidades", como decía su amigo, le mostró uno de los últimos tesoros que había adquirido: las placas de Bellocq. Estaban adentro de un antiguo mueble olvidado que su hermano vendió años después de su muerte. Las fotos deslumbraron a Friedlander, que había ido en busca de música y se llevó una sorpresa extra. El fotógrafo volvió a su ciudad con las fotos rondando en su cabeza.

Tiempo después, cuando estuvo de vuelta para escuchar jazz a orillas del mágico Misisipi, quiso volver a ver aquellos enigmáticos negativos. Algo tenía que hacer con ellos, por eso decidió comprarlos. Ya con las placas en mano comenzó una búsqueda no sólo para tratar de imprimirlas, ya que estaban en negativo, sino para buscar datos sobre su misterioso autor.

Logró reunir a Dan Leyrer, fotógrafo; Al Rose, escritor; Bill Russell, músico e historiador de jazz; Joe Sanarens, fotógrafo y ex intérprete de banjo; Johnny Wiggs, cornetista y Adele, una de sus chicas favoritas (quizá su amante, ya que la nombraba a menudo en sus conversaciones). La mayoría de ellos eran los únicos de los que todavía vivían, que habían conocido al protagonista de esta historia. La entrevista fue muy interesante (Se publicó en el libro Belloqc photographs from Storyville) y da cuenta de que había sido un buen fotógrafo comercial (de barcos), de que las fotos de las chicas las hizo para él (sin ningún objetivo lucrativo), de que era introvertido, de que siempre se comportó amablemente con ellas, de que tenía un marcado y muy particular acento francés y, sobre todo, de su extraña apariencia.

Por otra parte, cuando Friedlander intentó imprimir las fotos descubrió que había un inconveniente causado por la imparable máquina del tiempo: el método convencional no servía. "Como nunca había visto ninguna impresión realizada por el mismo Bellocq, me vi forzado a usar mi propio sentido estético en la materia", explicaría más tarde. Luego, se lanzó el catálogo que realizó junto al Museo de Arte Moderno de Nueva York. Todo un éxito.

Después de tantos años, Bellocq salió a la luz. Muchas miradas por fin se posaron sobre las musas de Storyville que habían quedado guardadas en un viejo mueble. ¿Quién era Bellocq, entonces? Quizá no importa cómo haya sido el verdadero, sino el que hoy podemos imaginar cada uno de los espectadores cuando nos deleitamos con su hermoso trabajo.

Antes de terminar, un dato más. En la charla Dan Leyrer describió cómo terminó sus días este personaje: "Creo que se retiró en 1938. La última vez que lo vi fue cuando la Eastman Kodak Company estaba en Canal Street. El se sentaba en una silla frente al negocio en donde había una heladera, y se quedaba dormido. En ese entonces ya era un hombre viejo y todos se reían de él. ¡Se lo veía tan gracioso! La gorra se le caía cuando se adormecía un poco. A la gente parecía gustarle, a los que manejaban el negocio. Pero luego, finalmente murió".


septiembre 18, 2009

Peligro: Los secretos de Facebook


Facebook se ha convertido en una mina de información para los 16 servicios que integran la comunidad de inteligencia de EE.UU.


12-09-2009 / Los 250 millones de usuarios son blancos indefensos de un escenario que los expertos en inteligencia califican como “el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad”. Con Facebook se ha logrado crear la red perfecta de espionaje global alimentada por sus propias víctimas

Por Walter Goobar
wgoobar@miradasalsur.com

Tienen que ser cuidadosos con lo que ponen en Facebook. Si uno sube información a Facebook saldrá luego en algún momento de sus vidas”, alertó esta semana a los adolescentes estadounidenses el presidente Barack Obama. El inquilino de la Casa Blanca, que es un cultor de las nuevas tecnologías y sitios como Facebook o Twitter como medio de comunicación, advirtió a los jóvenes que los empleadores están mirando cada vez más sitios tales como Facebook y MySpace para investigar a sus candidatos y que un 35 por ciento de los empleadores encuestados señalaron que encontraron contenido en los sitios que les influyó para rechazar a un candidato. Aunque Obama no lo diga, los 250 millones de usuarios de Facebook son blancos indefensos de un escenario que los expertos en inteligencia califican como “el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad”. Con Facebook se ha logrado crear la red perfecta de espionaje, ya que uno mismo la alimenta, sube fotografías, actualiza datos que en el futuro pueden ser usados en su contra.

Supuestamente, Facebook es una herramienta de comunicación que permite contactar viejos amigos, familiares y gente que comparte los mismos intereses. Pero también es una mina de información sobre los datos personales, gustos, hábitos de consumo, preferencias sexuales y políticas de sus usuarios para las grandes corporaciones y para los 16 servicios que integran la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, abocada con igual entusiasmo a la cacería del enemigo interno y externo.

Todo comienza cuando un mensaje de parte de algún amigo invita a inscribirse y a participar en Facebook. Lo que ese usuario no sabe es que todos sus datos van a parar directamente a los discos duros de las computadoras de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos que –con la excusa de prevenir atentados terroristas–, están presentes en el sitio. La CIA, el Pentágono y el Departamento de Defensa recolectan, analizan y guardan todo. Nada se les escapa: fotos, correos electrónicos, conversaciones, imágenes, música y cualquier otra información relevante. Con eso establecen perfiles psicopolíticos y cuadros de contactos de cada usuario.

La población de Facebook crece a razón de dos millones de personas por semana con lo cual la CIA está accediendo a una fenomenal base de datos que contiene las relaciones entre 90 millones de personas desde la escuela primaria y a lo largo de toda su vida.

Los datos personales –como el nombre de usuario, la clave de la casilla de correo, la lista de direcciones de mail– son capturados por Facebook que rastrea todos los movimientos de sus miembros en internet. El sistema Beacon de Facebook hace seguimientos de los usuarios y asociados, incluyendo a quienes nunca se registraron o a los que desactivaron sus vínculos. Ni siquiera se salvan los muertos: con la excusa de las honras fúnebres, la red mantiene durante un año la información de los fallecidos.

Desde diciembre de 2006, la CIA utiliza Facebook para reclutar nuevos agentes. “No es necesario obtener ningún tipo de permiso para poder incluirnos en la red social”, argumentan voceros de la central de espías que además es uno de los inversores de Facebook desde mucho antes que llegara a convertirse en una de las redes sociales más populares de internet.

El periodista británico Tom Hodgkinson reveló en el diario londinense The Guardian que la CIA es uno de los dueños de Facebook a través de la empresa In-Q-Tel que es un fondo de capital de riesgo de la CIA. Creado en 1999, su misión es “identificar y asociarse con compañías que estén desarrollando nuevas tecnologías para ayudar a proveer soluciones a la Agencia Central de Inteligencia.

La página web de In-Q-Tel es muy explícita: “En 1998, el Director de Inteligencia Central (DCI) identificó la tecnología como prioridad estratégica superior, directamente conectada a los avances de la Agencia en futuras tecnologías para mejorar sus misiones básicas de recolección y análisis. El liderazgo de la Dirección de Ciencia y Tecnología diseñó un plan radical para crear una nueva empresa que ayudaría a incrementar el acceso de la Agencia a la innovación del sector privado”.

Según el periodista británico, los vínculos del Facebook con la CIA también pasan por Jim Breyer, uno de los tres socios clave que invirtió en esa red social 12, 7 millones de dólares en abril de 2005, también asociado del fondo de capital Accel Partners, miembro de los directorios de gigantes como Wal-Mart y Marvel Entertainment y además ex presidente de National Venture Capital Association (Nvca). “La más reciente ronda de financiamiento de Facebook fue conducida por una compañía financiera llamada Greylock Venture Capital, que puso 27,5 millones de dólares”, escribió Hodgkinson. “Uno de los mayores socios de Greylock se llama Howard Cox, que es otro ex presidente del Nvca que también está en la junta directiva de In-Q-Tel.”.

septiembre 04, 2009

FELIZ CUMPLEAÑOS 95 NICANOR PARRA!!


Poema en audio: Soliloquio del individuo de Nicanor Parra por Nicanor Parra


HACÉ CLIC EN ESTE TÍTULO

junio 30, 2009

"ARTAUD"/SPINETTA: CANTATA FUNDAMENTAL

EL "FLACO" SPINETTA HABLARA HOY DE "ARTAUD"

La historia de un disco

histórico del Flaco Spinetta

El testimonio del músico sobre su disco de 1973 será el plato fuerte de la emisión de esta noche de "Elepé" (Canal 7).

29 junio 2009

Por: Eduardo Slusarczuk

Bisagra y puente entre la crudeza de Pescado Rabioso y la sofisticación de Invisible. Espacio de búsqueda y experimentación de nuevos sonidos y colores. La aparición de Artaud, en 1973, marcó en la historia del rock argento un hito cuya génesis y proyección transitará hoy Elepé, discos clásicos de rock (a las 22, Canal 7). A lo largo del programa, los testimonios de Luis Alberto Spinetta, su hermano Gustavo, Emilio del Guercio, Rodolfo García y Juan Gatti abrirán las puertas de aquellas sesiones de grabación y la cocina de diseño de la tapa que se ganó el odio de los disqueros de la época. Además, los periodistas y escritores y Juan Carlos Diez y Miguel Grinberg, buceadores de la obra del Flaco, más los músicos Diego Frenkel y Leo García, analizarán el impacto de la obra en su presente y en lo que vino después.

"El disco es como una especie de antídoto", dice Spinetta en Martropía, el libro en el que Diez recopiló sus conversaciones con el músico. "Había que encontrar a alguien para amar. Otro proyecto de vida", revelará esta noche en Elepé.

"Tenerlo a Luis es un honor", reconoce Nicolás Pauls, conductor del ciclo, quien asumió la tarea de comunicarse con el artista, habitualmente esquivo a la TV. La simpleza y bajada de línea de Todas las hojas son del viento, la deconstrucción poética que propone Por, el desarrollo de ideas de la Cantata de puentes amarillos, la versión Cerati de Bajan. Apenas algunos de los temas que permitirán conocer un poco más de cerca todo lo que aún encierra uno de los discos más importantes de la música popular de esta partecita del mundo.

junio 29, 2009

AULLIDO de ALLEN GINSBERG

Nicanor Parra, Miguel Grinberg y Allen Ginsberg
en La Habana febrero 1965.

EL SABOR DE LA ETERNIDAD
por Miguel Grinberg

Además de ser uno de los grandes poemas épicos del siglo XX, Aullido constituye un testimonio emblemático de la resistencia juvenil contra la prepotencia imperial de todos los tiempos. En 1955, a los 29 años, cuando Irwin Allen Ginsberg leyó por primera vez en público (en verdad, ante sus pares de la generación beat y algunos pintores californianos) los versos ya definidos de ese extenso trabajo en vía de consumación, todos sintieron en San Francisco que estaban ante la pieza fundamental de un Renacimiento literario.

La potencia descomunal de su alegato socio-contracultural apuntaba al poder tiránico del sistema militar-capitalista que el poeta equiparaba con Moloch, antigua deidad de los amonitas y los fenicios en cuyo honor los padres sacrificaban a sus hijos. Al año siguiente, la publicación del poemario, que además incluía otras piezas legendarias como Sutra del girasol y América, convertiría a Ginsberg en una irresistible personalidad internacional. A tal punto que, durante su paso por Praga el 1º de mayo de 1965, la juventud checoslovaca lo paseó sobre una carroza por las avenidas principales de esa capital, después de haberlo proclamado “Rey de Mayo”, como acto de resistencia contra el stalinismo imperante. Entre los jóvenes universitarios de entonces estaba Vaclav Havel, estudiante de la Facultad de Economía y futuro dramaturgo, quien en 1991, a la hora de la emancipación nacional, sería presidente de su país.

Antes que un libro, Aullido era un humilde folleto de 44 páginas prologado por un veterano y magno poeta de Paterson (Nueva Jersey), donde Ginsberg había nacido. Al aparecer la 24ª edición estadounidense (1971) ya se habían impreso 258 mil copias. Desde la inicial, el opúsculo estaba dedicado a sus tres mayores compinches generacionales: Jack Kerouac, a quien definía como “nuevo Buda de la prosa estadounidense”; William S. Burroughs y Neal Cassady. Y por el camino, claro está, el poema principal se tradujo en el mundo entero, y así Ginsberg estableció lazos de amistad con jóvenes poetas de todas partes, desde América latina (asistió en 1960 al Congreso Internacional de Escritores en Chile) hasta la Unión Soviética (en particular, los poetas rebeldes Evgueni Evtuchenko y Andrei Vosnezenski).

¿Por qué tanta trascendencia? Pues porque Aullido se refería a una tribu predominantemente norteamericana, pero con equivalencia en todas las latitudes: los jóvenes sofocados por el militarismo y las dictaduras, los artistas incomprendidos, los místicos, los locos, los gays, los amigos reventados, los perdidos en epopeyas alucinógenas, los inmolados en guerras imperiales, los maniáticos sexuales, los anarquistas, los pacifistas, los santos y otros sobrevivientes de lo que el maestro Henry Miller denominó “la pesadilla con aire acondicionado”.

El título completo de este poema cuyo núcleo no cesa de arder es Aullido por Carl Solomon. Un demente fuera de serie al que conoció durante una visita al manicomio Rockland de Nueva York, mientras visitaba a su madre allí internada (trágica heroína de otro poemario posterior todavía más descomunal: Kaddish por Naomi Ginsberg). Emergiendo de un electroshock, Solomon vio a Ginsberg sentado en un banco y le gritó: “¡Soy Kirilov!”. El poeta le respondió: “¡Soy Mishkin!”. Y ambos se trenzaron a debatir las instancias sutiles de Los poseídos de Dostoievski. Obviamente se hicieron muy amigos, y la inteligencia descomunal de Solomon detonó luego el tono elegíaco de Aullido. En pos de una esquiva conexión celestial.

marzo 05, 2009

ATÓN ASOMA Y LAS ALMAS CANTAN


LA PRESENTACION YA FUE...
EL LIBRO SIGUE LATIENDO EN UN ESTANTE...




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MACRO-DIÁLOGOS Y MEGA-FOTOS

febrero 22, 2009

PARADOJAS DE LA DISCRIMINACION



Tu Cristo es judío
Tu escritura es latina
Tus números son árabes
Tu democracia es griega
Tu equipo de música es japonés
Tu balón es de Corea
Tu videoconsola es de Hong Kong
Tu camisa es de Tailandia
Tus estrellas futbolísticas son de Brasil
Tu reloj es suizo
Tu pizza es italiana

¿Y tú eres el que mira a ese trabajador inmigrante como un despreciable extranjero?


febrero 08, 2009

Los 20 mandamientos - por Charly García



1. Hacer una canción es muy fácil imposible.
2. Componer es matemática pura. A mí me interesa la fórmula.

3. La letra es generalmente un complemento de la música.

4. Si uno escribe solamente lo que le pasa, es un periodista.
5. Componer, para mí, es una excusa para grabar. Me gusta más grabar que componer.
6. Básicamente, componer es como pintar: es usar un espacio. Es como dibujar.
7. No hay ningún misterio en componer. Como dijo Peter Gabriel: “Si le ponés un revólver a cualquiera que quiere componer, compone”. ¡Si es macho, compone!
8. Es muy importante saber tocar canciones para hacer canciones. Los grupos que sólo tocan sus canciones no saben tocar otras canciones. Y generalmente sus temas son horribles: están mal hechos. Hay cosas que son 2 + 2 = 4.
9. Para componer, hay que empezar por la infancia: recordar una gran canción y tratar de hacer una igual. Parte de la melodía de “Desarma y sangra” la hice a los doce años. Todo está atrás, cuando eras chico.

10. Para hacer un tema como “Promesas sobre el bidet” hace falta una brasilera divina y un bidet. Y son cosas que no están al alcance de todos.
11. La música solamente existe en este planeta porque hay aire. El universo es todo silencio.

12. No veo una separación entre lo que me imagino y lo que se percibe que me imagino. Como la música es un artificio, es como estar adentro de las canciones. Cada vez me doy más cuenta de que uno quiere admitir algo que no se puede admitir.
13. En las letras, antes inventaba cosas que no había vivido, y después las viví.
14. Puedo componer sin escuchar. Lo tengo en la cabeza, lo escribo y ya está.
15. Me gusta la abstracción y que eso sea una canción.

16. Ahora compongo con loops: agarro una parte de un DVD y arranco, porque sé en qué tono están las películas.
17. Alguien me dijo que en el futuro no iba a haber más artistas de la música. El concepto de artista iba a ser democrático: una máquina en el escenario y gente en los asientos, conectada con una máquina.
18. Soy muy consciente de la música. Escucho más que todo el mundo. Es como si tuviera visiones de rayos X. No puedo evitar ver todo, y todo es una sinfonía constante.

19. El peor ruido es un mal disco. La gente no tiene ni idea de eso, pero podés manipularlo. Yo quiero componer, y componer es manipular.
20. ¿Saben cómo componían los Rolling Stones? El manager se dio cuenta de que no podían seguir tocando covers toda la vida, viviendo de los temas que les hacían Los Beatles, y a ellos no se les había ocurrido componer. Entonces les dio un grabador, una guitarra y una raya, los encerró en el baño y les dijo: “La bolsa la tengo acá afuera, hasta que no hagan una canción, no salen de ahí adentro”. O sea: “La necesidad es la madre de la invención”, como diría Frank Zappa.

septiembre 07, 2008

A 33 años de la despedida de Sui Generis

¿Charly García “personalidad destacada de la cultura”?

Lo impulsó Marcelo Meis, legislador del interbloque PRO. Cuál fue la reacción del resto de los diputados macristas.




Un 5 de septiembre de 1975, Sui Generis, grupo liderado por Charly García y Nito Mestre, daba fin a su joven trayectoria con dos recitales que quedarán en la historia del rock nacional. Exactamente 33 años después, el legislador porteño del interbloque PRO Marcelo Meis presentó un proyecto de Ley para declarar a Carlos Alberto García Moreno (Charly) como “Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.


“Los desafortunados avatares personales que Charly García atraviesa por esta horas no pueden bajo ningún punto de vista opacar su carrera artística”, señala Meis en el proyecto. En ese sentido considera que la iniciativa es “un acto de reparación de la memoria colectiva de varias generaciones de argentinos que encuentran en cada uno de sus temas un reflejo patente de su propia vida personal”.

El proyecto de Ley 2117/08 plantea además que Charly y su música asumieron “un gran compromiso con el sistema democrático”. Nacido el 23 de octubre de 1951, el músico con “oído absoluto” primero formó parte de grupos como Sui Generis, Serú Girán y Porsuigieco (nombre que simbolizaba la presencia de Raúl Porchetto, Sui Generis y León Gieco), para luego iniciar su carrera solista.

Desde el despacho de Meis destacaron a Perfil.com la relevancia que Charly García tuvo entre las generaciones que integra el legislador (el diputado nació en 1965). Sin embargo, fuentes del bloque macrista manifestaron que no todos están muy conformes con el proyecto de ley.

“¿Te parece que es momento para hacerle un homenaje a Charly?”, le plantearon algunos legisladores a Meis, según señalaron fuentes del interbloque PRO a este portal. Es que el músico se encuentra internado en una clínica de Buenos Aires, luego de protagonizar una revuelta en un hotel de Mendoza en junio pasado.

“Otorgarle una distinción como personaje destacado de la cultura, va mucho más allá de rendir tributo a una producción tan formidable. Constituye fundamentalmente un acto de reparación de la memoria colectiva de diversas generaciones de argentinos que encuentran en todos y cada uno de los temas de Charly, un reflejo patente de su propia vida personal”, concluye el proyecto.

agosto 26, 2008

URGE REINVENTAR EL AMOR

LA NACION Viernes 22 de agosto de 2008

| Publicado en diario de hoy

El amor se amasa como el pan, es una amalgama cuyo resultado final resulta imprevisible. Transforma a quienes aman y transforma también a quienes son testigos de tal cúspide artesanal. Cada cual elige: su mano es una herramienta ideal para la caricia, pero convertida en puño sirve a su vez para la trompada. Amar y ser amados, ésa es nuestra misión en la Tierra. No nacimos para sojuzgar pueblos ni para acopiar fortunas. Llegamos desnudos y partimos desnudos. La eternidad es un congreso de amantes empedernidos.

Amar es también abstenerse de causar daño. Es saber callar cuando la palabra hiere. Es tolerar las faltas del otro. Amar es ser uno menos en el infierno de la metrópolis y ser uno más en la silenciosa tarea de dar sentido al acto de respirar. Uno no es apenas un buscador de afectos, también debe estar atento a la realidad de ser buscado por otro ser, y de ser encontrado en el momento único del enamoramiento. El amor, además de mover montañas, crea universos. Modela o trasforma las comunidades. No hacemos el amor: el amor nos hace. Pero reducido a su faceta genital, no nos diferencia mucho de los animales. En cambio, convertido en espacio sagrado motiva e ilumina, exalta y salva. Ya sea erótico, espiritual, psíquico o cósmico. Urge reasumir la ternura. Urge, urge tremendamente recrear el amor.

Se trata de un fragmento del prólogo de Ternura, deleite supremo , último libro de Miguel Grinberg, poeta, periodista, ecologista y movilizador espiritual.


agosto 07, 2008

NUEVO LIBRO DE MIGUEL GRINBERG

(en las buenas librerías argentinas)


A partir de la certidumbre de que todo lo que existe está en vías de transformación, esta obra explora nuestro potencial espiritual, psíquico, erótico y evolutivo con énfasis en la necesidad de reinventar el amor. Nos comunica vivencias para existir sin lastres, indagar la consciencia profética, explorar los recursos del Tantra y entregarse a todo lo que hay de sagrado en la existencia personal y universal. Manifiesta que "el amor se amasa como el pan, es una amalgama cuyo resultado final resulta imprevisible. Transforma a quienes aman y transforma también a quienes son testigos de tal cúspide artesanal. Amar y ser amados, esa es nuestra misión en la Tierra. No nacimos para sojuzgar pueblos, ni para acopiar fortunas. Llegamos desnudos y partimos desnudos. La eternidad es un congreso de amantes empedernidos." Este libro es para todos los que anhelan convertir su vida –progresivamente– en una celebración colmada de significado y de gozo infinito.

Acerca del autor: Miguel Grinberg, uno de los más lúcidos y comprometidos exploradores del impulso evolutivo de la especie humana durante el siglo XX, publicó revistas legendarias (como Mutantia), fundó redes ecológicas locales e internacionales, desarrolló el concepto de Multiversidad, creó una dinámica meditativa llamada Holodinamia, y mediante traducciones, ediciones y obra personal concretó alrededor de cuarenta libros donde ha desplegado su sensibilidad poética, visionaria y espiritual. En la actualidad dirige la Colección Biogramas de la editorial Capital Intelectual y realiza programas de rock por Radio Nacional de Buenos Aires.


julio 06, 2008

CONTRACULTURAL POR NATURALEZA


Entrevista a Miguel Grinberg / Escritor
La voz del Interior - Córdoba, domingo 6 de julio, 2008

A los 71 años, el poeta, editor, crítico de cine y animador de la música progresiva defiende uno de los lemas de la década de 1960: expandir la conciencia. Acaba de publicar una nueva edición de “Cómo vino la mano”, un clásico de la literatura del rock argentino.

Santiago Giordano
De nuestra Redacción
sgiordano@lavozdelinterior.com.ar


Cuando apareció la primera edición de Cómo vino la mano, en 1977, el rock argentino era todavía el genuino producto de inquietudes y fervores creativos. Una concreta forma de contracultura que desde los subterráneos polemizaba con esa poco inocente mezcla de temor y desprecio con la que las sociedades suelen manifestar lo que ignoran. La Argentina era un país superado por el terror, y esa música joven proponía una alternativa, un movimiento, propias razones.

Pasaron los años, encandilado por la masividad el rock fue domesticando su inconformismo, y el libro de Miguel Grinberg tuvo nuevas ediciones que lo convirtieron en un clásico, la piedra basal de la literatura de la música progresiva en la Argentina.

Gourmet Musical Ediciones publicó ahora la cuarta edición de una obra que multiplica su valor a medida que lo que llamamos rock se aleja de esos orígenes. “No es que pretenda pasarme los años venideros trabajando sobre ese libro –explica Grinberg en diálogo con La Voz del Interior. Cuando consigné el prólogo de esta última edición sentí que era una versión definitiva, en función de lo que ese libro quiso ser siempre: una exposición de lo que sucedió en el rock argentino”.

Poeta, escritor, periodista, editor, crítico musical y cinematográfico, a los 71 años la personalidad de Grinberg se define en las diversas formas de difusión de un pensamiento alternativo, que desde la música y la poesía se extiende a los movimientos ecologistas. Creó y dirigió revistas como Eco Contemporáneo, Contracultura, Mutantia; publicó libros como La generación de la paz, Ecofalacias y Generación V, entre otros, y escribió artículos en numerosos diarios y revistas, entre ellos La Opinión y Cantarock.

Incansable, actualmente proyecta una edición con fotos propias de las primeras épocas del rock y distintas recopilaciones de sus artículos.

La primera edición de Cómo vino la mano se llamó La música progresiva argentina, y en la medida en que el término “progresivo” cayó en desuso, superado por el de rock, Cómo vino la mano, que era el subtítulo, pasó a ser el título. “Cada edición tuvo su particularidad y un prólogo distinto –destaca el autor. En la primera edición, por razones de espacio, me quedaron afuera las entrevistas a Claudio Gabis y Gustavo Santaolalla, que después incorporé en la segunda. En la tercera agregué algunas fotos de mi álbum personal y en la cuarta sumo entrevistas actuales a Miguel Cantilo y Rodolfo García y más fotos”.

Así, esta edición incluye diálogos con los protagonistas de los inicios (Moris, Litto Nebbia, Charly García, Luis Alberto Spinetta, León Gieco, Santaolalla, Gabis, Cantilo y García), además del productor y editor Jorge Álvarez y el poeta y periodista Pipo Lernoud. También hay manifiestos de Spinetta, Gabis y Pablo Dacal, y artículos periodísticos de aquella época, escritos por el mismo Grinberg en sus columnas en las revistas La bella gente y Prensario.

Un dato que refleja lo que era el rock en sus albores es lo frontal y genuino de gran parte de las declaraciones que los protagonistas vuelcan en el libro. “Ellos no tenían experiencia de dar entrevistas –explica Grinberg– y muchos hoy abordarían esas preguntas con otro criterio, con más prudencia. En las sucesivas reediciones recibí sugerencias de algunos de ellos para suprimir ciertos conceptos o comentarios, que expresados en caliente no debían estar ahí. Me resistí a hacerlo, perdería sentido”.

–Algunos de los que hablan en el libro manifiestan el fervor del que inventa el mundo. Otros, como Spinetta, alertan contra el peligro de copiar lo que ya existe en otros lados...

–En la medida en que éramos los primeros, no había qué copiar. La riqueza de los tiempos inaugurales del rock en la Argentina la marcó la diversidad. Había diferenciación, no tanto sobre los rigores poéticos o sobre estructuras, sino entre lo acústico y lo eléctrico. El rock es por naturaleza eléctrico, pero cuando aparecieron entre 1972 y 1973 tipos como Raúl Porchetto, Pedro y Pablo, León Gieco, y con aquel famoso acusticazo en el Teatro Atlantic, se bifurcaron los parámetros de expresión. Variaba el envase, pero no el contenido, y eso se superó con Sui Generis, que comenzó como un dúo acústico y terminó como una banda rockera.

En todas partes

–Cuando te acercaste al rock venías de otras experiencias y superabas en edad a los primeros músicos. ¿Cómo te miraban?

–Mi proximidad con los albores del rock en la Argentina se dieron por mi labor cotidiana de periodista, y también porque yo ya venía desde la década anterior metido hasta las narices con la contracultura y sentí que el rock podía formar parte de eso. Editaba una revista de vanguardia, Eco contemporáneo, me escribía regularmente con Allen Ginsberg y otros poetas de la Beat Generation y había tenido la experiencia de vivir en Estados Unidos cuando nacieron los hippies, surgió el movimiento contra la guerra de Vietnam y llegaron Los Beatles. En 1965, cuando Los Gatos Salvajes llegaban de Rosario a Buenos Aires para actuar en Escala Musical, yo estaba organizando en el Instituto Di Tella la muestra New American Cinema, con la videoteca de New York.

–¿Cuál era el bagaje cultural del rockero medio de esa época?

–Los chicos de la década de 1960 tenían las mismas limitaciones que tenía yo como chico de la de 1950. La escuela nos vendía como cultura a los clásicos españoles y los autores rurales argentinos, que nada tenían que ver con la cosa metropolitana que ya estaba consolidada. Había que salir a descubrir cosas en la calle, fuera de la educación formal. Descubrí a Roberto Arlt y ese retumbo me llevó a buscar en las revistas literarias, el grupo Poesía Buenos Aires, Florida y Boedo. Así entré en contacto con una cultura argentina que no estaba en la escuela. Buenos Aires ofrecía referencias culturales y tesoros escondidos. Me encontré con Raúl González Tuñón, fui amigo de Witold Gombrowicz, leí a los poetas surrealistas que traducía Aldo Pellegrini, que tenía la librería Del Dragón, en Suipacha al 900, donde se lo podía encontrar; o en la librería Galatea, de Viamonte, donde se reunían además Edgar Bayley, Enrique Molina, Raúl Gustavo Aguirre, Alberto Girri. Mientras, muchos músicos de acá descubrían a Rimbaud, a Artaud.

–¿Ese espíritu en el rock murió cuando pasó de la contracultura a la cultura oficial?

–En nombre del rock hoy se cometen atentados que no tienen que ver con su esencia; pero eso le pasa a todos los géneros populares. Aparecen los émulos, pero no volverá a haber un Spinetta, ni un Charly García, simplemente porque fueron momentos particulares. La música no es sólo el ímpetu de un artista que resuelve expresarse con un género; eso se empalma con un momento histórico y se nutre de las condiciones sociopolíticas y económicas de su lugar. Yo mantengo una postura crítica en relación a lo que hoy se hace en nombre del rock y una manera de diferenciar es la de usar el concepto de “rock argentino”, porque “rock nacional” es una etiqueta de la industria discográfica, bajo la cual aparecen cosas muy diversas. Hoy en día es más difícil encontrar esas referencias que había en 1960 o 1970. En los shoppings no se consiguen.




Recetas para un mundo que ha descuidado el alma

"Siempre encontré diversos estímulos para seguir del lado de la contracultura", enfatiza Miguel Grinberg, y describe el rumbo personal al que se ha mantenido fiel: "La década de 1950 fue de nutrición y mi bandera era la poesía. La Beat Generation, Ginsberg, Kerouac, los Angry Young Men (Jóvenes iracundos), de Inglaterra encabezados por el ensayista Collin Wilson y un dramaturgo como John Osborne. En los ’60, con Eco Contemporáneo, me embarqué en un movimiento llamado Nueva Solidaridad, organizamos un encuentro de poetas en México, apoyados por escritores desde Henry Miller hasta Julio Cortázar".

"Me sentía integrado a una línea, lateral pero profunda –recuerda Grinberg–". Y agrega: "Cuando apareció el rock busqué legitimizarlo en la cultura nacional, entre otras cosas con el primer programa de rock en una radio oficial, El son progresivo, por Radio Municipal de Buenos Aires. A fines de los ’70 creamos la Red Nacional de Acción Ecologista. No me aparté del rock y la poesía, pero puse las pilas en eso, igual que en los ’80".

Miguel Grinberg ocupó las "barricadas verdes" que denunciaban las centrales nucleares, los plaguicidas y los aditivos sintéticos en la alimentación. Recuerda que a instancias de Allen Ginsberg se inició en la meditación tibetana. "No bastaba la protesta: si algo está pudriéndose en el entorno, es porque venía mal parido en lo interno. Entonces me aboqué a la confluencia de lo que era la conciencia evolutiva del ser humano, la lucha por una sociedad sana, limpia y ecológicamente justa. Generé un estilo de meditación que llamé holodinamia, que fui engrosando con ideas propias, incorporando el uso de sonido y algunas experiencias audiovisuales".

"Lo mío sigue siendo la consigna de los ’60: la expansión de la conciencia, dentro de un proceso evolutivo", enfatiza Grinberg. Y señala: "Somos una minoría, pero alguna vez eso formará una masa crítica que determinará algunas modificaciones en este mundo materialista, que exacerba la satisfacción tangible de bienes de consumo, que ha descuidado el alma. No es que quiera estar a tono con las minorías; mi naturaleza es contracultural porque considero que no hay otra manera de vivir".


junio 15, 2008

HONOR Y GRATITUD - Por Juan Ignacio Boido




Domingo

Hace una semana, mientras Buenos Aires se levantaba, llegaba la noticia de que a Charly García lo habían acostado a la fuerza: había seguido de largo, no había tenido buenas noches y un GEOF de enfermeros y policías mendocinos lo habían acostado boca abajo contra la alfombra de un hotel y lo habían trasladado atado y medicado a un hospital. Las primeras imágenes, estáticas, pixeladas por esa urgencia infundada del ciudadano armado con cámara digital, eran dolorosas, sobre todo porque eran innecesarias. Los medios, como siempre, confunden ingenio con inteligencia, vacío con urgencia, y repiten como lelos: “Demoliendo hoteles”.

Se espera un parte médico.

Lunes


Se sabe que Charly García está dormido. Mientras, uno se entera de cuántas cosas despierta Charly García en momentos como éstos: cansancio, fastidio, morbo, pena. Eso delatan en la televisión los presentadores mientras repiten una foto que nunca deberían haber mostrado. Repiten y se repiten. Pero sobre todo, mientras duerme, Charly García despierta algo que no se nombra: despierta ponzoña. Tratar de explicarle a alguien por qué exhibir esa imagen, o cualquier otra de cualquier otro en una situación similar, es miserable, es igual que tratar de explicarle a un malo lo que es el mal. Hay gente así. Mucha. Hay gente que quiere orden hasta en la casa del vecino. Gente que pregunta “¿Hasta cuándo?”, gente que pide que “alguien haga algo”. Como si les importara. Como si les incumbiera. Gente que no tolera lo que ve en otro porque le refleja algo que no ve en ella.

Martes

Los noticieros están excitados: un miserable filmó con celular el momento en la habitación de hotel en que –palabras textuales– lo “reducen” (por favor: los jíbaros reducen cabezas, la policía reduce delincuentes, pero que los médicos no empiecen a reducir pacientes). Los canales emiten una y otra vez las imágenes. Un canal de televisión manda a un conductor a Mendoza. Encuentran miseria de primera: la médica que lo atendió –miradita al piso, cara de compungida– recrea palabra por palabra el diálogo que mantuvo esa madrugada en esa habitación. Más tarde, el camillero que lo trasladó hace lo mismo, cuenta lo suyo. Los dos están tristes: son fans. No se puede creer mucho en lo que se ve por televisión: lo que se ve en televisión es increíble. Alguna vez Fito Páez dijo que una de las muchas cosas que lo deslumbraban de Charly García era el modo en que hacía brillar el lirismo escondido en palabras comunes, en palabras opacas, en palabras como “carey”. Qué diría Charly García –qué palabras elegiría: Charly García tiene el don de elegir palabras– si pudiera ver lo que se dice de él. En 1988, en Mendoza, cuando golpearon la puerta del camarín al grito de “Somos la policía”, Charly García les contestó: “¿Y qué culpa tengo yo si no estudiaron?”. En 1998, en Mendoza, después de tirarse del 9° piso a la pileta del hotel Aconcagua (¡Aconcagua! Si eso no es elegir palabras...) abajo lo esperaban una cámara y un micrófono. “Charly, ¿qué sentiste?”, le preguntaron. La respuesta es anonadante: “Primero vacío y después mojado”. Ahora, en el 2008, en Mendoza, Charly García sigue dormido: no puede decir nada. Es triste y solitario tener esa sensación. La sensación de que uno puede dejar de compartir tiempo y espacio con Charly García. Este país es peor sin Charly García.

Miércoles

Charly García todavía no tiene el alta, todavía no vuelve a Buenos Aires. Entonces, quizá lo mejor es volver a Charly García. Volver a escucharlo. Hacer oídos sordos a las necro-ganas que destiñen los diarios y volver a escuchar canciones de hace años que no por eso envejecen, que por eso nos mantienen jóvenes, nos rejuvenecen. Volver a escuchar a Charly García y volver a encontrarse con uno: la historia argentina está en las canciones de Charly García, y en la historia argentina estamos nosotros. Con una diferencia: la historia argentina se repite, Charly García no. Charly García tiene una canción para cada banda digna del rock nacional. Tiene canciones con las que más de uno estaría hecho toda la vida. Tiene muchas de esas canciones. Cada disco de Charly García es un parte médico: un parte médico de todos nosotros.

Jueves

Charly García está en Buenos Aires. Charly García está mejor. El médico que da el parte dice: “Está mejor de lo que pensábamos”. Un presentador de noticias se confunde y se confiesa: “Los médicos dicen que está mejor de lo que esperábamos”. La familia lo acompañó de vuelta, los amigos lo visitan. Una vez un amigo me dijo: “Respeto por Yoko Ono. Cuando vos estás mal, Lennon te guiña un ojo. Cuando Lennon está mal, ¿quién se lo guiña?”. Ojalá Charly García tenga alguien que le guiñe el ojo.

Viernes

A la mañana ya casi no se habla de Charly García. Los medios, como animales de presa, ya no huelen sangre y se repliegan, vuelven a estudios centrales. A la tarde, la herida vuelve a sangrar: una intervención judicial podría dictaminar una internación en un psiquiátrico.

Sábado

Escuchar discos de Charly García. Lo mejor es escuchar discos de Charly García. Y escuchar, también, las canciones de Kill Gil, el disco que sigue sin salir y del que circula una versión sin terminar por Internet. Es un disco que –contra lo que parece– sólo se reserva el guiño cómplice para el título y el bonus track (una versión de “Play With Fire”, de Los Rolling Stones, con Andrew Loog Oldham, el productor de los Stones y del disco de García).

Kill Gil es un disco nocturno y triste, tristísimo. Hasta hace poco, Charly García tocaba en sus shows una versión punk de “Los dinosaurios”. En Kill Gil, no la toca, no hace falta: está “Los fantasmas”, en donde bailan y patinan los dinosaurios de la democracia. Escuchar “Un corazón para colgar”. Escuchar “Corazón de hormigón” con Palito Ortega: escucharla de nuevo y descubrir que es algo así como la versión “Hablando a tu corazón” de esta Argentina tachín tachín. Escuchar la remake densa y acabada de “Transformación”, aquella canción del disco Seru 92, con un estribillo conmovedor que dice: “Volveré a abrir tu corazón, aunque pasen mil años, te daré mi amor”. Charly García sabe elegir palabras. Charly García usa mucho la palabra corazón.

Domingo

Escuchar “In The City That Never Sleeps” –una gran canción en inglés de Charly García– y una versión nueva –una versión mejor, otra canción extraordinaria de Charly García en inglés: Charly García también sabe elegir palabras en inglés– de “Happy & Real”. Escuchar “Mirando las ruedas” el cover de Lennon, donde canta en castellano: “Dicen que estoy loco, haga lo que haga”. Escuchar y sonreír con “La novia o el rehén”, donde el fantasma del desamor tiene la furia incontenida de King Kong. Escuchar –por último– “Pastillas”, una de las mejores canciones del disco, una canción tristísima que planea sobre la ciudad de noche,
llena de buenos consejos de un padre a un hijo.

Feliz Día del Padre.

De parte de todos nosotros.

Y gracias.

Y buenas noches.

Diario Página 12 - Junio 15, 2008




junio 11, 2008

Charly García: El infierno por TV


Por Marcelo Figueras *

Hace unos cuantos años, cuando yo todavía trabajaba en un diario argentino, Charly García protagonizó uno de sus múltiples escándalos –creo, ahora que escarbo, que se trató de la vez que alguien lo internó en una clínica– y yo me sentí obligado a escribir una columna sobre el tema. Por suerte la olvidé por completo; ojalá de-sapareciese de todos los archivos. Imagino que le reclamé que siguiese a la altura del mejor momento de su vida (el mejor momento para mí, cuanto menos, en tanto fan de su música) y que viviese su condición de artista no sólo como un don, sino como una responsabilidad. (Mi, mi, yo, yo: todo lo que me importaba, presumo, era que García produjese más canciones como las que marcaron mi vida entre los años ’70 y ’90.) Recuerdo, eso sí, que Fito Páez se enojó conmigo. Creo que hasta se tomó el trabajo de llamarme por teléfono. Debo haber pensado que Fito le tenía tanto cariño que se sentía en la necesidad de perdonarle todo cuanto hiciese. En cambio, yo era un periodista y por mi voz hablaban todos. El rol de fiscal me sentaba naturalmente.

Ayer vi en un noticiero unas imágenes que me partieron el alma. Ya me había enterado de que Charly había protagonizado un nuevo escándalo en Mendoza, producido destrozos en un hotel y terminado internado, primero en un hospital y luego en una clínica psiquiátrica. La noticia me había entristecido, como me ocurre cada vez que Charly aparece en las noticias por estas razones; a esta altura de mi vida creo haber comprendido lo que Fito quiso explicarme entonces, y sé que no tengo nada que perdonarle a Charly –es su vida y tiene derecho a hacer con ella lo que quiere, o bien (como nos ocurre a todos) lo que puede–, en todo caso lo que sí tengo es mucho, muchísimo que agradecerle. Pero lo que vi me estremeció hasta los huesos.

Alguien –vaya a saber Dios quién; en cualquier caso, que ese mismo Dios se apiade de su alma– se tomó el trabajo de filmar, supongo que con un teléfono móvil, la escena en que varios paramédicos reducían a García en aquel hotel de Mendoza. Era evidente que ya lo habían sedado, que lo habían puesto boca abajo y atado la mano derecha a su espalda. El audio es deficiente, pero bastaba para que uno oyese lo imprescindible. Primero el tono de la voz de García: lastimero –vaya a saber cuántas cosas le habían inyectado ya–, sonaba como suenan los corderos cuando se los desangra sobre una jofaina –boca abajo, también–. Lo segundo inteligible eran algunas de sus palabras, repitiendo lo mismo en todas las variantes posibles: hijo de puta, hijos de puta. Incluso en el peor de sus momentos, García se las arregló para anticiparse en el tiempo y proferir el único calificativo que cabe a aquellos que perpetrarían lo que estaba por venir.

¿Existe alguna justificación válida para difundir esas imágenes en un medio de comunicación público? Y por favor, no se les ocurra decirme que eso es periodismo, o mentar el sagrado derecho del Soberano a la información. A esa altura de la soirée ya sabíamos todo lo que era necesario saber sobre el asunto: que Charly había sufrido uno de sus episodios, que estaba internado y que su estado de salud era estable. Full stop. Más allá de estos datos, nadie que no fuese pariente o amigo íntimo tenía derecho a saber otra cosa. Ni siquiera los fans. ¿Toleraría cualquiera de ustedes que alguien mostrase por TV imágenes del momento de mayor indefensión en sus vidas? ¿Creen, en todo caso, que el hecho de no ser famosos los protegería en caso de que su vía crucis personal se convirtiese en noticia?

Esas imágenes constituyen el momento más bajo, más degradante del periodismo televisivo que he visto en mucho pero mucho tiempo –y eso que viene protagonizando uno de sus peores momentos, hecho evidente durante el lockout de empresarios agropecuarios–. ¿Debo pensar que es casualidad que esas imágenes hayan tenido tanto despliegue, justo cuando la Presidenta dejó a los Cuatro Jinetes del Campo sin discurso y había que llenar pantalla con algo que ya no fuesen las rutas?

No hay derecho a usar a ningún artista como commodity, por popular que sea; y ni siquiera en el caso de que el presunto artista o celebridad esté más que dispuesto a ser utilizado. En el caso particular de García –gracias, Fito–, se trata de un artista que iluminó las vidas de millones de argentinos, convirtiéndolas en algo mejor de lo que tenían derecho a ser por sus propios medios. Lo mínimo que se merece es respeto. La exhibición de esas imágenes fue degradante para él y nos llenó de vergüenza a todos los que no podíamos creer lo que estábamos viendo. Yo lo considero el hermano mayor que nunca tuve. Y a los hermanos, aun en el caso de que sean pródigos o infames, no se los expone ni difama en público: se los abraza, se los preserva, especialmente cuando están caídos.

Ojalá que no sea una cortina de humo lo que se dice por ahí y que deroguen de una maldita vez esta ley de medios de la dictadura que todavía padecemos.

* Escritor y periodista. Autor de Kamchatka y El espía del tiempo. Esta nota se publica hoy en el blog elboomeran.com

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Charly García: cuando me empiece a quedar solo



Charly García. Gentileza Archivo La Nación.


ROLLING STONE 11.06.2008

Los ojos muy lejos y un cigarrillo en la boca… El símbolo máximo del rock local tiene un gran disco terminado que no puede editar, le cortaron el teléfono por falta de pago, no quiere salir de su casa, está peleado con su hijo, pero se confiesa dispuesto a dar batalla contra la mediocridad y el negocio del rock nacional: “Dream is over”, dispara desde su cama. Vida, pequeñas anécdotas sobre las instituciones y el aguante de un hombre que vive en estado musical permanente.

Yo soy un genio, no tengo por qué vivir en una cama, dice Charly García y la palabra “cama” es una escupida que queda suspendida como espuma de pura rabia en el agujero sin dientes que le dejó en la boca la infame paliza propinada por los patovicas de La Trastienda en diciembre del año pasado. Está muy enojado, y encima desde enfrente, por la ventana, entran las ondas de una antena de radio que, me cuenta, emite pura maldad. Total interferencia.

La mujer maniqui contra la pared es roja y tiene un agujero en el pecho. Charly está sobre la cama y no se mueve de ahí porque tiene todo lo que necesita al alcance de la mano; Charly no va de la cama a ninguna parte, ni siquiera al living, que aparece inmaculado y limpio en comparación con el caos de su cuarto-cueva. Sobre la cama muchos CDs –la mayoría en blanco, sin clasificar, mezclados y manoseados–, dos botellas de whisky a medio tomar, papel blanco para dibujar, cigarrillos, la belleza de Mecha, su novia modelo, ceniza y restos de cigarrillos, papel para armar, y los masters de Kill Gil, el disco que no puede salir y que escucha obsesivamente en un equipo anticuado y reciclado a lo García, negro y rojo, con todos los circuitos al aire.

“Está todo mal”, dice y mira indignado, con el dedo medio en un fuck you que sería tierno o desafiante si viniera de un adolescente, pero la sensación es más compleja porque se trata de un hombre de 55 años que desborda talento y furia, mientras se balancea de atrás para adelante sobre esa cama inquietante. El que lo visita tiene que sentarse frente a la cama, y puede elegir entre una silla de plástico desvencijada o una banqueta de baterista. También (claro, si Charly lo permite), el visitante podría sentarse sobre esa cama tan inmóvil, pero el colchón está vencido y sólo soporta el magro peso de su dueño. Además, no hay lugar para ubicarse entre los montones de diarios apilados. Y la forma en que Charly pone al mango su nuevo disco para evitar charlar cuando no tiene ganas de charlar también es expulsiva. La cama hace recordar a aquella radio a todo volumen. Sólo que ahora la prisión es suya, y la música no es apacible. García grita sobre su propia canción, “No importa”, que abre Kill Gil, pop pesado que suena brutal. Hace cuernos con los dedos, mira a los ojos y escupe: “No importa si te querés ir/ No importa si estás/ No importa si querés venir/ No importa si vas/ No importa la revolución/ No importa Chopin”.

Esa letra es una trampa, porque a Charly le importan muchas cosas y se hace una mala sangre espantosa por cantidad de cuestiones, desde la carrera musical de su hijo Migue hasta la mediocridad –o más bien nulidad, en su opinión– del rock argentino, pasando por, obviamente, la imposibilidad de lanzar Kill Gil, la estupidez irreparable de la gente y el hecho desconcertante de que está quebrado, de que no tiene plata.

Hoy mismo, a diez años de la tapa fundacional de esta revista, es difícil dar con él: tiene el teléfono cortado por falta de pago –al menos así fue durante las dos semanas en que se hizo esta entrevista–, y sus contactos con el afuera son muy escasos: para hablar con Charly hay que llamar al celular de su empleada, y a veces al de su prima (eso depende de cómo esté la relación entre ellos, que es algo explosiva). También se puede llamar al celular de la hermosa Mecha, la morocha de piernas largas y ojos gatunos que lo acompaña, pero no es tan fácil: en nuestro primer encuentro, Mecha no podía encontrar las llaves entre la acumulación de cosas y basura de la habitación de Charly, así que bajó sólo para avisar que no se podía entrar –ni salir– hasta que volviera la prima Adriana con su propio juego de llaves.

–¿Y podés llamarla por teléfono, tiene celular?

Le tocamos el timbre al encargado. Atiende su esposa. Cuando escucha que vienen a ver al señor Charly García dice, con un malhumor espantoso, que el encargado está durmiendo y buenas noches. Mecha confirma que tienen una mala onda atroz.

–Compremos una tarjeta para tu celular, dale.
–Dame un rato más a ver si encuentro las llaves. Ya vengo.

Aparecen, finalmente. No es nada raro ni escandaloso que uno no pueda encontrar sus llaves, claro; pero la sensación de extrañeza flota cuando los signos de aislamiento se acumulan y la obsesión de Charly por la prisión, por el encierro, empieza a cobrar una forma que espanta.

Al departamento de Santa Fe y Coronel Díaz se entra por la puerta de servicio, que hay que abrir a los empujones; la principal está cancelada porque se perdió la llave –y nadie la reemplaza– y además está rota de alguna forma que la inutiliza; aunque seguro es fácil repararla, el problema es quién podría hacerlo, porque a Charly qué le importa. Para amantes de las metáforas eficaces: la puerta principal no se puede abrir, la de servicio

no se puede cerrar. En la heladera, hay Coca-Cola y Fanta para su vodka. Comida no, al menos a la vista. El televisor está roto, decorado a lo García también, en el medio del living, con el tubo agujereado. Ya no es eléctrica compañía sino un cacharro pintado. El único sillón perdió tanta goma espuma que ya es casi un banco de plaza. Es posible que Charly García sea la única estrella de rock que vive así, en una intemperie cotidiana de la que reniega a gritos, aunque de a ratos insiste con su idea fuerza, el combustible para este caos que él mismo motoriza: que la música no está para hacer plata. De todas las profecías sobre su mediana edad escritas cuando era joven, la más errada es aquella de “una vejez sin temores y una vida reposada”. A veces da la impresión de que Charly vive exclusivamente de música; no sólo para la música, eso está clarísimo hace mucho, sino que la música es su alimento, su materia vital. Alguna vez dijo que la música existe en este planeta porque hay aire: el universo es todo silencio.

Hace diez años, cuando grababa El aguante en Miami, la situación era muy distinta. Fines del uno a uno y alojamiento en el espectacular Delano; allí lo visitó Sergio Marchi para escribir la primera tapa de Rolling Stone: Charly grababa en los estudios Criteria y tomaba margaritas. María Gabriela Epumer estaba viva, Charly todavía no había visitado a Carlos Menem en Olivos, y el experimento impresionista de Say No More aún parecía una etapa, no el camino decisivo, complicado y coherente que es hoy.

“Miro al arco y esquivo patadas como Diego en el gol a los ingleses”, dice Charly, y concede que capaz Maradona es más genio que él, aunque los dos serían, claramente, los únicos genios de la Argentina. “Y si Diego quisiera ser músico lo sería, y sería genial, porque cuando uno es genio, es genio para todo.” Y retoma. “Yo no me puedo hacer cargo. Los únicos que nunca me cagaron fueron las putas, la policía y los fans. Todos los demás me cagaron. Quiero que el país me arregle esto, que alguien me lo arregle. Yo no puedo.” Charly quiere tratamiento especial, y cree que lo merece. ¿Es una demanda descabellada? ¿Por qué habría que hacerse cargo de Charly García? ¿Porque es un genio?

¿Porque es parte del imaginario nacional? Argentina no se caracteriza por cuidar de su patrimonio. Más bien podría decirse que es un país con una personalidad bastante autodestructiva, y en eso también, fatalmente, dos de sus máximos ídolos, Maradona y Charly, se ven en el espeluznante destino de reproducir la neurosis nacional.

Esto a lo que se refiere Charly con un gesto amplio de sus manos como garras, esto, lo que hay que arreglar, no es una sola cosa. Pero es, básicamente, una decadencia económica que a Charly se le antoja escandalosa. El le dio forma a la cultura popular de este país, sostiene. No es posible que lo hayan (hayamos) abandonado. “La gente es de determinada manera por mí. Sin mí existirían, pero serían diferentes. ¿Estamos? Bueno. Bueno. Entonces, no quiero el Oscar en vida.” Después contará, caóticamente, algunas de las causas de su crisis económica: Daniel Grinbank lo habría estafado con un contrato en la era Serú Giran. “Es Satanás”, define y no es abrupto. Son rencores que se remontan a los inicios del rock nacional como negocio, pero que Charly mismo pintó con aerosol aún fresco en sus paredes: cuenta que lo hizo firmar un papel en blanco donde cedía todos sus derechos, que después compró por apenas 300 mil pesos de aquella época el empresario Pelo Aprile. También su propia madre sería parte de una conspiración que le quitó plata cuando estuvo internado en un instituto psiquiátrico; y finalmente tiene embargado el dinero de SADAIC por juicios que le hicieron músicos –él sólo nombra a Rinaldo Rafanelli, pero otras fuentes hablan de varios más– a quienes no les habría pagado un dinero que supuestamente les correspondería. Debe existir el vericueto legal para que García pueda cobrar el dinero que le corresponde mientras se resuelven las demandas, pero

¿lo consultó con algún abogado? De a ratos dice que sí, que va a iniciar alguna acción. Pero se enoja otra vez. Porque él es un artista, él no puede estar ocupándose de estas cosas. Tiene razón: la mayoría de las estrellas de su estatura, la mayoría de los artistas que crean y viven en el caos necesitan la ayuda de alguna cabeza fría. Ya lo dijo en su entrevista de RS 1: “Yo soy lo que hago y son las mismas canciones las que te arrastran a esos estados emocionales jodidos para el que no puede bancarse un estado emocional así. Entonces, la gente jode y pretende que vayas al banco a las nueve de la mañana después de haber grabado toda la noche, y una serie de pelotudeces así”. Hoy, Charly está solo. Es difícil puntualizar cómo se fue desarrollando la pérdida del entorno, pero averiguando entre gente del mundo de la música, la explicación, que viene acompañada de un encogimiento de hombros, es casi siempre la misma: “Se peleó con todo el mundo”. Casi. Había fans que llevaban aquel brazalete que diseñó hace unos años, él los llamaba Los Aliados. Antes solían quedarse en la puerta de su casa. Ahora no aparecen tanto. Puede ser una desaparición circunstancial, y muchas veces se subestima la importancia de García para los artistas más interesantes de las nuevas generaciones: Irupé Tarragó Ros era una de las portadoras del brazalete; Celeste Cid fue la musa de “Asesíname”; Albertina Carri eligió la canción “Influencia” para cerrar Los Rubios, su documental sobre la desaparición de sus padres y la construcción de su propia identidad. Palito Ortega, que canta con Charly en Kill Gil (la épica “Corazón de hormigón”) y que prestó el estudio de grabación, decía: “Lo que necesita es un manager con «M» mayúscula”. No lo tiene. “Mi último manager está preso en España”, cuenta Charly. “Y hace poco me estaba ayudando Gaby Alvarez, que no va a salir por un rato largo.” Con su hijo Migue, que lo ayudaba con las finanzas, las relaciones están cortadas. Charly se ríe espasmódicamente, con algo que sólo puede definirse como pícara amargura. “The dream is over”, repite, y vuelve a arremeter furioso: “Yo soy lo más y todo lo demás no existe. Quiero que publiquen eso, pero no dicho por mí, sino porque lo piensan. ¿O son sordos? ¿Catupecu Machu es música? ¿Babasónicos es música? ¿Los Piojos? ¿Airbag? ¿Cómo puede ser que ellos graben discos y a mí me rechacen Kill Gil? Un grupo de tarados que no sabe cómo afinar una guitarra, es ruido, hay una diferencia con lo que yo hago”. Lo dice a los gritos. “Anotá: «Dream is over». Anotá. ¿Por qué los críticos ponen que esos grupos son buenos? ¿No entienden nada? ¿Es todo negocio, es para vender revistas?”
– A lo mejor les gustan esas bandas. A lo mejor escriben de buena fe, ¿no se te ocurrió?
–Entonces que se vayan a la mierda. Morirán siendo argentinos, mediocres. El rock se volvió una cagada. Se terminó todo.

El Kill Gil que se filtró a fines de 2006 por Internet es parecido al que tiene Charly García en su casa, pero no es tan bueno. Nunca dejó de trabajar en el disco, con esa técnica de sobregrabaciones, collage, loops, superposiciones, para quebrar “la manera cuadrada de hacer discos”, y suena cada vez mejor, más completo, con canciones que están a la altura de los mejores momentos de su carrera, especialmente una llamada “Pastillas”, que es tristísima, estaría dedicada “al hijo” y es “lo contrario a «Plegaria para un niño dormido». “¿Viste que los padres les cantan y les escriben a los chicos para que se duerman? ¡Yo quiero que se despierten!”. “Te doy este auricular y un disco para mirar/ Y una receta más para que salgas a pasear/ La gente que nunca duerme es más real/ No sé si la luna te hace reconciliar/ Te voy a dar un colchón con ruedas y un planeador para que puedas ver toda tu vida desde acá/ No sé por qué estás durmiendo a esta hora ya/ Mentiras y un hogar que no es mi hogar.”

En estos años, Charly vio crecer como músico a Migue, que primero formó parte de A-Tirador Láser y después editó su primer disco, Quieto o disparo. Justo después de ese lanzamiento empezó la gran batalla. Doméstica, familiar, discográfica, musical, ética. Charly tiene un contrato con el sello EMI por tres discos. En 2002 entregó Influencia, en 2003 Rock and roll yo. En el medio, el sello contrató a Migue. “Ni siquiera tuvieron la deferencia de decirme que habían firmado con Miguelito. Era una cuestión de cortesía, de educación.” De ahí en más, escalada y confusión: Charly presiona para que su hijo no toque en el Gesell Rock, lo consigue, y da su propio concierto de cuarenta minutos con dos horas de retraso. Kill Gil aparece online y algunos fans creen que lo colgó Migue, en una evidente puñalada por la espalda; Migue y Charly se pelean violentamente, con cuchillos, y el padre se va de la esquina de Santa Fe y Coronel Díaz al hotel Bauen (de donde lo echan), al Hotel Faena y finalmente a una clínica, donde le hacen un chequeo. Todo con apenas una bolsa como equipaje. Ahora al menos se toleran en el mismo inmueble. Se dice que Charly quiso vender el departamento donde vive Migue, dos pisos debajo del suyo, para tratar de paliar su crisis. El padre no habla de eso. Pero sí contesta qué le molestó tanto de Migue-músico.
–Yo seré un loco pero, como ya dije antes, creo que la música no es para hacer plata. Gran parte de la gente joven que hace música ahora lo hace exclusivamente por la plata. Y eso me sublevó de Miguel: que no haya entendido el chiste. No nació de un repollo, digamos. Con los viejos está todo bien y con los pendejos también, el problema son los del medio. Una vez le dije: “Si hacemos el mejor disco del mundo, ¿te copás, aunque no venda nada?”. Me dijo que no, y le dije: “Sos un pelotudo”. Primero, porque el mejor disco del mundo no puede no venderse. Y segundo porque si no tenés ningún ideal, ¿qué música puede salir? Antes se trataba de tener algo para decir, de una búsqueda, no de contar cómo conociste a una minita una tarde de lluvia y la querés mucho y son novios. Eso es todo para ellos. Es increíble. Se fue todo al carajo. Ni hace falta saber música, aunque estaría bueno que sepan música, pero en fin... Con idealismo, aunque sepas tres tonos, eso es rock.

– ¿Por qué creés que hay tanto conformismo?

–Lo que voy a decir ahora puede parecer fascismo, pero no lo es, nada que ver. La situación de que haya un enemigo claro, y que te tengas que jugar por algo, hace la hamburguesa de la canción. El arte era mejor cuando estaban los militares. Yo a Videla le dije en la jeta: «A vos no te gusta la música que yo hago, pero a tu hija sí». Yo a ese tipo le gané, ahora no puede salir y está encerrado bancándose la cara de orto de su mujer. ¿Y para qué le gané? También para que el rock argentino sea mejor, para que creciera. No sirvió para nada.

– Hay enemigos, sin embargo.
–Sí, pero diseminados. El enemigo está en los celulares, está en la gente, ahora todos son botones. Y lo global es el enemigo. Lo que es global no sirve para un carajo. El castellano neutro es una mierda. Lo neutro es una mierda. Aquel clisé que dice “pintá tu aldea” terminó siendo cierto.

El primer encuentro con Charly se extiende después de la medianoche, y él se la pasa dibujando mientras escucha su disco. Con una lapicera hace cinco estrellas y firma “Yoko Ono”, porque ella le dijo que Kill Gil merecía ese puntaje. Dibuja pentagramas, rompe un extraño libro de fotos de presidentes argentinos que parece una publicidad oficial –y que él intervino con collage y consignas– y lee un cuento –enviado por un fan– que él protagoniza como Satanás y que le gusta mucho. Es preferible que dibuje, porque parece tranquilizarse: por teléfono, antes del encuentro, jugueteó con la idea de dedicarse a la pintura y dejar la música. Es preferible que dibuje, porque así discute menos. Esa noche a mediados de marzo, Charly tenía ganas de pura autoindulgencia. Ganas de no estar de acuerdo jamás y tomar examen permanente.
–¿Sabés quién es Pete Townshend?
–Sí.
–Ah, bueno. Porque ahora nadie sabe nada. Saben de Shakira, de Juanes, de esos colombianos sin apellido, pero de artistas y músicos de verdad, nada. ¿Sabés inglés vos?
– Sí.
–¿Sabés qué dice Andrew Loog Oldham del riff de “Break It Up” [una canción de Kill Gil] ?
– ¿Qué dice?
–Que es el mejor que escuchó después de “Satisfaction”. Anotá eso. Poné eso.

El buen humor dura poco. Sigue rabioso y ahora escupe sobre discos de Pink Floyd. Trabaja duro para portarse como un ser odioso con caprichos de hijo único: a veces dan ganas de pegarle cuatro gritos. No es que surtan efecto alguno. Charly pelea: es mejor que estarse quieto, es mejor que ser un vigilante. Se pone peor cuando recuerda lo que pasó en La Trastienda. Resulta que tocó bastante, y después se bajó del escenario; al rato, quiso volver y amagó con un show de 24 horas, o por lo menos de tiempo indeterminado. Las versiones a partir de acá son varias, pero lo que es seguro es que al menos alguien le dio un trompazo de lleno a García. Hay algo que a Charly le duele más que las piñas de esa noche, incluso más que el portazo que le dieron en la cara al día siguiente, cuando se presentó para continuar con el ciclo de shows que, de forma sugestiva, se llamaba “Olvidate del rock nacional”. Le duele que sus pares y los medios y mucha gente hayan salido a señalarlo, a “preocuparse”, en vez de solidarizarse. “Me pegan por querer tocar hasta cuando se me cante. Me pegan por romper guitarras. ¿No vieron MTV? Después me pusieron un guardaespaldas cuando fui a ver a Björk para que no armara quilombo. Igual fui al backstage y le dije a la islandesa que ella no me llegaba ni a los talones. Me miraba, no entendía nada. Son una hijos de puta: a Luis Alberto [Spinetta] no lo dejaron pasar porque no tenía entrada.”

Charly no acepta mostrarse domesticado en nada. Sus pares son el Jimi Hendrix que incendió su guitarra, el Keith Richards que casi va preso de por vida en Canadá por tráfico de heroína, el Prince que reemplaza su nombre por un signo y se pelea con las discográficas escribiendo “esclavo” en su frente, el John Lennon que asegura que los Beatles son más famosos que Jesús. Ese fuego permanentemente avivado es rock, dice Charly, y tiene razón. “Hay gente que se cae de una silla y se mata. Yo me tiré de un piso nueve”, y sonríe, y lo que parece estar diciendo es que él no sigue aquella máxima atribuida a Gustave Flaubert que dice algo así como que uno debe ser ordenado y aburrido en la vida personal –un burgués– para ser revolucionario en su arte. García vive en la incomodidad, el límite y el riesgo, y produce desde ahí. No es un lugar tranquilizador, no es artista tranquilizador, y él no está para nada tranquilo.

“¡Anota!”, grita Charly y señala con el dedo el cuaderno. Se balancea sobre la cama y proclama su decálogo nuevo.

1. La entrada es gratis, la salida vemos.
2. La vanguardia es así.
3. Mi capricho es ley.
4. Lo único que se les pide es obediencia y amor.
5. Si cobro más barato, me encuentro con gente que conozco.
6. De todo genio nace un cretino (Adolf Hitler).
7. Say No More no escucha, emite.
8. Y si no te gusta, te podés matar.
9. Esto es la medida musical contra la cual se compara el resto de la música llamada rock pop hip-hop house Pettinato Leo García Mimi Maura y Björk.
10. Maradona.
11. (Bonus) Los de Palermo Hollywood se visten como plomos de Oasis.


Se lo ve muy satisfecho con su decálogo una vez que termina de dictarlo. ¿Y se lo ve bien, a él? De a ratos. Esa primera noche, que es cuando dicta el decálogo en un raro intervalo sin música a todo volumen, ciertamente no. Pero en el segundo encuentro, después de varias horas de sueño y a la luz del día, tomando vodka con Fanta, está mucho más tranquilo, y muy inteligente, y muy amable, aunque desconcertado por el cambio de paradigma que le resulta incomprensible. Esta nueva era “con esa Internet y esos MP3 que tienen ustedes”. Charly no tiene computadora en su casa, ni dirección de email. No la enuncia claramente, pero también está emprendiendo una cruzada antidigital, y se solidariza con los fotógrafos que, como él, ven el avance de los aficionados con sus camaritas, esos que creen que es arte sacarles fotos a sus propios dedos gordos del pie. Ese segundo día, con la habitación despejada, la luz del sol en el cuarto y los diarios de Kurt Cobain sobre la cama, también derrocha generosidad hablando de música con ingenio y amor, con un conocimiento que aún hoy sorprende y encandila: “ Kill Gil está todo afinado en La, recorre todo el disco. La es el metro, es casi la norma. Afinar antes era fácil: levantabas el tubo y listo, porque La es la nota del tono del teléfono. Mejor dicho, era. Ahora cagaron eso también: hasta el teléfono desafinaron. El Si bemol es la nota del pánico, de la alarma, todas las sirenas están en Si bemol. Es la clave del metal. Do es un gordo de Mar del Plata. Re es la nota romántica. Mi es la delincuencia, es la nota del rock, es filosa y puntiaguda. Fa es la más blanda, tan blanda que podría ser Fa séptima... es la bossa nova. Sol es femenina, es el folk, Joni Mitchell. La es la directora de escuela, flaca, recta, y Si es George Sand, la mujer de Chopin, una lesbiana flaca que mata a su marido talentoso”.
– Hay muchas mujeres que quieren ser enfermeras, ¿no?
–¡Ja! ¡Todas! Mi terapeuta Ken me contó de un tipo que siempre estaba enfermo y no sabía por qué. Le hicieron estudios, y era porque le hacía mal la carne. ¿Y qué le daba la mujer de comer todos los días? ¡Carne! Las peores son las actrices, igual.
– ¿Por qué?
–Porque nunca se bajan del escenario. Bueno, algunas sí, pero la mayoría tardan. Son ficción en la vida real. ¿Siguen con actrices esos?
– ¿Quiénes?
–Todos los rockeros. [Y enumera: Calamaro, Mollo, Fito, Iván Noble…] No la entienden, ¡es con modelos! ¡Hay que estar con modelos! Con actrices no existe. Además, no les mejoraron mucho la música esas actrices, ¿no?

Hoy, en esta tarde calurosa, Charly no está peleador. Y tiene los brazos cubiertos de cortes, muchos y bastante profundos, aunque ninguno es una herida alarmante: se los ve muy claramente a la luz del día, en el cuarto limpio y aireado. Heridas que vienen, sospechas que van, desarma y sangra. “Es mi vicio cortarme”, explica, y cuenta que se lastima con un cúter, el mismo que usa para sus collages y sus varias labores de diseño, como el cuadro de él con Menem y el de los Rolling Stones con Menem que cuelga sobre su cabeza y sobre el que escribió “Prostitution”.

¿Fue prostitución tocar para Menem en Olivos, o qué fue? Ese encuentro hizo que muchos le bajaran el pulgar, incluso gente que lo amaba (casi) incondicionalmente. Hay fans que dicen no ser capaces de perdonarlo. “Cuando yo fui a Olivos fue lo más. El es fan mío. Yo fui a tocar para él. Quería ver si era humano. Y era. Le saltó una lágrima con «Los dinosaurios» y la tengo filmada. Fue un delirio. Mucho más divertido que ahora con los Kirchner. Sé que los músicos van a tocar a la Rosada, es un embole. Lo vi a Kirchner diciendo «nosotros». ¿¡Qué nosotros!? ¡Yo!” Para Charly, un presidente es aquel que se acerca a los artistas importantes de su pueblo, los respeta y los pone en su lugar. Aquel que elige al mejor de los artistas, y lo distingue. Menem hizo eso por él. Charly puede ser pueril y egoísta, a veces. Y no cede su estatus de estrella que está más allá de politiquerías. El merece ser recibido por el presidente, él anda en limusina, él es Say No More; el que no escucha, el que emite. No hay más que discutir.

No quiere hablar mucho de Menem, igual. Insiste en sacarse fotos con los cortes de los brazos. Heridas que lo llevan a la sangre, y entonces cuenta su internación en Austin, Texas en marzo de 2007. Está relatada en el libro Say No More de Sergio Marchi –en su versión actualizada–, pero Charly tiene su propia forma de narración que es puro surrealismo mágico. Escuchen… Llegó a Texas en silla de ruedas, cuenta, para ir a un recital de Pete Townshend invitado por Andrew Loog Oldham. Era un raro show del ex Who, y Charly no dudó en tomarse el avión. Algo pasó en el concierto, según Andrew, cuando Townshend canto “Let My Love Open the Door”, algo que impactó emocionalmente a Charly hasta demolerlo. “Yo me acuerdo que me pasé como ocho días en un hotel tomando whisky y fumando faso. Rompí todo en el hotel, reviví Tommy. Ya me había pasado de chico: para mí Tommy era real, era mi vida. Después me quise ir, quise volver a Argentina, y en el aeropuerto me preguntaron qué mes era, y les dije cualquiera. Si era marzo les dije junio, algo así. Entonces me ofrecieron internarme. Me trataron muy bien. Nada que ver con cómo me tratan acá. ¡Nada que ver! Me preguntaron si quería cambiarme la sangre, algo loco, que yo había leído de los Stones, en las revistas. ¡Sí!, les dije y fui adonde me proponían.” En la clínica, que él recuerda como una suerte de cámara futurista, blanca y brillante, lo trataron como correspondía a su fragilidad, hasta le pusieron un brazalete que prohibía darle cualquier tipo de drogas, una protección de alérgico, una garantía de distancia, una realización del no toquen, no quiero que me toquen. “Me daban flanes violetas. No sé de dónde los sacaban. Era todo así, de otro planeta. Me cambiaron la sangre: de un lado del tubo salía mía, espesa, y del otro entraba un elixir. Era sangre de vírgenes del Amazonas, un líquido cristalino. Es un programa de desintoxicación con toda la tecnología más de lo más en Houston, que es para poca gente, no lo conoce todo el mundo. Pero cuando volví acá, que estaba perfecto, no me querían creer.”
– ¿Qué no te querían creer?
–Que estuve ahí. Que me cuidaron. Yo venía tan limpito que, cuando volví, me dieron unas pastillas y las tomé, acostumbrado al trato delicado que me venían dando. ¡Y eran unas pastillas súper densas! Igual: nunca me creen.

Charly mira por la ventana, y después desliza los dedos-garras por el teclado que tiene sobre las piernas de faquir, bajo su cuerpo de aguja. Sabe que su mente es un tapiz. Y se explica. “Pasa que hay un porcentaje de verdad y de mentira en lo que cuento. Y ni yo sé la diferencia.”

“¡Anota!” es la orden otra vez, y si no soy rápida, Charly me arranca el cuaderno de las manos y él mismo escribe lo que quiere. “Charly es lo más, lo demás no existe”, por ejemplo. Ahora quiere dictar, sin embargo. “Esto es lo que dijo Ken Lawton, el terapeuta que vi en Bath: «Virtudes: memoria excelente, buena persona, no quiere cambiar. Defectos: a veces se olvida el cepillo de dientes».”

No quiere cambiar. Acaso porque, como a Tommy, lo quisieron cambiar demasiado. “Mi mamá me pegaba las orejas con cinta scotch porque decía que las tenía separadas. Todo ortopedia.” Odia a su madre, lo dice. Extraña a su papá, que se murió hace mucho. Tiene una foto muy grande con él, Charly es chiquito y hermoso, el padre sonríe. “Parecés muy contento ahí”, y él, casi emocionado: “Y cómo no iba a estar contento, con este hombre”. El padre lo dejaba ser, o al menos ése es su recuerdo idealizado. Y así lo canta en “Kill Gil-Transformación”, una canción que termina a lo Andrew Lloyd Webber, puro Evita, tan emocionante, donde se explica: “No digas que estoy mal, yo la estoy pasando bien, yo sé por qué/ No insistan en ponerme cerraduras/ Soy libre y no pienso desistir/ Cuando quiero salir, no me importa morir/ No tengo fin”. El artista que hace rato parece terminal, extrema la lógica de sus letras. ¿O son sus letras las que extreman la lógica de su vida emocional, como él dice desde hace diez años? Como sea, todos los que quieren ayudarlo o se acercan a él, terminan expulsados o abandonan, se llamen hijo o manager. O quizá son rechazados por la propia intensidad de la situación: es difícil estar cerca de una bola de fuego que se alimenta de música y estado de arte permanente. Ese también es el constant concept y Charly, como los verdaderos e importantes artistas de vanguardia de todos los tiempos, le pone el cuerpo de forma literal.

Si los discos de Charly García son geniales o no –o siquiera buenos–, si sus shows excéntricos (sólo con auriculares con la música por FM, como en la presentación de Kill Gil en el Faena) valen la pena o ya no tiene mayor sentido ser espectador de sus caprichos, todo es debatible. Pero su presencia marca un signo de los tiempos con dolorosa precisión. La democratización de la tecnología tuvo una consecuencia que quiebra el paradigma que hasta hace poco constituía la industria cultural: democratizó la posibilidad de expresión. Cualquiera puede grabar un disco, sacar una foto, escribir un cuento, subirlo a Internet, llamarse artista. Este momento es la bisagra, caminamos sobre hielo frágil: lo cierto es que todos estamos buscando desesperadamente una instancia de legitimación. Hasta él, que definió a una generación con Sui Generis, el que conjuró a la Argentina de plomo escribiendo: “No cuentes que hay detrás de aquel espejo: no tendrás poder/ ni abogados/ ni testigos/ Enciende los candiles que los brujos piensan en volver a nublarnos el camino”. El que despertó de una patada al bucólico rock nacional-pastoral con Clics modernos gritando, una vez más, que no lo dejaban salir, y más tarde que estaba solo y confundido a la vez. Ahora mismo Charly es el que comprende que la radicalización implica soledad: es el más contundente artista conceptual argentino, y hace arte conceptual para gente que le pide otra cosa. Un recital prolijo, por ejemplo. Buena conducta. Un disco de canciones como los de antes. Charly se siente malentendido, o directamente no comprendido. Es posible que hasta tenga razón. También es posible que su búsqueda sea estéril en estos tiempos. La vanguardia es así. En tiempos de completa falta de certezas, de significados destrozados, no hay más brújula que las convicciones. Charly se sorprende cuando lee sus reportajes viejos, porque le parece que siempre dice lo mismo. Sucede que hay un par de cosas en las que cree, y eso no cambia. Sí, agrega bravuconadas y provocaciones que a veces son gratuitas y otras adolescentes, pero ese porcentaje de pavada también es parte del rock. Pero el centro de sus convicciones se mantiene. Y una de sus convicciones es la calidad de la música. Por eso busca a Andrew Loog Oldham, porque fue el productor de los Rolling Stones en la maravillosa era de los arreglos sofisticados y Brian Jones, el medio de los años 60. Por eso no quiere editar su disco por lo que llama “el sello Monchito” y mucho menos una edición de autor, independiente, horror de los horrores. Cuando él era chico y estaba en el trance sagrado de poner un disco de los Beatles en la bandeja, cuando el vinilo giraba lo que Charly veía, junto con la música, era el nombre del sello. Charly cree en las instituciones del rock: se ilumina cuando nombra a Decca, a EMI- Odeón. No es un viejazo. No es un conservador. Es un artista que está cuestionando el estado de cosas, y se pregunta por el nuevo paradigma, lo interpela en carne viva. Puede putear en orden a las tres mayores productoras de la industria del rock local, puede despreciar a los que manejan las discográficas: ése es su enemigo hoy. Dice que no quiere hablar con contadores, y, encima, pendejos. Empleados que no saben de música ni de artistas. Quiere que vuelvan los viejos empresarios, los que paraban la oreja y decían: “Es esto”. Productores y empresarios como Phil Spector, Sam Phillips, George Martin. La mediocridad del rock local convertido en una industria que lo margina por no quedarse callado, aunque Oldham le explicó que, para lidiar con ellos, debe ser “simple e hipócrita”. Ya no le sale. La fragmentación que encuentra no le cierra. El “arte” que encuentra no le mueve un pelo.

¿No entendió y se quedó afuera? Su odio por el MP3 y las computadoras es de una intensidad insólita, furibunda. Quizá si, quizá se quedó afuera, como dijeron que se quedó Dylan cuando apuntó que ya no se hace buena música porque el CD no sirve como soporte y el mejor sonido era el del vinilo, y los discos se graban de forma analógica o no se graban. Esa desorientación de Charly es dolorosa de ver pero profundamente verdadera, y él la canta en “Telepáticamente”: “Cuál es la salida, cuál es la pared/ Dónde está la herida, dónde está el dolor/ Dónde está la guía, dónde está el amor”.

– ¿Qué no te gusta de las bandas nuevas?
–Nuestro rock era bueno. Vos escuchás a Almendra y no lo podés creer. Acá no saben tocar rock, y lo que se inventó era una cosa que no tiene nada que ver con lo que pasa ahora. Estos pendejos graban en su casa y no corrigen nada, lo dejan así. Y si no, tenés a los chabones. Esas bandas que siguen al público, no al revés. Músicos que escriben para la hinchada. El concepto de artista está demasiado democrático. Para la gente del negocio es más fácil conseguir un pendejo lindo y decirle lo que tiene que hacer. Y tapizar el auto con piel de músico. Nadie tiene ideología interesante; antes lo importante era qué estabas diciendo, o si tenías algo para decir. Tampoco hay técnicos. Nadie te hace los discos, es todo Pro Tool. Pero aunque a mí se me puede ocurrir una idea, necesito alguien que la ejecute. Un técnico no es una cosa menor, un productor es importantísimo. Eso no se hace más.
– Hace diez años le decías a Rolling Stone que los discos los hacías casi todos vos. ¿En Kill Gil tocás todo de verdad?
–Sí. Eso tampoco se lo bancan, que toque todo.
– Pero, ¿quiénes no se lo bancan?
–Los de EMI, me dicen boludeces de la lista de músicos.

Otra vez Kill Gil, entonces. El gran disco que no puede ser. La postura de la discográfica, no enunciada oficialmente pero reconstruida a partir de varias conversaciones, puede resumirse así: EMI no pretende ser una traba en la carrera de García, pero Charly le debe un disco a la companía. Grabó Kill Gil con dinero de EMI, superó ampliamente el presupuesto disponible, nunca entregó el disco y EMI no quiere lanzar un CD que ya lo tiene todo el que lo quiere, dicen, en forma pirata. Se pensó en hacer un buen packaging con Kill Gil, sumarle bonus, imágenes para un DVD y contrarrestar así la piratería y el hecho de que ya haya circulado, pero Charly no envía el listado de músicos participantes e invitados en cada tema, ni la autoría de ninguna canción, lo que podría significar juicios en puerta para EMI y para el propio García. Así, si no entrega una nueva producción, no volverá a grabar y lanzar oficialmente ningún disco. Si entrega un nuevo disco, cumplirá con el contrato y estará nuevamente libre para negociar su futuro con EMI o cualquier otra discográfica.

Charly dice que a Andrew Loog Oldham le pagó él, de su bolsillo, y que para grabar Kill Gil vendió una casa. Como necesita plata, sigue el camino de las modelos top: no sale de su casa por menos de 20 mil pesos. “Ahora no lo paga nadie –dice–, pero ya los van a pagar.” Su obsesión, a la que dedica horas y horas de regrabaciones y arreglos caseros, es terminar Kill Gil: “Lo que voy a hacer va a dar miedo. Kill Gil va a dar miedo. Quiero que la gente sienta lo que sentía en la época de la dictadura”.

Charly afloja un poco después de lanzar su mensaje admonitorio, ambiguo pero claro en la intención de sacudir. Está radicalizado, y lo sabe. También intuye que la radicalización en estos tiempos hiperadaptados significa soledad. Y está claro que lo intuye porque eso es Kill Gil, el personaje: un radical. Un terrorista, un guerrillero. Otro signo- personaje de los tiempos. Charly cuenta la historia, y como la cambia todo el tiempo, porque la vanguardia es así, ésta es una versión posible. “ Kill Gil nace en Palermo Bagdad. Se va a Estados Unidos y hace lo mismo que hacen todos los guerrilleros para poder lograr su objetivo final: se adapta. Pero no va a poner bombas, no al principio. Acá deja en su lugar a la talibana, que es una mujer velada. Es medio choto eso, pero bueno, ¡es metáfora! ¿Y entonces? Bueno, lo contratan como modelo publicitario. Y un día pasa por un lugar que le despierta sentimientos nobles y cambia. No es más terrorista o guerrillero. Dormía con la mitad de la cama ocupada por una bomba. Pero después resulta que no es una bomba: es un armazón. Entonces empieza a dormir solo. Más tarde, va al médico. Y el profesional que lo ausculta tiene oído absoluto y le dice que es La. Entonces él sabe que las torres gemelas son un diapasón. Para los que no saben: el diapasón vibra en La. Y la talibana se le aparece en sueños. Es una mujer hermosa. Pero nunca se sabe si es real o no. Entonces inventa la remera que dice I Hate New York, se convierte en un acólito de Warhol y decide hacer un disco. El disco tiene canciones para la mamá, para el hijo, para la novia. Si descubren el mensaje críptico que escondió en esas canciones se salvan, y si no, fueron.”

La narración-historia-película que cuenta Kill Gil transcurre en 1984 y tiene varios finales posibles. En uno, el ex terrorista sale con su guitarrita del estudio, fundido a negro, nubes sobre Central Park. Se sabe entonces que no puso la bomba, porque están las Torres Gemelas en pie. Pero hay otro final, tras otro fundido a negro. La cámara va hacia un cine donde se anuncia una película con Bruce Willis en la que Nueva York es atacada por rusos, mosquitos, King Kong, todo junto. El plano se abre y se ve que no es sólo una ficción: la Quinta Avenida está destrozada, y entre los escombros resalta una remera amarilla que dice I Love NY.

En otro final, el ex terrorista se hace millonario vendiendo la remera de I Hate NY. Que sería como la corbata-piano.

Ese final le gusta bastante a Charly. “Tony Bennett llamó para decirme que «Happy & Real» –una preciosa canción de Kill Gil con Charly solo al piano– es el mejor tema que escuchó en años. ¡Ojalá lo grabe!” Lo pone, para que lo escuchemos otra vez. Es en inglés, y dice: “Sometimes I feel happy and I feel blue at the same time”. Triste y feliz al mismo tiempo. “El año pasado, para mí, fue espantoso”, susurra Charly con sinceridad, y en toda su charla flota la ausencia de pares, de músicos con los que compartir: hay una foto de Charly y María Gabriela Epumer en el living donde ella parece ángel guardián pero también, sobre todo, compañera. Pero a Charly no le gusta mostrarse vulnerable. “No quiero nada bajón”, grita, y señala con el dedo el master negro y amarillento de Kill Gil. Y hace un pedido: “Seis cosas hay en la vida: salud, dinero y amor, sexo, droga y rocanrol. El que tenga una de esas que me escriba o que me hable. Por favor. Gracias. Y hasta luego, señorita.”

Por Mariana Enriquez

junio 04, 2008

Entrevista en Página 12 (Mayo 31, 2008)

MIGUEL GRINBERG Y LA REEDICION DEFINITIVA DE COMO VINO LA MANO
“Hoy se miente en nombre del rock”

A los 71 años, Grinberg se niega a anquilosarse, a ser un mero historiador. Pero no puede evitar la visión crítica sobre el estado de las cosas en un terreno artístico que su libro, relanzado con varios agregados, retrató como pocos.

Por Cristian Vitale

71 años no es poco en la vida de un hombre. Con todo, la edad biológica de Miguel Grinberg no parece suficiente para condensar en ella un periplo intensísimo, inquieto y avasallador. Zen pero agitado. Es como si el nombre que se le ocurrió junto a Susana Nadal para fogonear el primer ciclo de rock argentino, mediando los sesenta, hubiera funcionado como imperativo para la acción. Estuvo aquí, allá y en todas partes: vivenció la beatlemanía en tiempo y espacio (en Estados Unidos) y el mismísimo origen del rock argentino (en La Cueva), hizo amistad con Allen Ginsberg y Leroi Jones, tuvo a Raúl González Tuñón cara a cara, produjo y representó a León Gieco, Aquelarre y Pappo; motorizó las presentaciones de Artaud, esa obra enorme de Luis Alberto Spinetta, en el Teatro Astral y en el Atenas de La Plata; creó las revistas Eco Contemporáneo, Contracultura y Mutantia; cofundó la Red Nacional de Acción Ecologista y del Pacto Eco-Social de América Latina; tradujo al castellano a todos los poetas beat. Fue –es– crítico de cine y de música. Fue –es– periodista, meditador, educador, pacifista, militante ecológico y escritor. Fue –es–, en suma, un viejo hippie humanista que se resiste al anquilosamiento. “Hay jóvenes caducos a los veinte años, y hay viejos que mueren a los 75, en la flor de la juventud”, escribió un día, tal vez mirándose al espejo.

Hoy, el hombre –y su ancha mochila– está aquí, sentado en un bar de Constitución, con un propósito específico: acaba de realizarse la cuarta edición, tal vez la última, de un libro seminal sobre el rock argentino, Cómo vino la mano, y urge hacer a un lado el chiste fácil. No es que Grinberg “necesitó” reflotar un muerto para pagar la luz; es que Grinberg precisó confirmar una verdad que hace tiempo tiene en mente: el rock está casi muerto. “Pienso que estos 40 años tienen un moño encima. De la misma manera que no va a existir otro Gardel u otro Edmundo Rivero, tampoco va a haber otro Spinetta, Charly García o Miguel Cantilo. El período histórico del rock está horneado. Y hoy, como dijo Ricardo Soulé, estamos siendo asediados por una especie de pseudo rock”, manifiesta, justo él.
La tesis del rock is dead, en distintos modos presente desde la agonía del movimiento punk, es avalada y argumentada –hoy– desde infinitos puntos de vista. El de Grinberg se sostiene en denunciar con espíritu crítico y sin caretas la mercantilización del género y se espeja en dos aportes que el poeta beat toma como modelos: la carta abierta a los músicos escrita por Claudio Gabis –ex Manal–, donde ya en 1980 habla de moda, basura, imagen, apariencia, ilusión, engaño, infamia y superficialidad en el planeta rock, y el “alegato” expresado por Pablo Dacal durante un reflote del ciclo Aquí, allá y en todas partes (Biblioteca Nacional) en 2007. “El leyó un manifiesto que se llama ‘Asesinato del rock’, donde en la primera línea se permite decir generacionalmente ‘el rock no nos representa’... esto me detonó una visión: no sé qué nombre puede llegar a tener, pero está aflorando una nueva música hecha por una generación que nació bajo el influjo del rock, pero que lo trasciende. Chicos que se permiten instrumentar temas para 12, 13, 15 músicos, que ponen cuerdas... y pertenecen a Buenos Aires. Se está incubando la música de ahora, que no es una versión de la música de los ’60, ’70 u ’80”, sostiene.

–Durante un festival en Catamarca en apoyo a unos campesinos que les querían sacar las tierras, Spinetta también dijo “me cago en el rock”: siguen las firmas.

–Y es así, porque el rock fue expropiado por los intereses masivos, las corporaciones discográficas, los grandes productores y los vendedores de gaseosa, cerveza y teléfonos celulares, que están promoviendo todo lo que el rock fundacionalmente combatió: la masificación, la idolatría y el consumismo. Entonces, yo entiendo que ahora haya que cagarse en el rock, porque lo que se hace en su nombre es mentira, y tiene una faceta contraproducente.

La nueva edición del primer libro de historia del rock en Argentina, publicado originalmente en 1977, agrega a las anteriores un prólogo contundente (ver recuadro), entrevistas a Rodolfo García y Miguel Cantilo, fotos inéditas, un apéndice con artículos del mismo Grinberg publicados en las revistas La bella gente y Prensario (1968-1977) y un índice onomástico. “No me interesa, al estilo melancólico, pasarme filosofando sobre Tanguito que compuso ‘La Balsa’ en la Perla del Once. No quiero convertirme en el historiador oficial de los inicios del rock argentino. La vida me deparó ser coprotagonista de todo ese proceso, documentarlo en un momento muy particular, y he sentido que siempre le faltaba algo... entonces, a medida que iba haciendo las nuevas ediciones, los agregados iban completando el cuadro estético e ideológico. Si tuviera que escribir un nuevo libro sobre música le pondría Cómo sigue la mano o Como vendrá la mano.”

–Hagamos un poco de retrospectiva. ¿Recuerda el contexto en que fue presentado el libro? Era una época por lo menos compleja.

–Fue en la Feria del Libro de 1977. Estábamos en el despegue del terror, y mi actividad formaba parte de la resistencia cultural en la que yo estaba involucrado de una manera fortuita y polifacética. No era la resistencia armada, ni la resistencia heroica y suicida, era la resistencia poética, a la que yo aporté mi pedacito. En octubre del ’75, era crítico musical de La Opinión y al mismo tiempo jefe de publicidad de Columbia-Fox, la distribuidora de películas estadounidense, donde tenía mi propio circuito de microcine con 25 asientos y, como podía retener las copias de las películas prohibidas durante un mes antes de mandarlas a la aduana, organizaba pequeñas proyecciones para actores, escritores y críticos. Y en la radio yo era tabú, me habían echado de Municipal, y mandado a la mesa de entradas del Hospital Fernández, por ordenanza del intendente José Embrioni. Por supuesto que no era el héroe de la resistencia: estábamos todos en la misma película. Por eso digo que la primera edición de Cómo vino la mano fue como una especie de ladrillito en esa construcción. Confucio decía “en vez de maldecir la oscuridad, enciende una velita”, y cada cual encendía su velita.

–O se iba del país.

–Y, el oscurantismo es así. El invierno del ’75 fue terrible. Me acuerdo que unos tipos incendiaron La Rueda Cuadrada, el boliche donde tocaba Moris. Se bajaron de un auto, le pusieron un revólver en la frente al portero, le hicieron abrir el boliche, lo rociaron con nafta y lo prendieron fuego. Al día siguiente, Moris, la mujer y su hijo se fueron a España. Y se fueron los Aquelarre, y se fue León Gieco... bueno, lo que sabemos.

El Cómo vino la mano versión 2008 (editado por Gourmet Musical) conserva, felizmente intactos, detalles que hicieron a su esencia: además de los prólogos de las dos ediciones sándwich (“Juventud, divino camelo”, 1992; “El próximo rock”, 1985), las jugosas entrevistas a Moris, Pipo Lernoud, Litto Nebbia, Jorge Alvarez, Spinetta, Gabis, Santaolalla, Gieco, García. Y suma una enorme cantidad de notas al pie. “El editor me volvió loco –se ríe Grinberg–, pero está bien porque sirven para aclarar sobreentendidos de aquellos años sobre situaciones que hoy se desconocen. Un coloquialismo que, en el libro y con el paso del tiempo, se fue convirtiendo en algo enigmático.”

–¿Para quiénes?

–Como el texto se estudia en escuelas de Comunicación Social o Bellas Artes, me vienen a entrevistar alumnos que están haciendo su tesis o algún trabajo práctico... pienso en esa gente, que quiere reconstruir la época para entender qué pasó, de la misma manera que yo, cuando era chico y me dediqué a la poesía, quería saber qué diferencia había entre las revistas de Boedo y Florida, o descubrir qué poetas estaban vivos y podía entrevistar. Recuerdo la nota que le hice a Raúl González Tuñón: me tomé un vino con él y descubrí que era un filón, porque tenía un tipo que me contaba de primera mano cómo había sido la bohemia durante la Guerra Civil española, o en París con Picasso, Huidobro, Breton... fue una de las entrevistas más iluminadoras que hice en mi vida.

mayo 25, 2008

Nueva edición de COMO VINO LA MANO


Cómo vino la mano. Orígenes del rock argentino
Miguel Grinberg

Gourmet Musical Ediciones
Páginas: 296
ISBN: 978-987-22664-3-1


Cómo vino la mano es un clásico en la bibliografía sobre la historia del rock en la Argentina, y la base de la mayor parte de las investigaciones posteriores. Escrito por un destacado participante y testigo de los comienzos del movimiento desde mediados de la década del '60, fue publicado originalmente en 1977 e incluye conversaciones con algunos de los que fueron los principales protagonistas de esta historia hasta entonces: los músicos Moris, Litto Nebbia, Luis Alberto Spinetta, Claudio Gabis, Gustavo Santaolalla, León Gieco y Charly García; el poeta y periodista Pipo Lernoud y el productor y editor Jorge Álvarez.

En esta edición –además de un nuevo prólogo y numerosas notas aclaratorias– se agregan entrevistas con Miguel Cantilo y Rodolfo García; una renovada selección de fotografías inéditas; dos manifiestos –de Claudio Gabis y Pablo Dacal– y un extenso apéndice con la transcripción de otros artículos sobre el rock, su cultura y su industria publicados por el autor en las revistas La bella gente y Prensario de los espectáculos entre 1971 y 1977.

Ya está en las principales librerías del país.


mayo 13, 2008

BOX DE AQUELARRE - edición limitada


mayo 12, 2008

1968 y la década del caos

Análisis de Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, may (IPS) - 1968 es un año símbolo, pero no necesariamente un año síntesis. Acontecimientos espectaculares, violentos y multitudinarios le imprimieron el sello de revolucionario, pero definir la naturaleza de esa revolución es lo arduo. Los enigmas y las polémicas se han hecho interminables.

Ampliar el foco a la década ayuda a entender el contexto en el que 1968 ingresó a la historia, con la insurrección estudiantil de mayo en Francia, la invasión de tropas soviéticas a Checoslovaquia, y la ofensiva del Tet que determinó la derrota de la intervención estadounidense en Vietnam. Algunos autores franceses se refieren a los "años 1968".

Años más o menos, en la década de 1960 surgió en Italia la reacción contra los manicomios, se vivió el auge de las luchas negras por los derechos civiles en Estados Unidos, nacía el movimiento de los homosexuales, el feminismo se volvía más complejo, ampliando sus objetivos de la simple igualdad a la equidad de género y los derechos reproductivos. El ecologismo daba sus primeros pasos, despertando a la importancia vital de la diversidad biológica.

El reconocimiento de la diversidad como valor y principio vital, contrariando siglos de entronización de la homogeneidad --"masificación" era el término de la época-- fue una transformación que el mundo sufrió en aquella década.

Pasó a estar a la orden del día el respeto a la diversidad étnica, sexual, humana, biológica, de pensamiento, religiosa, cultural. En este aspecto, el tropicalismo brasileño estuvo más acorde con los nuevos tiempos que otras corrientes artísticas y que los propios militantes revolucionarios.

La industrialización de las sociedades había exacerbado la esquematización de casi todo, en nombre de la productividad. La familia debía tener padre, madre y dos hijos (desde el salario mínimo hasta los automóviles fueron concebidos para cuatro personas), la escuela era una fábrica de profesionales calificados. Casas, ropas, comidas, carreras, todo lo más parecido posible, hecho en una línea de producción.

El ideal de uniformización no tenía ideología, de allí que el comunismo lo llevara más a fondo, con la vigencia de partidos únicos que intentaban extirpar las ideas disidentes.

Esta tendencia se hizo más evidente en la alimentación, por ejemplo. En el transcurso de su historia, la humanidad se alimentó de unas 10.000 especies vegetales, hoy reducidas apenas a 150, y con más de la mitad del volumen consumido concentrado en sólo cuatro: arroz, papa, maíz y trigo. Este es uno de los factores de la actual crisis alimentaria.

Las nuevas perspectivas de supervivencia de los indígenas con sus lenguas y culturas, como pueblos con identidad propia, también son producto de la "revolución de la diversidad" que puede ubicarse en los años 60, así como la libre opción sexual, la ciudadanía de las personas con deficiencia y la idea de inclusión en general.

El ser indígena ya no es, como se creía, un estadio prehistórico que se supera con la extinción o la asimilación.

No se trata sólo de valores o derechos reconocidos, sino también del enriquecimiento de la humanidad, de mayor creatividad y, a menudo, de nuestra supervivencia. Pero son ideas que demoran en arraigar. Sólo ahora, Bolivia y Ecuador buscan definirse como estados plurinacionales, y en Brasil aún hay generales que ven los territorios indígenas en la frontera como amenazas a la soberanía nacional.

América Latina obtuvo su potencial de agitación política con la Revolución Cubana y el "Ché" Guevara asumiendo la misión de diseminar guerrillas, hasta ser asesinado en 1967 en Bolivia. Los grupos insurgentes se volvieron habituales, inclusive en la próspera Europa.

La rebelión de 1968 devino pandémica sobre todo por el movimiento estudiantil. En Brasil desafió a la dictadura con la "Passeata dos Cem Mil" en Río de Janeiro y con otros choques callejeros con la policía, hasta la captura y prisión de toda su dirigencia en octubre de aquel año.

En México, los estudiantes tuvieron como respuesta la masacre de la plaza de Tlatelolco, con decenas o cientos de muertos, nunca se ha sabido con certeza. Alemania, Estados Unidos, Italia, Japón y otros países ricos y democráticos también reprimieron con violencia a sus jóvenes.

El mayo francés fue emblemático por la amplitud de la sublevación y de los cuestionamientos. Las barricadas de París contagiaron a millones de trabajadores que paralizaron el país, ocupando unas 300 fábricas. "Prohibido prohibir", "abajo el Estado", "la imaginación al poder", "sé realista, pide lo imposible" o "no confíes en nadie mayor de 30 años" fueron lemas imperativos de los manifestantes.

La furia del rechazo a todo fue el grito de libertad de una juventud emergente que ya no podía tolerar las camisas de fuerza heredadas.

La píldora anticonceptiva existía desde 1960, pero la moral vigente reprimía el sexo. Nada de relaciones sexuales antes del casamiento. Las religiones eran omnipresentes y castradoras. Ser ateo era casi un crimen. Y el pelo largo una señal de delincuencia. El orden jerárquico era absoluto, casi militar, en las relaciones familiares, laborales y escolares y entre el Estado y la sociedad.

Europa prosperaba, con un sistema de protección social sin precedentes. Pero era una euforia de reprimidos, al menos para los estudiantes.

Hoy cuesta imaginar que la segregación racial era legal en muchos estados estadounidenses hasta 1964, cuando se aprobó la Ley de Derechos Civiles, reivindicación del movimiento negro cuyas protestas se volvieron masivas a partir de 1955. En aquel año, Rosa Parks se negó a ceder su asiento en el autobús a un blanco, iniciando una rebelión contra la ley segregacionista de Alabama. En 1968 fue asesinado Martin Luther King, el principal líder negro.

La intolerancia reinante se agravaba por la guerra fría, que aterrorizaba al mundo con la inminencia de una conflagración nuclear y cercenaba la actividad y las ideas políticas con las "fronteras ideológicas".

En Brasil o se era parte de la " civilización occidental, cristiana y democrática" o comunista, y por tanto sujeto a prisión y torturas a partir de 1964.

La cosa no era muy diferente del otro lado de la "cortina de acero". La invasión de Checoslovaquia en agosto de 1968 sofocó un intento de flexibilizar el régimen con un "socialismo de rostro humano". Muchas insurgencias de entonces fueron esfuerzos para crear un socialismo distinto del soviético, y en ese aspecto la Revolución Cubana fue una esperanza frustrada.

Pero fue también una época extremadamente creativa. No sólo dio origen a los más diversos movimientos, sino a una gran variedad de nuevas ideas y creaciones artísticas. Los grandes compositores populares brasileños surgieron en aquellos años, así como el educador Paulo Freire, la iglesia progresista, la Teología de la Liberación.

Era un período de utopías, esperanzas y generosas entregas. En África nacían nuevos países independientes, algunos luego de sangrientas guerras anticoloniales, como Argelia --con un millón de muertos--, y con promesas revolucionarias. También se intentaban "revoluciones pacíficas", como la elección de Salvador Allende en Chile, en 1970.

Fueron ilusiones, en la mayoría de los casos. Allende murió en el golpe de Estado de Augusto Pinochet, en 1973. Los gobiernos africanos autoproclamados marxistas eran una imposibilidad que acabó en guerras internas y corrupción. Muchos manifestantes del mayo francés saludaron la Revolución Cultural china, ignorando que ella entrañaba la negación del espíritu libertario de los estudiantes.

No por casualidad, también en los años 60 se desarrolló la "teoría del caos", o de los sistemas dinámicos no lineales. Esos estudios constataron que pequeñas alteraciones en un sistema, antes consideradas despreciables, pueden alterar por completo el resultado. Es el llamado "efecto mariposa", el aleteo que puede provocar tempestades del otro lado del mundo, un grado de incertidumbre que fue incorporado a las ciencias.

"Todos somos sujetos" fue uno de los gritos de 1968. El estudiante no es un "pre-ciudadano" aún en formación. Las minorías, las mujeres, todos son actores relevantes y con causas propias.

Se rompieron también las amarras de la izquierda. La revolución y la lucha por conquistas sociales dejaron de ser privativas de los obreros y los sindicatos, como postulaban los marxistas. Los movimientos sociales se multiplicaron y ganaron las calles, desembocando en la fragmentación actual. El mundo siempre fue un mosaico no lineal, sólo que hasta entonces no era reconocido como tal.(FIN/2008)

mayo 06, 2008

TRES HISTORIAS DE MAYO - Por Tomás Eloy Martínez


El escritor argentino hace una radiografía de las ilusiones y las desilusiones de un año convulsionado por la primavera de Praga, la masacre de Tlatelolco y los asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King.

La primavera de Praga, la masacre de Tlatelolco y los asesinatos de Robert Kennedy y Martin Luther King.

En la memoria, 1968 fue un año glorioso. Pero en verdad estuvo sembrado de malos presagios y desdichas. Recuerdo muy bien los últimos días de mayo. Yo acababa de llegar a París, donde me fui a vivir al hotel de siempre, en la Rue du Seine.

La efervescencia de los disturbios estudiantiles y de las huelgas de la fábrica Renault seguía tan viva como el polen de la primavera. Los cercos de hierro alrededor de los castaños, en el boulevard Saint-Germain, estaban arrancados o torcidos; en algunas calles aún se veían los adoquines levantados, y los estudiantes seguían predicando su odio contra Charles de Gaulle y el primer ministro Georges Pompidou en las incendiarias tertulias de los cafés. Los ecos de la revuelta no se habían borrado de los muros de la Sorbona y de las casas cercanas al Odéon.

Anoté los graffiti que más me impresionaron y, cuando me crucé por casualidad en la rue Jacob con Julio Cortázar, vi que él también los había registrado en una libreta.

Eran más de 50, pero en mi memoria, y en la de casi todos, han quedado sólo unos pocos que se han convertido ya en refranes populares: 'Prohibido prohibir', 'La imaginación al poder', 'Vivir el presente'.

Cortázar tenía una cita con unos amigos en el café Deux Magots y lo acompañé hasta allí. Cinco años antes, cuando lo conocí, su obsesión eran las utopías individuales y las rarezas en los márgenes de la realidad.
Ahora no: lo desvelaban las utopías colectivas, la fe en un mundo regido por la justicia y la igualdad entre los seres humanos."El futuro está al alcance de la mano -me dijo-. Por fin empezamos a vivir en un estado de revolución permanente".Era una fe que compartían casi todos los grandes escritores latinoamericanos de aquellos años. A fines de aquel mismo 1968, Octavio Paz renunció como embajador de México ante la India en protesta por la matanza de Tlatelolco.

"El asesinato de los estudiantes fue un sacrificio ritual -declaró al diario Le Monde-. Se quiso aterrorizar a la población usando los mismos métodos de sacrificios humanos de los aztecas".

Los dramas colectivos y los ideales de justicia desvelaban también entonces a Mario Vargas Llosa. "En el socialismo que los escritores ambicionamos -decía dos años antes, en 1966-, no sólo se habrá suprimido la explotación del hombre: también se habrán suprimido los últimos obstáculos para que el escritor pueda escribir libremente lo que le dé la gana".

Para casi todos, incluido el propio Vargas Llosa, la libertad era un valor esencial, pero de segundo orden. Para que la libertad fuera posible, antes había que construir un mundo de justicia, sin ricos ni pobres, y la justicia debía ser igual para todos.

El violento 1968

Las ilusiones del Mayo francés fueron tan fugaces como las de Praga, donde esa misma primavera se predicaba también el "socialismo con rostro humano".

Las izquierdas creían que los pueblos arderían en cólera y que los opresores serían expulsados del inevitable paraíso, pero la realidad rara vez confirmaba esas esperanzas.

En abril de aquel mismo 1968, Luther King fue asesinado en Memphis por un fanático racista; en junio, Robert Kennedy sucumbió a las balas de un palestino vengativo.

Casi todos los países de América Latina fueron cayendo, uno tras otro, en manos de obtusos generales nacionalistas que predicaban sangrientas cruzadas contra enemigos de la cristiandad y de los valores de Occidente.
El futuro parecía estar ahí, pero en verdad el futuro con el que soñaban los grandes escritores del boom era ya puro pasado.Las ilusiones de felicidad colectiva tuvieron una expresión final en julio de 1969, cuando los astronautas de la misión Apolo 11 pusieron el pie en la Luna y convirtieron en verdad histórica lo que había sido un mito imposible de la especie humana. Tal vez en ese momento empezó el tercer milenio.

Cuarenta años después queda muy poco de todo eso. Nadie podría decir si los miles de seres que perecieron en las cárceles y en los campos de concentración de las dictaduras latinoamericanas invocando los ideales de un mundo más justo dejaron tras sí algo mejor que su propio sacrificio. Las utopías sociales han sido sustituidas por las utopías individuales; el generoso amor por los desesperados y desposeídos se ha trocado en preocupación por la supervivencia personal.

Los países son gobernados no ya por las dictaduras militares, sino por los intereses de las grandes corporaciones, a las que los votantes no eligen ni controlan.

Así como las ilusiones y el afán de combatir por un mundo mejor eran el pan cotidiano de los jóvenes de 1968, la atmósfera que respiran hoy está hecha de escepticismo.

Da la impresión de que, conquistadas la democracia y la modernidad, ya no hubiera nada que soñar. La injusticia sigue ahí, más saludable que nunca. Pero la injusticia es un valor que se siente, no que se piensa.

Cortázar murió en 1984, con todas las utopías intactas. Sus célebres últimas palabras, "Denme un calmante", parecen un resumen de los años de revuelta, cuando cada ser humano creía llevar en sí la sed y el dolor de toda la especie.

Octavio Paz murió en 1998, defendiendo hasta el final la estabilidad de las instituciones (sobre todo en el inestable México) y condenando tanto el régimen de Fidel Castro como el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

Vargas Llosa da conferencias incansables en defensa de la libertad de los individuos y de los mercados, pero ya no pelea por cambiar el mundo que tenemos sino, más bien, por reconocerlo tal como es: abusivo, implacable, sometido a las leyes del dinero.

Carlos Fuentes, que en 1968 tenía prohibida la entrada en Estados Unidos, es hoy el intelectual latinoamericano de mayor influencia en Washington, Nueva York y Los Ángeles.

Tanto en sus clases de la Brown University como en sus continuos discursos públicos ante senadores y académicos, Fuentes se obstina en señalar que, en el terreno de la inteligencia y de la cultura, América Latina es tanto o más que los Estados Unidos, y que el objetivo inmediato de los políticos no es abolir el Estado, que tanto costó crear, ni tampoco expandir el Estado. El problema es construir un Estado mejor.

La imaginación al poder

Los malos presagios se han disipado y ahora sólo quedan las desdichas. Como en la historia todo regresa, tal vez dentro de 40 años vuelvan también las ilusiones de felicidad colectiva que murieron de muerte violenta en la década que sucedió al Mayo francés.

Tal vez también entonces se hayan aprendido ya las lecciones del pasado y la violencia deje de ser para siempre la partera de la historia.
Aun en los tiempos oscuros de las dictaduras, la imaginación siempre se ingenió en América Latina para tener el poder, ya fuera a través de grandes novelas o de grandes madres desesperadas.

No era el poder de las armas, por supuesto, o el poder de los gobiernos, sino algo más perdurable: el poder de la historia. "Si perdemos la imaginación, perdemos todo", me dijo Cortázar aquel mayo de 1968 en el Atrium. Ese es el gran riesgo de este fin de siglo.

¿Es posible que los jóvenes mantengan vivo el fuego de la imaginación? Si perseveran en el escepticismo y en el afán de éxito personal, es difícil que lo consigan. Pero sólo dentro de 40 años se conocerá la respuesta, en otro Mayo, cuando el futuro sea pasado.

Fuente: Semana.com (Bogotá)

abril 17, 2008

"NENE, ESTO ESTÁ EN TUS MANOS"




He aquí la nota en la que el Indio habla del (naciente entonces) público bravo del rock, el reviente, las bengalas, etc.

Reportaje de mediados de los noventa para la revista Mix de Musimundo


"Si los grandes pensadores no entienden lo que está pasando en el mundo, ¿cómo vamos a pretender que chicos de 15 o 20 años lo entiendan?

Lo que tienen los chicos es esa misma indignación que teníamos nosotros cuando empezamos esto. Pero además, hoy hay rabia, que nosotros no teníamos. Y un público rabioso te tolera porque vos no hacés fantasmas con la imagen. No porque vos le estés marcando un norte, un camino, una línea de acción clara.

Por eso el último grito de Luzbelito es: “Nene a partir de ahora esto está en tus manos”

......................................

Nosotros no somos tan poderosos como la gente cree. Yo estoy muy orgulloso de las canciones, pero sobre todo estoy muy agradecido de que nos haya elegido esa gente. Porque son gente de ajo, no tienen miedo. Vienen de lugares muy duros, de Lugano, I y II, de Laferrere... el ajo lo tienen ellos. La fuerza y el sabor lo tienen ellos. Gracias a Dios uno elucubra unas historias en las que los personajes se parecen de alguna manera a los que ellos quieren cantar a los gritos todo el recital. Yo ni sé por qué misterio es.

A nosotros no nos van a pedir que sonemos “rudo”. Ellos son rudos. No necesitan disfrazarse de nada, ni demostrar nada. Su vida es muy ruda, muy jodida. No necesitan demostrarle a nadie que ellos se fuman el cigarro más grande o que son los más rudos del campeonato. Han elegido unos veteranos como nosotros por algún motivo. Todo eso supera ampliamente mi poca experiencia de tipo de la clase media que ha hecho una banda de rocanrol y le ha ido bastante bien."



PATRICIO REY Y LOS REDONDITOS DE RICOTA

LUZBELITO ESTÁ CARGADO DE NUESTRA PSIQUIS

Por Pipo Lernoud




Un nuevo disco, de nuevo en la parte alta de los rankings de venta. Pero a Patricio Rey y los Redonditos de Ricota no parece conmoverlos el subibaja de las listas de éxitos. Los conmueve más el público que viaja de una punta a la otra del país para asistir a sus rituales multitudinarios, siempre fuera de la capital.
El nuevo disco se llama Luzbelito, tiene una tapa exquisitamente trabajada por el artista “oficial” de los redondos, el Mono Cohen, y pinta oscuros panoramas musicales de un fin de siglo que ya esta aquí cerca. Los últimos conciertos significaron la invasión pacifica de miles de jóvenes en un pueblo de Santa Fe, San Carlos, y las reuniones ardientes en una discoteca de Mar del Plata en Octubre.
En la casa del guitarrista Skay y la manager Poli, en una calle tranquila de Palermo viejo, el que responde las preguntas en un anochecer de primavera es el cantante del grupo, Carlos “Indio” Solari, tan locuaz y certero como siempre.

LUZBELITO

¿De que infiernos nos habla Luzbelito?
Parte del concepto de Luzbelito es que hay una serie de mentiras institucionales que tratan de resolver el problema moderno, tratan de convencernos de su version de la realidad. Nos quieren hacer creer que lo que dicen los medios de comunicación es la realidad, y se trata de una ficción. El noticiero inventa la realidad, no la refleja. Estamos sujetos permanentemente al capricho de los poderosos, de los reducidores de cabeza de los medios de comunicación.
Hay que hablar de la realidad como es, como la vivimos. Pero no es necesario escribir siempre en primera persona. Seria muy monótono y muy estúpido. Pero sabemos que estamos hablando de todos nosotros.
Los personajes que yo pongo en las canciones son partes mías. Porque para no hablar siempre en primera persona uno hace aparecer estos personajes, Zippo, Luzbelito, el perro Bobby. Pero las miserias del perro Bobby son mías y tuyas. Cuando en el escenario canto esa canción que dice: “ Cuanto mas alto trepa el monito, el culo mas se le ve”, me golpeo mi propio culo, porque el monito también soy yo. ¿Cómo poder reconocer la miseria afuera si uno no es también un miserable?
Luzbelito no es algo de afuera, un mal que viene de afuera a atacarnos. Luzbelito es el conjunto de nuestras propias miserias. Esta cargado de nuestra psiquis, de nuestros sentimientos, de los dolores de nuestro espíritu.
La función de un tipo que escribe es zambullirse, sumergirse en la vida y desde allí hablar. Si no hubiera habido una cultura rock que me asalto a mi, un tipo de clase media, y me embadurnó de todo lo que hay, lo mejor y lo peor, no podría estar hoy escribiendo canciones.
Y cuando digo una canción sobre el escenario, siento que los chicos saben de qué estoy hablando. Cuando hago una canción de amor, no es el amor edulcorado de un cantante de baladas, es el amor sujeto a mil bajezas que conocemos todos, un amor sujeto a celos, a engaños. Se trata, todo el tiempo, de reflejar la manera en que uno ha vivido esas pasiones.
Toda esta farsa moderna esta basada en nuestra incomprensión de la naturaleza humana, de la condición del hombre. Zippo habla de eso cuando dice: “Somos todos hijos de multivioladores muertos. Los hijos de puta no descansan nunca.” Eso es lo que somos todos.

LA QUE SE VIENE

¿Luzbelito al borde del fin de siglo?
Yo me pregunto, ¿Por qué fue potente la cultura rock? Porque hemos estado olfateando en el tacho de basura de la sociedad y hemos visto que no todo era como se lo mostraba. Hemos sido irónicos, escépticos, hemos roto los límites de las reglas de urbanidad de una sociedad. Somos gente tallada por experiencias que nos permiten aceptar los cambios que se vienen sin zozobrar. Sospechamos estos cambios que se vienen desde mucho tiempo antes de que salgan en las revistas de actualidad.
Hoy la sensación es que no queda mucho tiempo. Yo creo que estamos en el umbral de una transferencia cultural muy grande. Estamos casi flotando en el ciberespacio, la biotecnología, esas cosas que van a producir un cambio muy radical en la manera de ver la vida en general. Esa sensación aparece en nuestro último álbum, con ese Luzbelito que aparece en el escenario digital, en una de las estampas.
A nosotros, con la banda, nos ha ido bien. Somos independientes, hemos llegado a grabar cuando queremos y como queremos, hemos lograda una situación privilegiada. Ero estas hablando con alguien que a pesar de ser un privilegiado, tiene hormigas en el culo, tiene ganas de vivir, de que aparezcan nuevas incógnitas que haya que volver a resolver. Estamos en una situación privilegiada pero tenemos la alegría de saber que se van a acabar nuestras certezas.
Cuando empezamos con esto, la ambición que teníamos los rockers era encontrar la novedad, enfrentarnos con incógnitas, vernos obligados a mudar de dogmas. Por primera vez estamos nuevamente en esa situación, estamos en pelotas, sin saber lo que vendrá después.
Por un lado, estos cambios pueden producir el final de eso en lo que uno esta metido, que es la cultura rock, sin duda el fenómeno más significativo del siglo. El rock, por primera vez, logro una modificación del prejuicio compartido por la sociedad, una modificación producida por los jóvenes. Antes del rock es muy difícil encontrar en la historia algún tipo de revuelta producida por los jóvenes.

Pero el rock no es más que otro corralito...
Uno de los slogans que teníamos Los Redonditos hace años decía: “Saltando por encima de los decorados del rock”. Hasta los mismos rockers queríamos saltar por encima de una cultura que te limita, que te empieza a describir de tal manera que las sorpresas se acaban. Todo el ajo, todo el sabor que había cuando estábamos arriesgando, probando, experimentando, empezó a desaparecer.
Y ahora de nuevo tenemos esa liberación de estar en el umbral de algo desconocido. Ahora tiene que venir algo diferente.

EL FUTURO YA LLEGO

¿Y donde ves los síntomas de lo que se viene?
En esta época de cambios y dudas, en la que uno no sabe que es lo que vendrá, prefiero prestarle oídos a esos chicos que tienen metidos dentro de ellos las noticias del futuro. Uno puede contarles su experiencia, pero ya sabemos que la experiencia es intransferible.
Nosotros siempre nos hemos cagado en aquellos que nos vienen a enseñar su experiencia. Seamos sinceros: hoy en día nos seguimos cagando en al forma de vivir de acuerdo en la cultura vigente.
Hay una pulsión que yo sigo reconociendo como propia. Los chicos que nos van a ver a nosotros son esos chicos, no son los tipos de nuestra generación. Y hay una energía latiendo ahí, hay una necesidad...
Vos ves de donde vienen, como vienen los chicos. Les gusta participar de esta especie de epopeya, que se parece a los viejos festivales de Lobos, a Woodstock. Pero no son los viejos festivales, no es Woodstock ni nada por el estilo. Son cosas inéditas, cosas nuevas que generan ellos.
El respeto que uno tiene por los jóvenes es un respeto temporal, talvez crezcan y cambien. El respeto por su capacidad de indignación es talvez pasajera. Porque en este momento no tienen compromisos, no tienen transas hechas con el medio y entonces todavía son heroicos, son valientes, y dicen lo que no les gusta del mundo en voz alta.
Todo eso ya nos paso a nosotros. Es lo mismo.

VAMOS LAS BANDAS

¿Cuál es la función de un grupo como Los redondos en esa epopeya?
Los Redondos tenemos en claro que no somos más que una excusa de los chicos. Con nosotros pasa algo que no terminamos de entender, pero somos una excusa de los chicos para reunirse, para ponerse en un cierto estado de ánimo. Vos fijate lo que pasa en estos recitales que hacemos en los pueblos. Nosotros solo tocamos un par de horas en la noche. Pero una semana antes hay grupos de chicos que van y se instalan en esos pueblos que ni siquiera son lugares turísticos. De esos tres días que están en el pueblo, son apenas seis horas las que nosotros estamos sobre el escenario.
Por eso cuando te ves pintado en una remera o a lo mejor se te acerca un pibe y te dice “maestro”, para nosotros está claro que solo somos una excusa. En el fondo te están diciendo: “Vos sos un símbolo en tanto y en cuanto yo compre tu compact y te permita seguir grabando tus canciones”. En esta época el músico ya no tiene un rol casi mesiánico, como en los setenta, cuando los músicos tenían un papel muy importante. Hoy en día vos sos importante en tanto y en cuanto formás parte de la imaginería que les sirve y la remera puede ser del Che Guevara, puede ser del Indio Solari, puede ser de Luca Prodan... Pero no somos personajes que tienen el poder que tenían antes los héroes de la cultura. No somos más que un símbolo que representa algunas cosas que ellos quieren rescatar, y ellos se lo apropian y lo manejan a su manera.
Si los grandes pensadores no entienden lo que está pasando en el mundo, ¿cómo vamos a pretender que chicos de 15 o 20 años lo entiendan?
Lo que tienen los chicos es esa misma indignación que teníamos nosotros cuando empezamos esto. Pero además, hoy hay rabia, que nosotros no teníamos. Y un público rabioso te tolera porque vos no hacés fantasmas con la imagen. No porque vos le estés marcando un norte, un camino, una línea de acción clara.
Por eso el último grito de Luzbelito es: “Nene a partir de ahora esto está en tus manos”

¿Cómo son esos recitales en los pueblos?
En un recital de Los Redondos pasa de todo. Se hace el amor, viene gente con sus hijos pequeños, se forman amistades eternas. Si uno quisiera controlar lo que pasa, no podría. Uno terminaría teniendo actitudes generosas, porque un recitadle Los Redondos es una caldera del diablo. Y eso es mas potente que lo que nosotros generamos, y uno es deudor de eso. Nosotros, a la edad que tenemos, podríamos estar pensando en que los chicos no corran peligro, porque ves a los pibes trepados por todos lados y te impresiona. Pero son las mismas cosas que nosotros hicimos cuando teníamos diecisiete años.
Hay algo que uno dice con cierto pudor: nosotros somos de clase media, originalmente nuestro público era casi intelectual. Y ahora son pibes que vienen de lugares totalmente desangelados, lugares del conurbano en los que la gente esta abandonada a su suerte. ¿Quién soy yo para determinar cual debe ser el comportamiento de esos chicos? Lo que a mi me fascina es que hayan elegido la banda en la que yo estoy como pivote para que esa energía circule. Y ojo que no estoy tratando de sacralizar el asunto. Estoy describiendo lo que ves.
Nosotros no somos tan poderosos como la gente cree. Yo estoy muy orgulloso de las canciones, pero sobre todo estoy muy agradecido de que nos haya elegido esa gente. Porque son gente de ajo, no tienen miedo. Vienen de lugares muy duros, de Lugano, I y II, de Laferrere... el ajo lo tienen ellos. La fuerza y el sabor lo tienen ellos. Gracias a Dios uno elucubra unas historias en las que los personajes se parecen de alguna manera a los que ellos quieren cantar a los gritos todo el recital. Yo ni se por qué misterio es.
A nosotros no nos van a pedir que sonemos “rudo”. Ellos son rudos. No necesitan disfrazarse de nada, ni demostrar nada. Su vida es muy ruda, muy jodida. No necesitan demostrarle a nadie que ellos se fuman el cigarro más grande o que son los más rudos del campeonato. Han elegido unos veteranos como nosotros por algún motivo. Todo eso supera ampliamente mi poca experiencia de tipo de la clase media que ha hecho una banda de rocanrol y le ha ido bastante bien.

Pero Los Redondos ya son más que una banda de rocanroll...
Nunca ha habido una corporación detrás nuestro convenciendo a la gente de que nos compre y que nos escuche. Es una elección de ellos, y ellos saben que son los dueños.
Nosotros no estamos tutelando lo que hace la gente esos tres días que tocamos en un pueblo del interior. Ellos ya tienen claro que es un espacio propio que ellos han creado, y que va a durar mientras ellos quieran que dure.
No es que nosotros somos como marionetas de nuestro público. Pero muchas veces nos adjudican un poder sobre la gente que en realidad no tenemos. A nosotros nos dan un permiso, nos dan la oportunidad, por ejemplo, de hacer un álbum como este que hicimos ahora, que no tiene nada de la música cruda de guitarras que se supone que es nuestra marca de fábrica. Estamos permitidos por nuestro publico.
A veces algunos perspicaces dicen que somos esos tipos que hace veinticinco años imaginamos una manera exitosa de ser famosos. Suponen que nos reunimos e hicimos un plan: “No hagamos prensa porque entonces conservamos el misterio, no vayamos a la televisión para crear la incógnita…” eso es una boludez! ¿Cómo vas a pensar que somos tan geniales y tan maquiavélicos?
Lo que pasa es que uno mamó una cultura y no tolera ciertas cosas. Yo siempre digo lo mismo: a mi me gusta jugar al flipper pero no me gusta ser la pelotita. Si te expones a través de los medios te transformas en la pelotita, y eso a mi no me interesa.

PRODUCIRSE INDEPENDIENTE

Los Redondos siguen produciendo sus propios discos y sus propios espectáculos, después de veinte años…
Antes, parecía que nadie, siendo independiente, iba a llegar más allá de los pequeños boliches y los circuitos limitados de venta. Parecía un límite insuperable. Y nosotros éramos los mimados de todos los periodistas que nos consideraban una banda de “culto”. Pero cuando vos ya empezás a aparecer en las ligas mayores, ahí se arma el bolonqui. Porque empezás a ser un modelo diferente.
Se trata de tres cabezones que dicen: “Vamos a ver si no se puede. Si vos haces buenas canciones, si representas las cosas que le duelen a la gente, si lo que decís esta vigente, ¿Por qué no se puede?”.
Entonces aparecen las zancadillas que el medio te empieza a hacer. Todo el mundo piensa que es muy fácil, que es simplemente que la gente te quiere y vendes discos. Pero no es así. Si vos le tocas el culo a mucha gente, con una actitud como esta, si te va bien. Hoy estamos hablando de los Redondos porque les fue bien. Si no, seria una de tantas bandas que lo intentaron y no lo lograron, y nadie se acuerda más.
Pero Los Redondos coquetearon en las ligas mayores desde la total independencia. Y sabemos que eso es envidiable, porque la total independencia te permite hacer cosas que cualquier música atesoraría: grabar cuando querés, como querés y lo que querés. Y envolverlo como se te da la gana. Y hacer estadios llenos sin necesidad de recurrir a nadie, solo vos y tu público.
Y no es ninguna cosa rara, ningún heroísmo. Es una cuestión de ser suficientemente cabeza dura para hacer lo que uno siempre quiso, y no perder la libertad. Hacer las cosas como nos gustan, nosotros desde la composición y la Negra Poli negociando por la banda.
Y hay que recordar que Poli es una mujer, así que todo le cuesta el doble. Cuando la Negra empezó a ocuparse del grupo, había unos tipos con experiencia en el “show business”, que sabían mucho mas que ella. Tenían oficinas y todo. Ella era apenas una amiga nuestra, era nueva en el asunto, era mujer. Pero nosotros estamos acostumbrados a confiar en la gente que queremos cuando tenemos suficientes pruebas de su temple y de su carácter.

Es difícil encontrar a alguien como Poli, un amigo que pueda representar al grupo.
Esa es la razón por la que siempre decimos que es imposible dar una formula de nuestra manera de trabajar.

EN VIVO

¿Los Redondos graban los discos pensando en como van a sonar en los conciertos?
Para nosotros una cosa es el disco y otra el vivo. De pronto en el disco Skay mete tres violas diferentes en un tema, y en vivo hace una síntesis de eso, una cosa con su viola sola. Con todo lo que se nos ocurre en el estudio, necesitaríamos otro violero y probablemente otro teclado. Pero el vivo es una cosa diferente.
En vivo uno esta confirmando, dando vida a esa música con su transpiración y su excitación y muchas veces mejora porque se hace más cruda. Además vos representas las letras, las subrayas con los gestos, les das vida.
Todo el enigma desemboca en ese lugar: el escenario. El escenario es la frutilla de este postre. Vos te haces cargo de tus canciones con tu gestualidad, con tu capacidad expresiva, subido en ese lugar siempre nuevo, maravilloso, curativo, que se llama el escenario. Ese lugar para mi es lo mas grande que hay en la vida. Es donde me siento más cómodo en el mundo. Esa sensación es algo que esta con uno y uno no sabe porque.
Podes estar con diarrea, con dolor de muelas, pero subís al escenario y durante esas dos horas desaparece todo. Después bajas del escenario y tenés una horita de aterrizaje y entonces vuelven el dolor de muelas o la diarrea.
Todas las dudas que había hasta el momento de subir se terminaron allí. Quizás entonces hay una especie de poder. Pero no es que vos seas poderoso, es el poder de confirmar tu propio viaje, tus visiones. Confirmarlo con una manera de moverte, de desplazarte, de agarrar el micrófono.
Vos estas teatralizando tu propio drama. No con posturas pensadas o coreografías ensayadas. No. Solos con gestos cargados de emoción.
Arriba del escenario es un lugar en el que se te permite representar tus pasiones mas profundas, las cosas que te duelen más, o las que crees más fervientemente. Y la música sostiene eso, lo acompaña, lo genera. El escenario es el mejor lugar del mundo.
Por supuesto, allí arriba todo suena mas desprolijo que en el disco o en tu casa. Porque en tu casa no estas transpirando, no estas bailando. Pero ahí se ve mas claro que es lo que tu corazón quiere decir.
Una canción de rock and roll no termina hasta que se representa, se vive sobre un escenario.

Revista Mix?

abril 14, 2008

Mariano Moreno: Sobre la libertad de escribir


Un texto de Mariano Moreno que algunos de nuestros gobernantes debieran considerar en relación al bicentenario tan aclamado.



Si el hombre no hubiera sido constantemente combatido por las preocupaciones y los errores, y sin un millón de causas que se han sucedido sin cesar, no hubieran grabado en él una multitud de conocimientos y de absurdos, no veríamos, en el lugar de aquella celeste y majestuosa simplicidad que el autor de la naturaleza le imprimió, el deforme contraste de la pasión que cree que razona cuando el entendimiento está en delirio. Consúltese la historia de todos los tiempos, y no se hallará en ello otra cosa más que desórdenes de la razón. , y preocupaciones vergonzosas. ¡Que monstruosos errores no han adoptado las naciones como axiomas infalibles, cuando se han dejado arrastrar del torrente de una preocupación sin examen, y de una costumbre siempre ciega, partidaria de las más erróneas máximas, si ha tenido por garantes la sanción de los tiempos, y el abrigo de la opinión común! En todo tiempo ha sido el hombre el juguete y el ludibrio de los que han tenido interés en burlarse de su sencilla simplicidad. Horroroso cuadro, que ha hecho dudar a los filósofos, si había nacido solo para ser la presa del error y la mentira, o si por una inversión de sus preciosas facultades se hallaba inevitablemente sujeto a la degradación en que el embrutecimiento entra a ocupar el lugar del raciocinio.

¡Levante el dedo el pueblo que no tenga que llorar hasta ahora un cúmulo de adoptados errores y preocupaciones ciegas, que viven con el resto de sus individuos; y que exentas de decrepitud de aquellos, no se satisfacen con acompañar al hombre hasta el sepulcro, sino que retroceden también hasta las generaciones nacientes para causar en ellas igual cúmulo de males!.

En vista de esto, pues, ¿no seria la obra más acepta a la humanidad, porque la pondría a cubierto de la opresora esclavitud de sus preocupaciones, el dar ensanche y libertad a los escritores públicos para que las atacasen a viva fuerza, y sin compasión alguna? Así debería ser, seguramente; pero la triste experiencia de los padecimientos que han sufrido cuantos han intentado combatirlas, nos arguye la casi imposibilidad de ejecutarlo. Sócrates, Platón, Diágoras, Anaxágoras, Virgilio, Galileo, Descartes, y otra porción de sabios que intentaron hacer de algún modo la felicidad de sus compatriotas, iniciándolos en las luces y conocimientos útiles y descubriendo sus errores, fueron víctimas del furor con que se persigue la verdad.

¿Será posible que se haya de desterrar del universo, un bien que haría su mayores delicias si se alentase y se supiese proteger?¿Por que no le ha de ser permitido al hombre combatir las preocupaciones populares que tanto influyen, no sólo en la tranquilidad, sino también en la felicidad de su existencia miserable?¿Por que se le ha de poner una mordaza al héroe que intenta combatirlas, y se ha de poner un entredicho formidable al pensamiento, encadenándole de un modo que se equivoque con la desdichada suerte que arrastra el esclavo entre sus cadenas opresoras?

Desengañémonos, al fin, que los pueblos yacerán en el embrutecimiento más vergonzoso, sino se le da una absoluta franquicia y libertad para hablar en todo asunto que no se oponga en modo alguno a las verdades santas de nuestra augusta religión, y a las determinaciones del gobierno, siempre dignas de nuestro mayor respeto. Los pueblos correrán de error en error, y de preocupación en preocupación, ya harán la desdicha de su existencia presente y sucesiva. No se adelantarán las artes, ni los conocimientos útiles, por que no teniendo libertad el pensamiento, se seguirán respetando los absurdos que han consagrado nuestros padres, y han autorizado el tiempo y la costumbre.

Seamos, una vez, menos partidarios de nuestras envejecidas opiniones; tengamos menos amor propio; dése acceso a la verdad y a la introducción de las luces y de la ilustración; no se reprima la inocente libertad de pensar en asuntos de interés universal; no creamos que con aquella se atacará jamás impunemente el mérito y la virtud, por que hablando por si mismos en su favor y teniendo por arbitrio imparcial al pueblo, se reducirán a polvo los escritos de los que, indignamente, osasen atacarles. La verdad, como la virtud, tienen en si mismas sus mas incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo su esplendor y brillo, si se oponen restricciones al discurso, vegetara el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causaran para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria.

Mariano Moreno
Gaceta de Buenos Aires, 21 de junio de 1810

abril 07, 2008

“La política es un telón de fondo”


PÁGINA 12 - Jueves, 20 de Marzo de 2008

musica / miguel cantilo, las canciones de consciencia y sus convicciones

Para el músico, presente en la escena rock argentina desde sus comienzos, las causas sociales y el arte siempre pueden darse la mano. Y no deja de soñar con la unidad latinoamericana, en un momento que caracteriza como favorable para borrar fronteras.

Por Cristian Vitale


No es la primera vez, en su dilatada carrera, que Miguel Cantilo usa la palabra consciencia con un fin artístico. Ya en una canción de Corazón Sudamericano, último disco “en serio” de Pedro y Pablo, el viejo batallador la aplicaba para describir un estado de cosas positivo: “Hay amor, hay dolor y hay consciencia, ganas de tener fe y paciencia”, cantaba en “Ciudad Mujer”, a dos años del retorno a la democracia. Hoy, 23 años y siete discos después, la retoma con un fin más preciso, englobador y consciente... la extracta de un libro de Miguel Grinberg (Somos la gente que estábamos esperando), donde el poeta beat argento la desmarca de su palabra fonéticamente hermana. “No debe confundirse conciencia, facultad ética de distinguir el bien del mal, con consciencia, estado de vigilia que permite una clara percepción de todos los actos”. “Para mí –se extiende Cantilo– la consciencia es la única salida que le queda al hombre, el único rincón donde éste puede refugiarse, encontrarse con sí mismo y protegerse de este ataque permanente de la publicidad y los medios masivos. Es tremendamente importante saber que uno tiene ese resquicio... como digo en la letra, es más amplia que las redes de Internet.”
Dato clavado. El peso de la palabra alcanzó y sobró para que el autor de “Apremios ilegales” titulara su octavo disco solista, cuya combinatoria de intereses no es ajena a su cosmovisión global: ecología, corrupción, ambición, política, amor. Un trabajo, además, con doce canciones de estreno que incorpora y mezcla viejos amigos de ruta (Kubero Díaz, Alejandro Medina, Juan Rodríguez, Juan Falú) con la participación –como banda estable– de Sufián y Anael, sus gemelos, y Daniel Buira, más una tapa a lo Roger Dean, dibujada por Kuberito. “Me parece interesante poner el acento en una palabra imprescindible para el hombre de hoy, cuyo pensamiento está acotado, amenazado desde diferentes puntos y circulando por estrechos pasillos en los que no tiene muchas oportunidades de liberarse... además, fue una manera de aliarme con un pensamiento con el que me siento muy afín: el de Grinberg”, insiste Miguel, pegado a la ventana de un bar de Palermo.
–Es palpable lo del pensamiento acotado, pero hay ciertos sectores de la sociedad que confluyen en una intención: la búsqueda de una espiritualidad superadora, alejada de los credos y dogmas históricos.

–Hay una necesidad tremenda..., como diría Bruce Springsteen, “al final del día, la gente busca algo en qué creer”. El hombre común está buscando una espiritualidad no convencional, desde lo devocional, lo místico o desde un punto de vista menos materialista. Desde frenar la destrucción del ecosistema hasta la necesidad de abandonar las drogas, incluso las farmacológicas que nos invaden desde los países centrales. El primer camino que surge es el del autoexamen: mirarse dentro y ver qué aparece. Qué se quiere, hacia dónde se va, por qué se siente mal..., cosas primarias, que la sociedad de consumo tiende a disimular. A poner en el medio velos, pantallas que te hagan creer que llenando tu casa de objetos vas a poder liberarte de esas preguntas.

–Corazón Sudamericano, Sudamérica va y ahora “Sudamérica viene”... ¿por qué la recurrencia de nombrar al continente en sus discos o canciones?

–Todo indica que estamos viviendo un tiempo sudamericano, coordinando no desde lo meramente político sino desde lo cultural. Somos países muy parecidos, que comparten las mismas pasiones, los mismos gustos y que sólo están divididos por una cuestión geográfica. Esencialmente, un colombiano es muy parecido a un uruguayo, un argentino y aun a un brasilero, pese a las diferencias idiomáticas. Siento que hay una correlación cultural que es mucho más que la que se ve en los medios..., a mí me pasa con la canción: un tipo como Silvio Rodríguez habla un idioma mucho más mío que todos los rockeros ingleses o norteamericanos, más allá de que me guste el rock.

–Al menos de un tiempo a esta parte, la apelación a esta identidad cultural forma parte de sus inquietudes centrales...

–Realmente pienso que Sudamérica puede sobrevivir a este caos planetario. No sólo sobrevivir, sino transformarse en una zona valiosa del universo. Está bueno sentir que se puede intercambiar mano de obra, música..., crear un circuito semejante al de algunos puntos de Europa, bajo el paraguas de un sistema tolerante.
–¿Lo ve como una relación horizontal entre pueblos o digitada por las autoridades políticas?
–Veo que los funcionarios se están sumando a algo que viene empujando desde antes, un mandato histórico que viene de los intentos de Bolívar o San Martín..., todos esos sueños inaplicables en su momento, que con el paso del tiempo van decantando y demostrando que la única manera de que esta zona alcance prosperidad es coordinando pueblos que tienen una raíz muy similar. Las autoridades se van subiendo. Uno puede estar de acuerdo o no con las opiniones individuales, pero hay algo que va mucho más allá del ego de los gobernantes. Hay un mandato que lucha para evitar, de una vez y para siempre, que el continente sea humillado, explotado y postergado.
–En otras de las canciones, la política resulta ser mujer..., una ironía graciosa.

–Sinceramente, pienso que muchos hombres, a una determinada altura de su vida y luego de haber tenido éxito en los negocios o en sus profesiones, encuentran que hay un desafío que les falta: seducir a la política. Y la política es una mujer, a la que esos hombres se quieren tirar. Entonces, esto es lo que ha producido un desbarajuste en la dirigencia argentina, que se ha subido al caballo por una cuestión de ego y ha llegado a puestos clave con un resultado nefasto.
–¿Se refiere al común de los políticos o a casos puntuales como Macri o De Narváez, que darían con ese perfil?

–A casi todos en general, pero el caso paradigmático es Menem. Me refiero a la actitud con la que se llega al poder..., el asunto no es cómo empezás sino cómo terminás. Qué hacés cuando llegás.
–Igual, hubo un cambio importante en la forma de hacer política. En cierto tiempo se llegaba por militancia, hoy, en cambio, todo se resuelve con mucho dinero, una linda foto publicitaria y un ejército de asesores. De ahí, el ejemplo de Macri.
–Bueno... está el que aporta dinero, y está el que nunca lo tuvo y lo consiguió a través de la política. Igual, el fondo es otro: yo he escuchado a Menem decir que le había tocado regir los destinos de la República. Pero carajo, nunca Menem rigió mi destino..., ningún político rige el destino de nadie. Ellos creen que por administrar el erario están administrando nuestras vidas.
–¿Qué es la política?
–Algo no tan terrible como quieren pintarlo, ni tampoco tan maravilloso. Es más, la canción no representa un ataque a la política en sí. Digo, mantenerse informado sobre lo que ocurre en el país no debe gravitar sobre la esencia de las personas, el amor, la relación de pareja o las verdaderas apetencias. La política es un telón de fondo que existe, pero que no tiene una importancia enorme. Vos tenés una vida que vale mucho más que una discusión entre el ministro de Economía y el Presidente. Eso es un circo que va a estar siempre, pero que se puede ignorar tranquilamente. En vacaciones, cuando te desinformás un mes, sentís un alivio enorme.
–“El acaparador” la escribió en la hostería de Quique Pesoa, en San Marcos. La temática es otra preocupación central en su obra: la ecología.
–La letra me vino de charlas con ecologistas y ambientalistas... cada uno me daba su opinión sobre lo que venía pasando con esta connivencia entre gobiernos y empresas, que está devastando al planeta. La relación entre gente a la que lo único que le importa es hacer dinero y los gobernantes, que no tienen responsabilidad sobre las leyes que reglamentan la protección del medio ambiente, provoca una enorme falta de visión de futuro. Mientras haya industrias que contaminen el Riachuelo, no se va a poder limpiar el Riachuelo..., cae de maduro. El país está lleno de proyectos contaminantes.
–“Han venido gringos a nombrarla patrimonio de la humanidad / por qué ceder al interés”: “Sol de Tilcara” enfoca la distorsión que están provocando los negocios turísticos en Jujuy.
–Me quedé pegado a una situación que me llamó a componerla: el desalojo de los pueblos originarios a causa del empresario que arma proyectos turísticos. Es gente que está ahí, cuidando el lugar por años, y cuando viene la vorágine turística, la expulsa. Ese choque entre el progreso turístico y los pueblos originarios debería ser una cuestión a considerar. La Quebrada de Humahuaca fue considerada patrimonio cultural de la humanidad y el efecto fue que el precio de la tierra comenzó a subir desmedidamente. Ese boom contrasta con un lugar tan hermoso como ése. Es un caso testigo que se repite en muchos lugares: El Bolsón, por ejemplo.
–Donde hace poco abrieron un casino y la gente puso el grito en el cielo...

–Está bien, pero la verdadera belleza de esos lugares no está en el pueblo sino en la parte rural... y es muy complicado ir contra esa belleza. Para romper la armonía de lugares como El Bolsón o Tilcara tenés que entrar a dinamitar montañas. Ojo, igual no es imposible que ocurra: con contaminar las napas ya podés modificar el modo de vida en una comunidad.
–Pero se contrapone la resistencia de los campesinos, los maestros...

–Los docentes son los creadores de conciencia más valiosos que tenemos para frenar los avances de los proyectos destructivos. El docente siempre está ahí, creando conciencia en el alumnado, en la población... en Famatina o Chilecito, por ejemplo, denunciado una mina altamente contaminante. Ellos tienen el coraje, el conocimiento y la llegada a la gente. Y además, no pretenden sacar rédito: son anónimos que quieren ayudar. La lucha, hoy, es evitar que se consoliden ciertos negocios que vienen de la época de Menem.
–¿Pedro y Pablo ya fue? Hace mucho que no tocan juntos.

–Particularmente, hoy no tengo expectativas de juntarme, pero Jorge (Durietz) es un amigo y por lo tanto no descarto que en algún momento volvamos a cantar juntos. Hoy no, porque estoy abocado a otros proyectos. Tal vez sería una idea feliz hacerlo cuando se cumplan 40 años de la fundación del dúo. Es para ir pensándolo...

noviembre 15, 2007

ARGENTINA HOTEL - Por Miguel Grinberg


Cuarenta años atrás, el escritor Marco Denevi (1922-1998) dijo que el argentino tiene una mentalidad de huésped de hotel, que el hotel es el país y que un pasajero de hotel "no se mete" con los otros. "Y si los administradores administran mal, si los administradores roban y hacen asientos falsos en los libros de contabilidad, es asunto del dueño del hotel, no de los pasajeros... a quienes en otro sitio los está esperando su futura casa propia, ahora en construcción". El célebre autor de Ceremonia secreta y Rosaura a las diez ironizaba sobre la identidad del dueño del hotel, alguien desconocido que seguramente era muy rico, por lo tanto los pasajeros se esmeraban en robar las cucharitas, los ceniceros y las toallas y, si era posible, pagaban de menos. Y profetizaba: "Quizás algún día los argentinos nos convenzamos de que este hotel de tránsito es nuestro único hogar y que no hay ninguna Argentina -visible o invisible- esperándonos en alguna otra parte".

Aparentemente, ese día llegó: Argentina Hotel alberga hoy a una cantidad infinita de gerentes sospechosos de fraude, mientras los pasajeros claman porque hay goteras y cucarachas en sus habitaciones, detectan extraños o indignos objetos flotando en su sopa y, peor todavía, advierten que les cobran siempre de más y sufren porque el conserje les impone que traigan sus propias toallas, ceniceros y cucharitas.

En medio de este torbellino de vida cotidiana ficticia y degradada, muchos padres comprueban ahora que sus hijos deciden irse a otros hoteles. Es la clásica epopeya del desarraigo argentino tan bien analizada por Julio Mafud, Héctor Álvarez Murena o Juan José Sebrelli. Y que se remonta a los tiempos de la Conquista, cuando otros desarraigados desembarcaron en estas pampas chatas en pos de pepitas de oro caídas por inercia desde el Imperio Inca, y se toparon con una multitud melancólica de indígenas nómades y semidesnudos que ni siquiera supieron informarles la ruta hacia la Fuente de Juvencia. No arraigaron, apenas sedimentaron. Sólo pudieron apropiarse de miles de kilómetros de tierras enigmáticas. El conquistador europeo le robó la mujer al indio. Que hizo lo mismo cuando llegaron las "blancas". El híbrido resultante no fue fruto del amor, sino del odio. Aquellos remotos desarraigados anónimos fomentaron una tradición malsana: ganar lo suficiente con el menor esfuerzo, enquistarse en alguna burocracia municipal, "hacerse amigos del juez" salvarse con un golpe de suerte en el Hipódromo o la Lotería y dar materia prima al desolador tango Cambalache, de Discépolo ("el que no afana es un gil").

Pero no hay nada eterno. La mítica Argentina de las vacas gordas ya no existe. Cayeron todos los antifaces. No hay más Argentina Hotel y nunca construimos de verdad la Argentina Hogar. Y el paupérrimo desempeño de nuestros heroicos atletas en las Olimpíadas demuestra que en el siglo XXI ya no se avanza a "puro corazón y coraje". Durante un siglo, ante cada derrota los argentinos nos consolamos asignándonos el papel de "vencedores morales". La farsa se hizo tragedia. Con apenas dos opciones: despertar para construir otro país o medrar para seguir puliendo colecciones de cucharitas robadas.


Diario Clarín - Domingo 22 de Octubre de 2000

noviembre 13, 2007

AQUI, ALLÁ Y EN TODAS PARTES - Edición 2007


MORIS - Plaza del Congreso (1966)


ALLÁ Y EN TODAS PARTES/ Edición 2007
41 años después seguimos lidiando con la mufa y la crisis,
a este lado del folk rock y los Beatles

Aquí, allá y en todas partes -subtitulado "O cómo aprendí a amar la mufa y a soportar la crisis a este lado del folk rock y los Beatles- fue el primer ciclo de recitales de autores y músicos jóvenes argentinos en la historia del rock, realizado en el teatro La Fábula (Buenos Aires) en diciembre de 1966.

En 2007, 41 años después de la primera edición presentamos junto a sus gestores originales, Miguel Grinberg y Susana Salzamendi, su continuación con una nueva convocatoria de artistas, conciertos acústicos, conversaciones, testimonios, proyecciones de clips y fragmentos de películas.

Con el propósito de generar un espacio de encuentro, reflexión y -sobre todo goce-, los músicos invitados participarán en conversaciones y pequeños recitales en los que se cruzarán generaciones, canciones y tiempos.


6 y 7 de diciembre. De 16 a 21 horas
Biblioteca Nacional - Agüero 2502
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA


Participan:
Jueves
Javier Martínez / Lisandro Aristimuño
Emilio Del Guercio/ Flopa
Gabo Ferro /Edelmiro Molinari
Pablo Krantz /Juan Ravioli
Litto Nebbia/ Ricardo Soulé
Ezequiel Borra/Gustavo Álvarez Núñez

Viernes
Miguel Grinberg/Pablo Dacal/
Pipo Lernoud/ Pablo Grinjot
Susana Salzamendi/Coiffeur
Nacho Rodríguez/ Hernán/
Pedro Pujó/Zelmar Garín
Juanito El Cantor/Carlos Mellino

El ciclo


Entre 2004 y 2005, mientras se consolidaban los megafestivales y el rock sponsoreado, aparece en escena una serie aseriada de discos que, más lejos o más cerca uno del otro, un artista de otro, compartían el sello de la autogestión: Dulce Fuerte Grave de Flopa, Canciones que un hombre no debería cantar de Gabo Ferro, Un hombre solo no puede hacer nada de Ariel Minimal, Azules Turquesas de Lisandro Aristimuño, El placard de Ezequiel Borra, 13 Grandes Éxitos de Pablo Dacal y la Orquesta de Salón, el disco en bolsita blanca, naranja y amarilla que sólo se conseguía en los recitales de Coiffeur.
Un año antes, en el 2003, músicos con trayectoria en el circuito del rock, desenchufaron sus guitarras y grabaron un disco memorable: FlopaManzaMinimal.
Algo estaba pasando.

Algo estaba pasando hace rato.


En diciembre de 1966 en el Teatro La Fábula se llevó a cabo el ciclo “Aquí, allá y en todas partes”, subtitulado O cómo aprendí a amar la mufa y a disfrutar la crisis a este lado del folk rock y los Beatles”. La antropóloga y artista plástica Susana Salzamendi de Nadal y el periodista y poeta Miguel Grinberg convocaron a Moris, José Alberto Iglesias “Tanguito”, Bob Vincent, Javier Martínez y el grupo The Seasons, donde tocaban Alejandro Medina y Carlos Mellino. Se alternó la música con textos de autores y poetas de la época y para el cierre The seasons interpretó una versión de "Here, there and everywhere".

Después de un par de años de escuchar a los nuevos artistas, de pasar sus discos a cuanto amigo cumplía años, de sentir el inasible “acá pasa algo”, cuando escuchamos a Grinberg decir que sentía que nuevamente un amor de primavera andaba dando vueltas lo inasible se cristalizó, tomó una forma. Esta forma.

Imprecisos como suelen ser los ciclos de la vida, a 41 años del primer encuentro presentamos su segunda edición. Los músicos, poetas y compositores que participan, como los frutos en el árbol, son el vehículo de transporte de la vieja semilla que viaja en el tiempo. Tienen sexo, edad y procedencia de lo más diversa, cada uno de una manera y desde una búsqueda particular propone una canción distinta. Por más fertilizantes con forma de campañas de prensa, revistas con disco, y festivales pagos por sponsors, se diferencia el fruto artificial del que ha madurado con naturalidad.

La de los 60 fue una generación que vislumbró la posibilidad de una existencia diferente, fragmentos de su impulso de cambio han quedado atesorados en canciones. En 1966 Grinberg señaló aquella nueva sensibilidad de los trovadores. La raíz etimológica de la palabra trovar significa “hallar y componer versos”, una nueva camada de jóvenes artistas encontraron y cantan los versos del tiempo que les toca y del que anhelan vivir. Trovan como tantos y hace tanto, mientras seguimos acá, allá y en todas partes lidiando con la mufa y la crisis, a este lado del folk rock y los Beatles. Quizá dos versos resuman sus impresiones y deseos: “Llega la era del sonido” y “Mañana no debe seguir siendo esto”.


LA NAVE DE LOS SUEÑOS
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noviembre 04, 2007

JORGE SENNO TRIO en el teatro VERDI


Buenos Aires, Argentina

Jorge Senno Trio y amigos en vivo!!!

Invitados especiales: Claudia Puyó y Miguel Grinberg

Se estará presentando el día viernes 9 noviembre 2007 a las 21:00 horas en el Teatro Verdi, el cual, se encuentra ubicado en la dirección Almirante Brown 736 en La Boca.

Entrada: $12. Único show del año en Buenos Aires.

Durante el 2007 Jorge tuvo destacadas presentaciones en el Salón Blanco como invitado de Claudio Gabis, junto a artistas legendarios del Rock local; participó de shows en Rosario junto a Caburoblus, y del Festival Invierno Blues Mendoza con Claudia Puyó y los anfitriones De la calle Blues. Además, la musicalización del libro de poemas “Opus New York” de Miguel Grinberg se transformó en un objetivo central del Jorge Senno Trío. En un espectáculo con temas nuevos, clásicos y adelanto de nuevos trabajos, junto a la sólida base de Freddy Prochnik en bajo y Damián “Hueso” Casanova en batería e invitados sorpresa, la convocatoria será esta vez en el maravilloso y legendario Teatro Verdi de La Boca un lugar lleno de magia e Historia. Los interesados enviar un e-mail al correo electrónico.

jlsenno@yahoo.es
www.jorgesenno.com.ar
www.myspace.com/jorgeluissenno

octubre 21, 2007

BUENOS AIRES: las drogas versus la juventud


JOVENES EN PELIGRO

Los hospitales internan a 10 chicos por día

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Cada fin de semana las guardias de los hospitales de Capital y del Gran Buenos Aires comparten protagonistas: adolescentes que antes llegaban borrachos y que ahora llegan intoxicados con alcohol y drogas.

"Entre jueves y sábados, los chicos llegan con cuadros de intoxicación severos. Antes era sólo por alcohol. Ahora es por alcohol y éxtasis, cocaína, marihuana, paco o popper. Estas asociaciones provocan una mayor afectación cardíaca y neurológica", explicó a Clarín Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández.

Y lo que se percibe, se evidencia con estadísticas. Según sus registros, el promedio de edad de los que llegan a la guardia por consumo de paco es de 13 años. Los que llegan por consumo de éxtasis, de 16. Y las adolescentes empezaron a equilibrar las cifras: hasta hace 10 años, el 75% eran varones. Hoy la mitad son chicas. Y los casos van en aumento: según la Asociación Antidrogas de Argentina (AARA) en el país diez adolescentes son hospitalizados cada día después de haber mezclado alcohol con drogas.

Desde el Hospital Municipal Raúl Larcade, en San Miguel, un médico de guardia -que pidió no ser identificado- contó: "Cada vez vemos más casos de chicos borrachos o intoxicados con cualquier droga. Muchas chicas llegan alcoholizadas, inconscientes o en coma alcohólico", contó. Cuando el cuadro de intoxicación es grave, los pacientes son derivados al hospital Posadas. Este, junto al Piñero, el Fernández y el Santojanni, es uno de los pocos hospitales públicos que tienen servicio de toxicología. Ocurre que, a veces, la distancia complica los cuadros. Desde el Posadas, curiosamente, se negaron a dar información a la prensa: ante la consulta de Clarín, su jefa de guardia exigió una carta por escrito y cortó el teléfono.

"La mayoría de los chicos que auxiliamos son muy jovencitos y ya tienen experiencia en sustancias, generalmente las más baratas. Eso es lo más problemático porque son más accesibles pero también más tóxicas", contó Carlos Russo, director médico del SAME. Y puso el foco en las próximas raves: "En noviembre está prevista la Creamfields. En las fiestas electrónicas suele circular éxtasis y otras drogas. El año pasado tuvimos que montar operativos para controlar los casos graves porque el consumo provoca arritmias cardíacas que pueden ser mortales".

Diario Clarín - Buenos Aires

octubre 13, 2007

Pacifista Sri Chinmoy muere a los 76 años

WASHINGTON (Reuters) - El gurú [maestro] Sri Chinmoy, pacifista que inspiró a sus seguidores a realizar proezas de extremada resistencia física, murió a la edad de 76 años en su casa de Nueva York, informó la noche del viernes su organización en un comunicado.

Chinmoy, quien sufrió un ataque al corazón, falleció el jueves. El líder espiritual nació en India y en 1964 llegó a trabajar en el consulado indio en Nueva York. Posteriormente, inició un centro de meditación que llegó a extenderse por todo el mundo.

Un comunicado emitido a nombre de los seguidores de Chinmoy señaló que el gurú había sido nominado al Premio Nobel de la Paz que fue entregado el viernes al ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore y al Panel Intergubernamental del Cambio Climático.

Chinmoy fue un fuerte partidario de Naciones Unidas y sus obras de caridad envían alimentos y medicinas a todo el mundo. Se dice que los seguidores de Chinmoy siguen un régimen vegetariano, con servicios humanitarios y desafíos físicos extremos como una forma de alcanzar la paz interior.

Entre los discípulos más famosos de Chinmoy se encuentran los guitarristas Carlos Santana y John McLaughlin, el saxofonista Clarence Clemons y la cantante Roberta Flack.


septiembre 05, 2007

Buenos Aires se 'faveliza'


Los barrios marginales de la capital crecen sin control pese a la recuperación económica
JORGE MARIRRODRIGA - Buenos Aires - EL PAÍS 05/SEPT/2007

Mientras observa a decenas de niños que devoran la comida -la única del día que consumen en muchos casos- en el chamizo que ha levantado con sus propias manos, Julio Soriano recuerda su llegada a la barriada de chabolas en la que habita desde 1964. El suelo rezuma humedad, tanto por la proximidad del río de la Plata como por las bajas temperaturas del invierno austral. El ruido de los platos se mezcla con las toses infantiles. Soriano, natural de Oruro, Bolivia, comenta que en los últimos tiempos la villa 31, como es conocida la barriada en Buenos Aires, se ha convertido en un lugar diferente. Demasiados forasteros, actitudes extrañas y violencia.

Diversas voces llevan tiempo advirtiendo de que el crecimiento exponencial de las villas de la capital argentina -con 150.000 habitantes sobre un total de 2,5 millones- está provocando la favelización de éstas. Lugares donde en sus callejones la ley la dictan las bandas que se organizan.

La villa 31 es muy especial. No sólo por la feroz represión que se sufrió en sus callejones durante la dictadura militar al término de la cual apenas quedaban 47 familias -hoy en día hay más de 25.000 personas-, sino sobre todo porque en algunas partes apenas queda a un millar de metros en línea recta de una de las zonas residenciales más lujosas del continente americano.

Las vías del tren hacen de frontera casi infranqueable entre ricos y pobres. Sus habitantes trabajan -los que lo hacen- en las vecinas estaciones de autobús y ferrocarril o como limpiadores y dependientes en el lujoso barrio más allá de las vías. "Entonces no dicen que viven en la villa", reconoce Isabel Iglesias, la mujer de Soriano.

El asentamiento es un lugar de gran pobreza. La mayoría de los niños que habitan en ella se alimentan gracias a los 16 comedores comunitarios iniciativa de los propios vecinos como Soriano y su mujer. La comida es facilitada por el Gobierno de la Ciudad, el mismo que cambiará de manos el próximo diciembre, cuando el centro derechista Mauricio Macri haga efectiva su victoria en las elecciones del pasado junio. Macri quiere erradicar el poblado situado en un suelo que, potencialmente, es de los más caros de la capital argentina. Desde siempre los vecinos de Buenos Aires miran de reojo a las villas y las consideran un problema de seguridad.

"Se está produciendo una favelización", denuncia Norma Gutiérrez, delegada del barrio quien llegó en 1967 a la villa 31 y ha tenido cuatro hijos en él. "Uno se me murió aquí y otro está ahora en España", señala. Para Gutiérrez, la llegada incontrolada de personas en los últimos años, especialmente de Perú, Bolivia y Paraguay, ha provocado un crecimiento descontrolado de la villa, un tránsito muy rápido de personas y un aumento de la inseguridad y la violencia. "Entran con esa cultura del delito y la implantan en nuestros hijos y muchos padres simplemente miran para otro lado cuando tienen la casa llena de aparatos que saben que han sido robados", asegura.

Aunque las bolsas de pobreza han existido siempre al amparo de la prosperidad de la gran ciudad, hay al menos dos momentos importantes en la historia reciente de Buenos Aires donde se produce una gran expansión de estas bolsas de pobreza. Uno es en la década de los noventa, cuando el neoliberalismo salvaje implantado por Carlos Menem fuerza a miles de personas del interior a buscar un futuro mejor en la capital. El segundo es la crisis de 2001. Sólo de entonces se calcula que las villas de Buenos Aires han crecido entre un 100% y un 300%. En algunas, como la villa 1.11.14 funcionan bandas organizadas según nacionalidades y los disparos de los enfrentamientos entre ellas se escuchan a la caída del sol. En la campaña, Macri denunció que la policía no entra en estas zonas.

Viviendas sin cimientos

"Están llegando personas a las que no les importa la policía, ni ser detenidos, ni nada de nada", subraya Norma Gutiérrez. Personas que, en muchos casos, ni siquiera dejan rastro porque alquilan habitaciones a otros habitantes de los poblados, quienes han logrado edificar por su cuenta otro piso encima de su vivienda que alquilan. Hay zonas de la villa 31 donde estas construcciones alcanzan las cuatro y cinco alturas. "Son un peligro", admite un asistente del Gobierno de la Ciudad, que explica que los cimientos no existen. "Aguantan unos edificios contra otros".

El mercadeo de drogas es evidente en casi todas las villas y en algunas el paco -la pasta base de coca- causa estragos. "Si hay tanto paco es porque hay laboratorios donde se procesa cocaína y eso en medio de la ciudad", subraya un alto funcionario. A pesar de todo, los vecinos aseguran que no es un lugar peligroso. "Aunque no le niego que si camina usted solo alguien le puede dar una ayudita", advierte Gutiérrez... eso sí sonriendo.

agosto 13, 2007

LA SIEMBRA INFINITA DE GARY SNYDER:


Por Miguel Grinberg

En 1969, un libro-manifiesto titulado Tierra-Hogar, revelaba el pensamiento visionario de un eco-poeta estadounidense llamado Gary Snyder. Seis años más tarde, su colección de poemas La Isla de la Tortuga recibía el codiciado Premio Pulitzer: el volumen incluyó otra reflexión profética que denominó: Cuatro Cambios. Hoy, Snyder es una de las conciencias que más influencia tiene en el circuito de la gente permeable a las profundas transformaciones planetarias.

Figura mítica del “underground” de su país, muy joven fue influenciado por el Budismo Zen y la elección de ser guardaparques. Esa pasión fue retratada por uno de sus amigos, el legendario novelista Jack Kerouac, que lo tomó como protagonista de su libro Los Vagabundos del Dharma, donde el ecopoeta aparecía re-bautizado Japhy Ryder. Visitante y morador asiduo de monasterios japoneses, ermitaño en las montañas y descifrador del mensaje telúrico del indio americano, vive hace años en las colinas de California bien lejos del torbellino metropolitano de su país.

Decía a fines de los vertiginosos Sesenta: “La Revolución ha cesado de ser una cuestión ideológica. En cambio, la gente la está protagonizando ya mismo: un comunalismo en pequeños enclaves, nuevas organizaciones familiares. Un millón de personas en los Estados Unidos y otro millón en Inglaterra y Europa. Un vasto movimiento subterráneo en Rusia, que irá dándose a conocer en los años venideros, está consolidándose. ¿Cómo se reconocen entre sí? No siempre por sus barbas, el cabello largo, los pies descalzos o los collares de cuentas. El signo es un aire luminoso y tierno, calma y gentileza, frescura y maneras fluidas. Hombres, mujeres y niños: todos ellos tratando de recorrer la intemporal senda del amor y la sabiduría, en la afectuosa compañía del cielo, los vientos, las nubes, los árboles, las aguas, los animales y las hierbas: esa es la Tribu”.

Como poeta, Snyder sostiene los valores más arcaicos de la Tierra, que se remontan a los finales del Paleolítico: la fertilidad del suelo, la magia de los animales, el poder-visión que surge de la soledad, iniciaciones y renacimientos tremendos, el amor y el éxtasis de la danza, la obra tribal compartida. En un medio moderno de estructuras sociales fragmentadas, ha recuperado una tradición comunitaria que intenta contribuir al crecimiento de “la iluminación que emana de una libertad disciplinada”.

Ha remarcado que todo lo que diversas culturas han podido reconstruir a partir de visiones del inconsciente brotadas de ejercicios meditativos, será un vórtice revolucionario tarde o temprano. “Completará el círculo y nos unirá de muchas maneras con los mayores aspectos creativos de nuestro arcaico pasado”.

En agosto de 1990, hizo una de sus raras salidas desde las sierras, y viajó a Boulder (Colorado, EE.UU.) convocado por otro poeta visionario, Allen Ginsberg, quien en el Instituto Naropa co-dirigía con Anne Waldman la Escuela Jack Kerouac de Poesía Descarnada. En la oportunidad, como una especie de retribalización continental, fuimos invitados otros ecopoetas de las Américas, incluido el gran vate ítaloamericano Lorenzo Monsanto Ferlinghetti. Snyder contribuyó ampliamente a la redacción de un manifiesto: Declaración de Interdependencia.

La Isla de la Tortuga es el antiguo nombre que recibía (por su forma geográfica) el continente norteamericano: nadie puede explicar desde qué altura y cómo lograron tener los aborígenes dicha perspectiva. Snyder se esmera en redescubrir los lazos con la Tierra, y cómo una persona se convierte en “nativo” de un lugar determinado, dejando de pensar en términos de colonos o de invasores. Su tentativa consiste —lúcidamente— en amalgamar fertilmente el pensamiento ecológico y las ideas budistas de interpenetración, que es lo que él practica en su vida cotidiana familiar y vecinal en las sierras.

“La especie humana, en lo que inmediatamente nos concierne, posee un eje vertical de unos 40.000 años y hacia el año 1900 de nuestra era alcanzó una expansión horizontal de alrededor de 3.000 idiomas diferentes y 1.000 culturas distintas. Cada cultura y cada lenguaje viviente es el resultado de incontables fertilizaciones cruzadas: de ningún modo un auge y decadencia de civilizaciones. Es como un florecimiento periódico que absorbe, germina, y estalla diseminando incontables semillas. Hoy como nunca somos conscientes de la pluralidad de los estilos humanos de vida y de sus posibilidades, mientras al mismo tiempo, como en una antigua película muda, estamos maniatados a una locomotora desbocada que corre con frenesí hacia una catástrofe muy singular. Parte de nuestro ser modernos es el mismísimo hecho de nuestra consciencia de ser uno con nuestros orígenes —contemporáneos de todos los períodos— y miembros de todas las culturas. Las semillas de cada estructura o cada costumbre están en la mente humana.”

En su profética obra, Matrimonio del Cielo y el Infierno, William Blake decía: “La Poesía es Deleite Eterno”, y Snyder toma eso como punto de partida para recordar que en nuestra civilización tecnocrática el petróleo y el carbón son antigua energía del Sol acumulada en las células de árboles pretéritos. Del mismo modo se enfoca en una energía planetaria, eterno deleite, que subyace en el hecho de estar vivos, también cercanos al Sol, pero de otra manera. Conociendo la impermanencia y la muerte, recuperando la sabiduría del éxtasis inmaterial.

(selección de poemas)

EN CUANTO A LOS POETAS

En cuanto a los poetas
Los Poetas Tierra
Que escriben pequeños poemas
No precisan ayuda de nadie

&

Los Poetas Aire
Menean los vendavales más raudos
Y a veces penden de los remolinos
Poema tras poema
Ondulándose en la misma embestida

&

A diez grados bajo cero
El fuel-oil no fluye
Y el propano permanece en el tanque
Los Poetas Fuego
Arden en el cero absoluto
Bombean amor fosilizado

&

El primer
Poeta Agua
Permaneció sumergido seis años.
Lo cubrían las algas marinas.
La vida en su poema
Dejó millones de diminutas
Huellas diferentes
Entrelazadas en el barro.
&

Con el Sol y la Luna
En su barriga,
El Poeta Espacio
Duerme.
El cielo sin fin—
Pero sus poemas
Como gansos salvajes
Vuelan sobre el abismo.

&

Un Poeta Mente
Permanece en casa.
La casa está vacía
Y carece de paredes.
El poema
Se ve desde todos lados,
En todas partes,
De una sola vez.


LLAMADA DE LA TIERRA SALVAJE

&

El pesado anciano en su cama de noche
Oye que canta el Coyote
en el prado trasero
Todos los años trabajó en el rancho, la mina y el bosque.
Católico.
Californiano nativo.
y los Coyotes aúllan en su
año octogésimo.
Llamará al Trampero
del Gobierno
Que le pone trampas de hierro a los Coyotes,
Mañana.
Mis hijos perderán
La música que justo empezaron
A amar.

&

Los ex psicodélicos de las ciudades
Convertidos en Gurú o Swami
Hacen penitencia con brillantes
Ojos dopados, y paran de comer carne.
En los bosques de Norteamérica,
Tierra del Coyote y del Águila,
Sueñan con la India, en
los éxtasis asexuados siempre benditos.
Y duermen en cúpulas
Geodésicas con calefacción al aceite,
Que pegaron como verrugas
A los bosques.
Y el canto del Coyote
es silenciado
porque temen
la llamada
de la tierra salvaje.

Y vendieron sus cedros vírgenes,
los árboles más altos en millas a la redonda,
A una maderera
Que les dijo,

“Los árboles están llenos de bichos”.

&

El Gobierno finalmente decidió
Declarar la guerra total. La Derrota
es Anti-Estadounidense.
Y llevaron por los aires,
A sus mujeres con ellos
peinadas exóticamente
pintando con esmalte de uñas
los disparadores de los cañones.
Y nunca volvieron a aterrizar
pues descubrieron
que el suelo
es pro-comunista. Y sucio.
Y los insectos están aliados con el Viet Cong.

Entonces bombardean y bombardean
Día tras día, a través del planeta
cegando a los gorriones
quebrándole los tímpanos a los buhos
triturando troncos de cerezos
retorciendo y curvando
intestinos de ciervos
en las rocas fragmentadas, polvorientas.

Todos estos Norteamericanos en ciudades especiales en el cielo
Descargando venenos y explosivos
Primero a través del Asia,
Y después en Norteamérica,

Una guerra contra la tierra,
Y cuando terminen, no quedará
un lugar

Para que se esconda el Coyote.



MENSAJE

Me gustaría decir
que el Coyote está dentro de ti
para siempre.

Pero no es verdad.


EL BAÑO

Lavo a Kai en el sauna
El farol de querosene sobre una caja
afuera en la ventana al ras del suelo,
Ilumina el borde de la caldera de hierro y
la bañera hasta la losa
El vapor y las gotas de agua que chasquean
se deslizan por la pila de rocas de arriba
Está de pie en el agua caliente
Enjabono su suave muslo y su barriga
“¡Gary no me enjabones el pelo!”
—miedo a que le ardan los ojos—
la mano enjabonada que siente
en contorno de las bolas y las curvas de su cuerpo
en la ingle,
Y le lavo cosquilleando el escroto, el pequeño ano,
su pene que se curva y endurece
cuando empujo la piel y trato de lavarlo
Riéndose y saltando, revoleando los brazos,
Me agacho desnudo también,
¿es éste nuestro cuerpo?

Sudar y jadear en la piedra caliente al vapor de la caldera
el balde de madera rocía agua en las tablas de cedro
el farol de querosene titila afuera en el viento del pinar
la noche cabalga en el bosque de la sierra
Masa entra, y hace que el aire fresco
se filtre desde la puerta
con un hondo y dulce aliento
Y lo agarra entero de modo prolijo, con una rodilla abajo
su pelo cae y esconde un lado entero del
hombro, el busto, y la barriga,
Lava hábilmente el cabello de Kai
que se enoja y grita—
El cuerpo de mi mujer, valle combado en la columna,
el espacio entre los muslos que alcanzo,
abarco el arco de la vulva y lo sostengo desde atrás,
cosquilleo enjabonado la mano como un cáliz
Los portales de lo Imponente
Que se abren hacia un mundo de espejos dobles de
úteros en úteros, en anillos,
que comienzan con música,
¿es éste nuestro cuerpo?

El lugar oculto de la semilla
La red de venas que fluye a través de las costillas, que junta
leche y culmina en un pezón que calza
en nuestra boca—
La leche mamada desde este cuerpo nuestro envía
sacudones de luz; el hijo, el padre,
comparten el deleite de la madre
Lo cual brinda suavidad a la flor de lo reverente
abre un rizado portal del loto que abarco y beso
Mientras Kai ríe en el pecho de su madre del que es
destetado, nosotros
nos lavamos uno al otro
éste es nuestro cuerpo

El pequeño escroto de Kai junto a su ingle,
la semilla oculta todavía, pasada a él desde nosotros
En flujos que se alzaron con las mismas fuerzas del gozo
así como su Masa lo amamanta ahora
jugando con sus pechos,
O yo en ella,
O él emergiendo

éste es nuestro cuerpo

Lavados, y enjuagados, y sudando más, nos estiramos
sobre los bancos de pino con los corazones latiendo
Quietos en el hervor lento de la caldera,
los aromas de cedro
Y luego nos damos vuelta,
murmurando chismes de los pastos,
conversaciones de la leña,
Preguntándonos si Gen dormita, cómo traerlo
pronto para bañarlo también—
Estos chicos que aman a su madre
que ama a los hombres, que pasa
sus hijos a otras mujeres;

La nube atraviesa el cielo. Los pinos al viento.
el murmullo que chorrea en el prado pantanoso

éste es nuestro cuerpo.

Fuego interno y agua que hierve en la caldera
Suspiramos y nos deslizamos desde los bancos
Envolvemos a los bebés, salimos,

una noche oscura & todas las estrellas,

Echamos agua fría en la espalda y los muslos
Entramos en la casa – soltamos vapor de pie ante la estufa
Kai retoza sobre la piel de cordero
Gen de pie se balancea y grita

“¡Bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao! ¡bao!”

Este es nuestro cuerpo. Sentados ante las llamas con las piernas cruzadas
bebiendo agua helada
abrazando a los bebés, besando las barrigas,

Riendo sobre la Inmensa Tierra

A la salida del baño.


USOS DE LA LUZ

Entibia mis huesos
dicen las piedras

La incorporo a mí y crezco
Dicen los árboles
Hojas por arriba
Raíces por debajo

Una vasta blancura difusa
Me extrae de la noche
Dice la polilla en su vuelo—

Huelo algunas cosas
Oigo algunas cosas
Y veo cosas que se mueven
Dice el ciervo—

Una torre alta
en una vasta planicie
Si subes
Un piso
Verás mil millas más.


EL HONGO SALVAJE

Bueno, los rayos del crepúsculo están brillando
Yo y Kai tenemos nuestras herramientas
Un balde y una pala
Y un libro con todas las reglas

Jamás comas Boletus
Si su tronco es colorado
Apártate de las Amanitas
Sino te mueres hermano
A veces ya están podridos
O sus tallos están partidos
Donde los ciervos los pisaron
Cuando tironean la hojarasca

Salimos hacia el bosque
A buscar el hongo salvaje
De formas diversas y coloridas
Brillantes entre el ramaje oscuro

Si miras bajo los robles
O alrededor del muñón de un viejo pino
Verás que aparece un hongo
Por el modo en que las hojas se encorvan

Despliegan múltiples fibras
Entre las raíces y las hierbas
Dicen que algunos te enferman mucho
O que te aproximan a Dios

Pues aquí está la familia de los hongos
Un clan amigo de gran extensión
Como alimento, como diversión, como veneno
Le brindan ayuda al hombre


NO IMPORTA, NO TE CALIENTES

El Padre es el Vacío
La Esposa Olas

Su hijo es la Materia.

La Materia lo hace con su madre
Y su criatura es la Vida,
una hija.
La Hija es la Gran Madre
Que, con su padre/hermano Materia
como amante,

Da nacimiento a la Mente.


POR LOS NIÑOS

Colinas que se elevan, laderas,
de estadísticas
están frente a nosotros,
la subida empinada
de todo, en ascenso,
arriba, mientras todos nosotros
descendemos.

En el siglo próximo
o el que le siga,
dicen,
habrá valles, pastizales
donde podremos reunirnos en paz
si conseguimos llegar.

Para escalar estas cumbres venideras
una palabra para ti, para
ti y tus hijos:

permanezcan juntos
aprendan de las flores
anden livianos

agosto 10, 2007

Los Estatutos del Hombre - Thiago de Mello


Artículo 1.

Queda decretado que ahora vale la vida,
que ahora vale la verdad,
y que de manos dadas
trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo 2.

Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo 3.

Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo 4.

Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más
dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.

Parágrafo único:

El hombre confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.

Artículo 5.

Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
la coraza del silencio
ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa
con la mirada limpia,
porque la verdad pasará a ser servida
antes del postre.

Artículo 6.

Queda establecida, durante diez siglos,
la práctica soñada por el profeta Isaías,
y el lobo y el cordero pastarán juntos
y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.

Artículo 7.

Por decreto irrevocable
queda establecido
el reinado permanente
de la justicia y de la claridad.
Y la alegría será una bandera generosa
para siempre enarbolada
en el alma del pueblo.

Artículo 8.

Queda decretado que el mayor dolor
siempre fue y será siempre
no poder dar amor a quien se ama,
sabiendo que es el agua
quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo 9.

Queda permitido que el pan de cada día
tenga en el hombre la señal de su sudor.
Pero que sobre todo tenga siempre
el caliente sabor de la ternura.

Artículo 10.

Queda permitido a cualquier persona,
a cualquier hora de la vida,
el uso del traje blanco.

Artículo 11.

Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama,
y que por eso es bello,
mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo 12.

Decrétese que nada estará obligado ni prohibido.
Todo será permitido.

Traducción del portugués: Mario Benedetti

agosto 08, 2007

62º aniversario de Hiroshima


Japón recordó ayer a las 253.008 víctimas de Hiroshima en el 62º aniversario del lanzamiento de la bomba atómica con diferencias sobre la anunciada reforma de la constitución pacifista, pero en total unidad contra la proliferación nuclear. Las 45.000 personas que se concentraron en el Parque de la Paz de Hiroshima guardaron un minuto de silencio a las 8.15 hora local, exactamente en el mismo momento en que el 6/8/45 Estados Unidos lanzó sobre esa ciudad la primera bomba atómica contra población civil.

Instantes antes se instalaron en el monumento del parque 2 nuevos libros con los nombres de las últimas 5.221 víctimas añadidas este año a la lista de personas que perdieron la vida directa o indirectamente por esta tragedia.

El acto conmemorativo, de cerca de una hora, sirvió para rendir homenaje a los fallecidos, para que los sobrevivientes presentes revivieran los hechos y para mostrar la unidad de todo el espectro político nipón.

agosto 07, 2007

PALABRAS - John Berger

Garganta abajo
se precipitaban
la gente y la sangre

en los helechos
inalcanzable
aullaba un perro

una cabeza entre labios
abrió
la boca del mundo

sus pechos
como palomas
se le posan en las costillas

su hijo mama el largo
hilo blanco
de las palabras que vendrán


II

La lengua
es la primera hoja de la columna vertebral
bosques de lenguaje la rodean
como un topo
la lengua
abre madrigueras en la tierra del habla

como un pájaro
la lengua
vuela en arcos de palabra escrita.

La lengua está amordazada y sola en la boca


John Berger nació en Londres en 1926.
Su formación, entre Oxford y la Central School of Arts, le prepara para una vida inconformista que adopta muy pronto y que ya nunca abandonará. Novelista, ensayista, crítico de arte, poeta, guionista de cine y televisión, obtuvo con el primer libro "G" (Alfaguara, 1994), el prestigioso Booker Prize.
Publicó "Hacia la boda" (Alfaguara, 1995), la trilogía "Puerca tierra" (1989), "Una vez en Europa" (1992) y "Lila y Flag" (1993), "El último retrato de Goya" (1996) y "Páginas de la herida" (1997).


julio 13, 2007

La juventud excluida es una bomba de tiempo



Indicadores de América latina denuncian grave vulnerabilidad de los jóvenes. Hay que articular sólidas políticas de Estado, ya no para prevenir riesgos, sino para incluir definitivamente.

por Bernardo Kliksberg ECONOMISTA. ASESOR PRINCIPAL DIRECCION DEL PNUD PARA AMERICA LATINA

Cuatro de cada 10 latinoamericanos son jóvenes. Son decisivos para la democracia, el progreso tecnológico, la competitividad y la calidad de la sociedad. Son la esperanza.

Hasta allí el discurso usual. En una América latina muy desigual las realidades son diferentes para muchos de ellos. Tienen problemas graves de supervivencia e inclusión.

Sin embargo, en lugar de políticas orgánicas de juventud, ha predominado la idea de que la juventud es una especie de estado transitorio y los esfuerzos efectuados configuran débiles políticas "cenicienta" con pocos recursos.

Algunos temas que requieren atención urgente:

En educación, falta mucho. Sólo el 34.5% termina el colegio secundario. En el 20% más pobre es el 12%. Sin secundaria completa no se puede conseguir empleo en la economía formal. Además el 80% de los hijos de padres que no completaron la primaria tampoco la finalizan.

La tasa de desocupación juvenil más que duplica la general. Sube asimismo la tasa de desaliento. El Nobel de Economía Robert Solow indica que contra lo que suponen los apologistas de la ortodoxia, cuando las personas intentan una y otra vez conseguir trabajo y no lo logran, no se produce un equilibrio entre oferta y demanda a salarios más bajos, sino que muchos se desalientan y se retiran del mercado de trabajo, para no sufrir más frustraciones.

Crece la exclusión. Más de 50 millones de jóvenes latinoamericanos están fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo. Su situación es explosiva. No tienen acceso a un primer empleo, Terminan en mucho casos generando grupos de parias en los márgenes de la sociedad. Ella suele repudiar su presencia, exigiendo que sean "disciplinados".

Muchos otros jóvenes desbordan la economía informal. Trabajan en empleos de baja productividad: vendedores ambulantes, cuentapropistas, empleadas domésticas. En el 2002, el 79% de los jóvenes de 15 a 29 años del 20% más pobre se desempeñaba allí.

Con mejoras, continúa el sesgo de género. Hay un 50% más de desempleo femenino, un 12% más de informalidad y una brecha de salarios a igual trabajo cercana al 30%.

La brecha digital es muy pronunciada. Según los datos de RITLA, a pesar del crecimiento de Internet los usuarios son en América latina y el Caribe sólo el 3,2%.

Trabajo infantil. Hay en la región 20 millones de niños menores de 14 años explotados laboralmente y 7 millones en las más degradantes tareas como la prostitución, la pornografía y el tráfico de drogas.

Inexplicables problemas nutricionales. América latina produce alimentos que permitirían satisfacer las necesidades del triple de su población actual. Sin embargo, 53 millones de personas carecen de alimentos suficientes, 7% de los niños menores de 5 años de edad tienen peso inferior al normal, 16% tienen baja talla para su edad (CEPAL, Programa de Alimentos 2007). En Guatemala son el 48%, en Nicaragua el 27%.

La condición de madre, con avances, sigue siendo riesgosa. Según los datos de la Organización Panamericana de la salud (2006), 91,3 madres mueren cada 100.000 nacimientos de niños vivos, casi 15 veces la tasa del Canadá (6,9).

La mortalidad infantil, con progresos, está debajo de las medias internacionales. 32 niños de cada 1.000 no llegan a cumplir los 5 años de edad, 10 veces la tasa de Suecia y 9 la de Noruega.

Es mínima la cobertura de apoyo psicológico a pesar de la situación de muy alto estrés en que viven amplios contingentes de población joven por su desinserción y exclusión.

La criminalidad juvenil crece. El total de homicidios cada 100.000 habitantes pasó de 12,5 en 1980, a 25,1 en el 2006. En algunos países, la principal causa de muerte de jóvenes es la violencia.

La existencia de una bomba de tiempo conformada por la juventud desocupada, sin esperanza, desinsertada del sistema educativo y en muchos casos con familias desestructuradas por la pobreza, crea vulnerabilidad. Existe en la región criminalidad organizada, bandas de drogas, secuestros, tráfico de personas, etc. a las que debe aplicarse todo el peso de la ley. Y también existe vulnerabilidad estructural que deja sin opciones a muchos jóvenes que se inician con delitos menores.

Las reacciones parecen en muchos casos haber agravado el cuadro. El refuerzo de las diversas formas de mano dura frente a la población joven no hace más que terminar de romper sus tenues vínculos con la sociedad. Un estudio de USAID (2006) en varios países centroamericanos encontró que la única relación de muchos de los jóvenes excluidos con el Estado era la Policía, y en su faz más represiva.



La mano dura aumentó la población carcelaria joven, pero no redujo las tasas de delito por no atacar sistemáticamente sus causas últimas. Se necesita más trabajo, más educación, más familia.

Urge priorizar el tema de la juventud, generar políticas sistemáticas y amplias concertaciones sociales. Deberán fortalecerse —como se ha estado haciendo recientemente en Argentina— las propuestas de educación para desertores escolares, asegurar por medio de un pacto con la empresa privada un primer empleo, mejorar la protección en salud, promover el voluntariado —en el que los jóvenes han demostrado gran interés— y trabajar especialmente con los excluidos.

No se trata sólo de prevenir, sino de algo mucho más amplio, de incluir, crear puentes. Hay buenas experiencias en el país y la región. Ha llegado el momento de convertirlas en políticas de Estado, desmontar la bomba de tiempo y dar oportunidades reales a los jóvenes latinoamericanos.

(Clarín, julio 11 de 2007)

julio 09, 2007

CENTRO CULTURAL ESTACION PROVINCIAL (La Plata)


Un pueblo bonaerense que creció junto a la estación
Los vecinos de Bavio no se resignan a que el tren se haya ido
Recordaron los 30 años sin ferrocarril


LA NACION Lunes 9 de julio de 2007 Publicado en la Edición impresa

LA PLATA.- Beatriz Belo subió la escalera de mármol de Carrara, en la antigua Estación Provincial de trenes, y entró en una habitación alta. El viejo piso de pinotea crujió bajo sus pies. Se sentó en una banqueta y revisó unas fotografías desparramadas sobre una mesa. Eligió una, en sepia, que mostraba una locomotora humeante. Otra, la de una pizarra que decía: "A partir del día 6 de julio próximo queda suprimido servicio de pasajeros entre La Plata y Avellaneda de nuestra línea. El jefe. 2/7/77".

Nunca más llegó un tren a esta estación donde había trabajado la mujer. Afuera, el pasto cubrió las vías. Adentro, la humedad descascaró las paredes y agujereó el techo. En la habitación donde estaba Beatriz -y vecinos y jóvenes que quieren recuperar el edificio y reclaman la vuelta del tren- el aire era frío y mojado.

Por eso, anteayer, el Centro Cultural Estación Provincial, que preside Beatriz, hizo una jornada para recordar los 30 años sin el ferrocarril. Hubo guiso y empanadas, una obra de teatro comunitario, charlas, una exhibición de esas fotos que ahora miraba Beatriz.

"El barrio creció alrededor de la estación. Por eso estamos acá, para recuperarla", dijo Martín Díaz, que nació en esta parte de la ciudad. Su padre fue jefe de la estación y su madre, Lidia Sampallo, la primera presidenta de la asociación vecinal. Martín explicó que el barrio se llama Meridiano V, porque el ferrocarril de trocha angosta provincial llegaba hasta el límite con La Pampa.

"Seguimos esperando la vuelta del tren. Es una utopía, pero también era una utopía el centro cultural, y aquí estamos", dijo Beatriz, que trabajó en la estación hasta el 28 de octubre de 1961. Ese día, el ferrocarril provincial prácticamente dejó de funcionar. Sólo quedó habilitado el ramal La Plata-Avellaneda, hasta que fue cerrado, hace 30 años.

"Mi abuelo había sido guarda. Mi padre empezó como mensajero y se jubiló como jefe de esta estación. El 28 de octubre de 1961, tuve que darle la mala noticia. Fue muy triste. Estuvimos 45 días en huelga, pero no pasó nada", contó la presidenta del Centro Cultural.

Luego recordó que un año después, los trabajadores ferroviarios que reclamaban el retorno del ferrocarril pusieron en marcha una formación. "Fueron hasta Mirapampa y volvieron. Lo llamaron el tren de la esperanza. Cuando el tren volvió, la estación estaba llena de gente", dijo Juan Montiel, uno de los jóvenes que integran la comisión directiva del Centro Cultural.

Y agregó Beatriz: "Vine con mi papá y mi mamá. Todos esperábamos que volvieran a funcionar todos los ramales, pero... El segundo cierre, el del 77, lo viví distinto. Ya no era lo mismo, ni el ferrocarril ni el barrio".

La agonía del barrio

Pedro Sfich nació en este barrio, el 26 de julio de 1945. "Fui guardabarrera y peón de estación. No acá, en San Francisco Solano, pero nunca me fui del barrio. Además, acá conozco a todos los ferroviarios. Sabés cómo caminaba la estación. ¿Ves allá, donde está toda esa porquería? -señala con el mentón hacia un terreno lleno de chatarra-. Bueno, ahí paraban los carros lecheros, que esperaban el tren de las ocho y cuarto", recordó Pedro. Hizo una pausa para subirse a la bicicleta. Dijo: "Para el otro lado estaban los talleres y a la vuelta, lo de una novia que yo tenía. Linda piba". Antes de irse, charló un rato con un vecino, Abel Gutiérrez.

Abel llegó al barrio hace 35 años, para estudiar bioquímica. "Todavía estaban los comercios. Había pensiones, bazares, zapaterías, un almacén de ramos generales... de a poco fueron cerrando", dijo. Y agregó: "El almacén estaba ahí enfrente, donde está Ciudad Vieja. Primero fue un almacén, después un bazar y después cerró. Ahora funciona el bar. Enfrente, estaba el negocio de José Mazzuco, consignatario de ganado y cereales".

Ahora, en la esquina donde estaba Mazzuco hay otro bar, que se llama como el último destino del viejo ferrocarril provincial: Mirapampa. Al lado de éste hay otro más. En los últimos años, la juventud empezó a poblar, por las noches, el barrio.

"La reactivación del barrio es, en parte, gracias al trabajo del Centro Cultural", dijo Marín, y Beatriz asintió. La vieja estación provincial se poblaba, poco a poco, esa tarde. En una habitación contigua, alguien tocaba el violín. "Es mi novio", dijo Guadalupe García, a cargo del teatro comunitario.

En otra sala, unas chicas acomodaban la biblioteca, que se inaugurará en septiembre. En el fondo de un corredor que olía a piso recién lustrado hay otra habitación; allí, unas vecinas participaban del taller de tejido. No había murgas ni grupos de percusión: era la hora de la siesta.

"La idea es recuperar la estación como espacio público. Para eso, hacemos actividades culturales. Todavía no obtuvimos el permiso de uso. La municipalidad nos dio un cartel, que colocaron afuera, pero no aportó dinero para refaccionarla. Todo lo que ves lo hicimos nosotros -dijo Juan-. Pero falta mucho. Mirá ese agujero en el techo."

El muchacho agregó: "Para solventar los gastos y reparar el edificio dictamos cursos y hacemos actividades nocturnas. Vienen a tocar bandas y el dinero de la barra queda para el Centro Cultural. La historia viva del barrio es esta estación".

Por Ramiro Sagasti
De la Corresponsalía La Plata

Acceso: http://www.estacionprovincial.com.ar



julio 04, 2007

OTTO-RAÚL GONZÁLEZ (in memoriam)


TESTIMONIO DE RAQUEL HUERTA-NAVA



Otto-Raúl González. Ciudad de Guatemala 1921- 2007 Ciudad de México.

Nuestro querido poeta guatemalteco-mexicano Otto-Raúl González se encuentra ahora en El Peuqueñal, el país de su invención para los oficios poéticos, al lado de su Miguel Angel Asturias, de mi padre, Efraín Huerta, de Margarita Paz Paredes y de todos los amigos poetas que quiso en vida. Tal vez alli se le encargue el nombrar a los colores y a los elementos y aspectos de la vida que tanto amó.

Falleció el sábado 23 de junio en compañía de su esposa Haydeé y de sus cinco hijos rodeado del amor que sembró y que ahora nos lega con su inmortal obra. Descanse en paz el amigo, el poeta, el maestro.

Raquel Huerta-Nava


Oigo el rumor de los cipreses en las noches de luna
y pienso en las mil y una lunas adorables
que todos hemos tenido alguna vez en nuestras vidas,
distingo las voces quedas de la melancolía
y los murmullos con que la nostalgia me frecuenta.
Voces palpables, voces inefables, voces adorables
de la añoranza por lo que se fue o no fue y sigue siendo;
los murmullos que en mi oído suspiran vivencias agotadas
vasos donde conservo risas y sonrisas, ternuras y ademanes.
Oigo los forcejeos del viento con las viejas cortezas
de los árboles donde grabé los nombres de mis novias
enlazados al mío en medio de ígneos corazones,
vano intento de ciclones que terminan por arrancar de cuajo
aquellos esbeltos y altivos troncos de mi adolescencia.
Oigo el rumor de las olas de ya lejanas playas
y en mi mente aparecen manos que junto con las mías
tratan de atrapar al crepúsculo para ungir con sus aceites
la piel de nuestros cuerpos jadeantes y lascivos.
Cipreses y murmullos, cortezas y crepúsculos
(no es por nada) pero a mí me hacen siempre los mandados.

Otto-Raúl González
(Del libro: Voces)

Para comunicarse con la familia del poeta: laurotot@hotmail.com
Emiliano Zapata 8
Col. Unidad San Esteban
53550 Naucalpan
Estado de México
Teléfono y fax: 55762145

No temas amar demasiado.
Nunca se te agotará
el amor.


julio 01, 2007

POBLACIÓN: La clave está en las ciudades pequeñas

Por Patricia Grogg

SAN SALVADOR (IPS) Más de la mitad de los terrícolas vivirán en ciudades el año próximo. Los gobiernos deben adecuar ahora sus estrategias para asegurar que ese crecimiento urbano tenga un impacto positivo, advierte el informe sobre el Estado de la Población Mundial 2007.

Al contrario de lo que podría creerse, las megaciudades, de 10 millones de habitantes o más, crecen más lentamente e incluso algunas de ellas pierden más población de la que ganan. La explosión demográfica en las próximas décadas se registrará en las urbes pequeñas, de 500.000 habitantes o menos, donde ya vive más de la mitad de la población urbana del mundo.

Alentar las actividades económicas de los pobres, utilizar satélites y datos demográficos para alentar o desalentar futuros asentamientos, aplicar criterios ambientales para el trazado de calles, sistemas de transportes y servicios de saneamiento son algunas recomendaciones del informe divulgado este miércoles en varias capitales del planeta.

Para el sociólogo George Martine, investigador y autor principal del informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la urbanización acelerada es un fenómeno inevitable y no necesariamente negativo, sino que ofrece oportunidades que habría que saber aprovechar.

"Es necesario redefinir y enfatizar la capacidad de prever y actuar frente al futuro", comentó a IPS el experto canadiense, durante un taller para periodistas organizado por el UNFPA en la capital salvadoreña, en el cual se dio a conocer el documento, embargado hasta este miércoles 27 de junio.

El informe señala que en 2008, más de la mitad de la población mundial, 3.300 millones de personas, vivirán en zonas urbanas. Esa cantidad se elevará en 2030 a 4.900 millones de seres humanos, de los cuales 80 por ciento se concentrarán en países en desarrollo y una gran proporción estará constituida por personas pobres.

De acuerdo al estudio, la mayor parte del crecimiento urbano será consecuencia del aumento natural o vegetativo y no de la migración, lo que hace inoperantes los controles adoptados por algunos países para desalentar el éxodo desde el campo hacia las áreas urbanas.

Para los expertos, no es difícil imaginar cómo será la vida en las urbes pequeñas con el doble o más de habitantes, sin las previsiones del caso en materia de servicios, vivienda, espacios públicos y otros.

"La situación será bastante parecida al caos que ya estamos viviendo en estos momentos, donde el crecimiento de la población urbana está sobrepasando la capacidad de la infraestructura existente", comentó a IPS Arie Hoekman, representante del UNFPA en México y director para Cuba y República Dominicana.

A su vez, Martine insistió en que es imprescindible actuar para prever las necesidades, especialmente de los pobres, quienes terminarán de lo contrario viviendo en "los peores lugares posibles" y sin acceso a lo que la ciudad puede ofrecer, condicionando una mayor exclusión social.
"La población seguirá creciendo, y la incapacidad de los políticos de reconocer eso y de actuar de una forma más apropiada y a largo plazo para hacer frente al problema de una forma mas eficaz es lo que nos preocupa", señaló el experto.

El informe subraya que las decisiones que se adopten hoy en las ciudades de todo el mundo en desarrollo conformarán no sólo sus propios destinos, sino también el futuro social y ambiental de la humanidad.

"El próximo milenio urbano puede tornar más manejable la pobreza, la desigualdad y la degradación del medio ambiente, o puede agravarlas exponencialmente. Desde esta perspectiva, todas las medidas que se adopten para abordar los retos y oportunidades de la transición urbana deben estar imbuidas de un sentido de urgencia", agrega.

Esos enfoques "deberían aprovechar, en lugar de desalentar, las actividades de los pobres, tanto las iniciativas individuales como las de sus organizaciones, para obtener viviendas y medios de vida más seguros, saludables y beneficiosos en los centros urbanos", indica.

Asimismo, las instituciones internacionales pueden indicar una mejor manera de reducir las tasas de crecimiento urbano, que dé a los encargados de formular políticas más tiempo para abordar los problemas urbanos.

Actualmente, en los países en desarrollo el crecimiento natural de la población "puede abordarse mejor mediante la reducción de la pobreza, la promoción de los derechos de la mujer y la provisión de mejores servicios de salud reproductiva", considera el informe.

El UNFPA considera que los responsables de políticas públicas necesitan aceptar el crecimiento urbano como un posible aliado en las tareas de desarrollo y señala que las ciudades están en mejores condiciones de ofrecer educación y servicios de salud, entre otros, debido a las economías de escala y de proximidad. Pero esas opciones no siempre se materializan debido a la deficiente gobernabilidad y las decisiones impulsadas por actitudes negativas frente a la urbanización y el crecimiento urbano.

"La competencia económica está cada vez más globalizada y las ciudades están en mejores condiciones de aprovechar las oportunidades de la globalización y de generar empleos e ingresos para un mayor número de personas", considera el informe al enumerar las ventajas que ofrecen las zonas urbanas.

El crecimiento urbano, en su mayor parte, ocurre en ciudades de tamaño pequeño y mediano, que tienen mayor flexibilidad para hacer frente al rápido crecimiento, pero menos recursos. "Por consiguiente, es necesario hacer más hincapié en ayudar a esas ciudades a crecer de forma sostenible", recomienda.

Entre las medidas de política para reducir el costo social y ambiental de la expansión urbana, el informe señala que datos demográficos e imágenes obtenidas por satélite pueden ayudar a los encargados de formular políticas a determinar cuáles son las zonas en que deben promoverse o evitarse los futuros asentamientos.

Además, se debe orientar con criterios ambientales y demográficos el trazado de calles, transportes públicos, abastecimiento de energía y de agua, puesto que ello contribuye a determinar la dirección en que crecen las ciudades.

También estima que la información sobre la ubicación, gravedad y frecuencia de los riesgos ambientales es un instrumento básico de planificación para cualquier ciudad y recuerda que los asentamientos urbanos informales son los más vulnerables ante eventos como inundaciones, terremotos y deslizamientos de tierra.

El informe aconseja, además, planificar para crear parques y vías peatonales, porque son espacios abiertos que contribuyen al bienestar individual y al buen estado físico de las personas y también "pueden promover la equidad en importantes aspectos de las vida urbana". (FIN)




mayo 27, 2007

CUANTO MÁS LEJOS, MEJOR


PORTADA > Cataluña abc.España - Domingo 27 mayo 2007

BARCELONA AL DÍA

LA propuesta que se hará en este artículo es algo esquinada, tal vez imprudente pero no irreflexiva, sino todo lo contrario, pues es fruto de la reflexión que resulta de haberme mantenido alejado de Barcelona durante toda esta campaña electoral de la que se viven sus últimos instantes, esos que hay que dedicar precisamente a la reflexión y al gesto de votar. Mi propuesta es, directamente, huir de las campañas electorales, alejarse, dedicar ese tiempo a la meditación, a divertirse, a cultivarse («culturizarse», si prefiere el votante), a buscar trabajo en las Chimbambas o a hacer turismo..., cualquier cosa antes que emplear un interminable mes a escuchar a políticos en campaña.


Y una vez hecho el turismo, la meditación, una miaja de cultura o nuevas amistades en otras tierras, vuelve uno justo el día de la reflexión o el voto a su lugar, y con la cabeza fresca y llena de otras cosas cumple con eso que es su derecho y tal vez también su deber.


Puesto que me he perdido todos los discursos, todas las promesas, los debates y enfrentamientos entre los políticos en campaña (que eran todos, los presentables y los impresentables; quiero decir los que se presentaban en las listas y los que intentaban ayudar desde arriba, dado su escalafón en el partido), el voto que deposite en la urna no estará en modo alguno contaminado por ella (por la campaña, no por la urna, se entiende) y será, por lo tanto, un voto ingenuo y desinteresado, pues no sé lo que me han prometido y no me van a dar luego. De ese modo, la frustración siempre es más complicada.


Pero, ¿existe alguna diferencia real entre un voto contaminado por la campaña y otro que no lo esté?... Pues, a efectos contables, ninguna, claro, pero el segundo te proporciona una sensación más placentera, pues lo das, ya de inmediato, por rentabilizado: sirva o no sirva para los propósitos con los que se introduce en la urna, al menos no has tenido que invertir en él (para elegir tu opción de voto) ni horas de tabarra ni esa sensación que luego enseguida se cristaliza en un «¿por qué voté yo a estos?»...


Y la respuesta a esta dolorosa pregunta, «¿por qué voté yo a estos?» es muy fácil y consoladora en el caso que se propone: «pues, precisamente por eso, por no haber seguido la campaña». Porque estarán conmigo en que siempre es mucho mejor para nuestra autoestima hacer el canelo por no seguir la campaña que por seguirla. Personalmente, ya no estoy dispuesto a arrepentirme de mi voto por abrir la boca y tragar emparedados de promesas.


El único resquemor ante este transgresor gesto de taparse los oídos, o la boca, en campaña es, quizá, la idea de que uno no cumple como debiera con sus funciones de ciudadano. O sea, que se va sin atender nada ni a nadie, sin enterarse de los problemas y de las soluciones, y luego vuelve para votar en frío. Mi recomendación a este respecto es que no hay que dejarse engañar con esos argumentos: El día en que un político detecte un problema y lo asuma como suyo, dejará de ser político. Un político al cien por cien no ve problemas, ve soluciones. Los problemas llegan luego.


abril 28, 2007

TREINTA AÑOS DE ROCK ARGENTINO


Resumen del Libro 25 Años de Rock Argentino
de Miguel Grinberg



30 AÑOS DE BÚSQUEDA

A pesar de que el origen del rock criollo se remonta a 1963 se toma como punto de partida en 1967 con el lanzamiento de "La balsa" por Los Gatos.
Cada período de su evolución ha tenido distintas características y ha coincidido con ciclos históricos del país:



El ciclo 1 se extiende hasta 1970 cuya característica era la elección del castellano y coincide con el gobierno de Onganía y se separan "Los Gatos", "Manal" y "Almendra". Otros músicos y grupos importantes son: Moris, José Alberto Iglesias conocido como "Tanguito" y "Los Abuelos de la Nada", "Vox Dei" y "Arco Iris".


El ciclo 2 termina en 1975 cuando se separa Sui Generis en pleno auge del horror Lopezrreguista y del éxodo de músicos. Se distingue por el sonido rockero


El ciclo 3 comienza en 1976 con el terror del Proceso y se distingue por la influencia del folklore y el tango, que plantea los dilemas de la identidad.Una muchedumbre juvenil abandona el consumo de música industrial pasatista y constituye un público verdaderamente masivo en la capital y en einterior del país, y disputa el sentido de la produccción independiente de discos y publicaciones. Termina en 1982 después de la guerra de Malvinas, la disolución de Serú Girán y la convocatoria a elecciones democráticas.


El ciclo 4 abarca los años comprendidos entre 1982 y 1985 por el debut discográfico de Los Redonditos de Ricota y de sumo y el ¨boom¨ de la revista Canta Rock


El ciclo 5 comprende el período entre 1986 y 1994 cuando se produce un ¨divorcio ¨ entre el alfonsinismo y gran parte de la juventud . Este tramo fue el de desconcierto y de sedimentación

Los últimos ciclos requieren re-lecturas sociológicas porque Luca Prodán reabre el canto en inglés y buena parte de la juventud se sumergieron en penosas e imbéciles modas, sin olvidar la muerte prematura de Prodán, Federico Moura y Miguel Abuelo.

La generación actual hizo su escuela primaria bajo la dictadura y el secundario bajo el sectarismo cultural de la coordinadora radical: nunca pudo asumir la democracia para transformar la sociedad.

El rock fue durante sus 2 primeras décadas una música de resistencia frente a la realidad genocida. Ha evolucionado sin parar. Al mismo tiempo su poder de expresión y convocatoria se fue constituyendo en una realidad muy obvia.

Aunque alguna gente haya intentado desacreditarlo como penetración cultural foránea siguió atrayendo a una multitud de gente joven porque su materia prima era y es el lenguaje del corazón y la sinceridad.

El rock ha sido siempre un sinónimo de libertad que siempre fue difamado, marginado y despreciado hasta 1982, cuando termina la guerra de Malvinas. Ha sido un canto permanente de solidaridad y búsqueda de justicia.

Aunque varias generaciones crecieron con el rock su camino es nuevo: es que siempre se reintenta así mismo. Ha tenido y tendrá ciclos de estancamiento pero también ha tenido hitos y cumbres impresionantes.

El rock es una manera de no sucumbir en el duro trabajo de construir una sociedad diferente.




LITTO NEBBIA:

“El negocio se comió el rock”

Mientras última los detalles de su nuevo disco y se prepara para el aniversario de Los Gatos Salvajes, Litto Nebbia habló con 10Música.

ARCHIVO - 11.05.2005
Entrevista: Sergio Marchi

Luego de haber sido homenajeado durante la última entrega de los Premios Gardel, Litto Nebbia nos adelanta sus planes futuros: nuevos disco solista en puerta, aniversario de Los Gatos Salvajes, varios recitales programados y hasta un homenaje a Frank Zappa.


Tenés una nueva banda con la que tocaste el 13 de mayo en La Trastienda. ¿Hay un nuevo disco detrás?


Sí, tiene que ver con un nuevo disco pero que va a salir en agosto recién para que no se me empaste con otras cosas, como el aniversario de Los Gatos Salvajes que hay a mitad de año. El disco nuevo va a salir en agosto, se llama Danza de corazón y el cuarteto este que armé, que se llama “La luz”, es Ariel Minimal en guitarra, Federico Boaglio en bajo eléctrico, Daniel Colombres en batería y yo piano, órgano y guitarra. El disco es toda música nueva pero hecho desde la perspectiva de este cuarteto y de saber como va a sonar en vivo. Distinto de otros álbumes más conceptuales que hago.
Entonces, después de La Trastienda vamos a tocar a España y cuando venimos me dedico unos veinte días a este aniversario de los cuarenta años de Los Gatos Salvajes con un disco que sale a mitad de año. Concretamente, el 23 y 24 de julio vamos a tocar en el Ateneo; a la semana siguiente vamos a tocar en el Teatro Comedia en la ciudad de Rosario y después en algunos lugares del interior de Santa Fe, prácticamente los mismos lugares que hace cuarenta años íbamos a tocar con Los Gatos Salvajes. Va a salir también en ese momento un libro que escribió Mario Antonelli sobre Los Gatos Salvajes, lleno de anécdotas y fotos inéditas, recortes de la banda que guardaba mi vieja. Después va a salir la remasterización de todas las grabaciones de Los Gatos Salvajes completas que van a incluir 5 o 6 músicas inéditas que encontramos en programas de televisión que no salieron anteriormente. Y con mi hija se va a hacer la filmación de todos los conciertos y ensayos con la idea después de hacer un buen documental sobre toda esta historia. Todo este homenaje ha tenido su punto de partida con la edición del disco de Los Gatos Salvajes en Europa; ahí lo venden en Holanda, Inglaterra como un disco de colección, mencionándolo como el primer disco de rock de autor en castellano.

Si, porque es raro conociéndote a vos y tu carrera que vos te pongas a hacer un homenaje y a juntar a todos los tipos...

Si, yo siempre me he negado reunir de nuevo a Los Gatos, además siempre de todos los lugares que me lo han ofrecido es siempre por la magnitud del negocio. A mi no me gusta tener que volver a hacer algo por la guita, respeto mucho lo que fue el grupo y lo que hicimos para la música argentina. Es un riesgo, vos tenés un grupo que tuviste de tu adolescencia y que cuando se reúnen terminan todos peleados, es una picardía. Nunca he aceptado eso. Pero cuando surgió esto de Los Gatos Salvajes me pareció una cosa noble, justa. Primero porque Los Gatos Salvajes quedaron opacados por el éxito aplastante de Los Gatos en su momento en toda América. En honor a la verdad, la experiencia de Los Gatos Salvajes es la experiencia piloto de Los Gatos, ahí están mis primeras cancioncitas a los catorce años. Y surgió esta oportunidad. Ciro (Fogliatta) se encargó de ir a buscar al resto de los integrantes que hace mucho no veíamos y los encontró muy bien, muy entusiasmados y hace como un mes que están ensayando en Rosario. Encima con un agregado: se han acordado de un montón de canciones que escribí yo pero que no grabamos con Los Gatos Salvajes, que quedaron en el tintero. Y las toqué y están bárbaros, es una sensación muy rara. Bueno y así se dio todo, de una forma muy natural, que así es el recuerdo de como hicimos este grupo. Yo tenía quince años cuando entré y creo que lo valioso del concepto grupal era que cuatro o cinco flacos se junten a hacer una banda de rock. Esta sigue siendo, en cualquier parte del mundo, la cosa más linda que puede hacer un pendejo.

Me gustaría volver a este nuevo cuarteto que armaste “La luz” porque es extraño que lo hayas armado con pibes relativamente jóvenes como Minimal.

Para armar una banda todos tienen que estar contentos con lo que hacen, que le gusten como tocan los otros y que sea recíproco. Tengo esa formación grupal y yo las agrupaciones que armo son para desarrollar mis propias composiciones. Pero la música que escribo y lo que toco en vivo tiene muchísimos momentos solistas e improvisación para los músicos que tocan conmigo. Entonces yo tengo que tocar con gente que me guste lo que hacen y ver que a ellos les gusta lo que yo hago sino esto sería un trabajo cualquiera. Entonces siempre toco con gente con la cual tengo gran afinidad musical. Por ejemplo a Ariel Minimal lo conocí hace muy poco tiempo. Un amigo en común me trajo un par de discos de él, me gustaron mucho, todo lo que hace con su grupo Pez. No porque sea parecido a lo que hago, pero su valor conceptual me hace acordar mis discos de los años setenta. Y además en un momento donde la música rock está muy quieta, está casi sin riesgo, para mi faltan buenas líneas melódicas y gente que haga cosas originales. De pronto que aparezca un tipo de treinta y pico con ese tipo de sonido me parece buenísimo.

Decías que notabas al rock quieto, carente de riesgo, ¿qué el lo que te parece que le hace falta y que crees que pasó para que lleguemos a esto?

No me estoy refiriendo a eso de “todo tiempo pasado fue mejor” porque soy uno de los tipos que siempre está en la guardia en alto para meterse en cosas nuevas. Pero imaginate que yo vengo de una educación donde a los quince años aparecen Los Beatles y Hollies, Los Zombies, Cream y Jimi Hendrix. Y paralelamente a todo el movimiento de la invasión británica en el mundo yo escuchaba discos de jazz como Chet Baker y John Coltrane. Y también el nacimiento de la bossa nova con Joao Gilberto. Entonces, uno viene de esa formación en donde cada grupo tenía algo distinto y original esto le daba la oportunidad a la juventud a enriquecer su oído y el buen gusto musical. Era de una búsqueda constante sin límites, sin esquemas rígidos. No era -como sucede hoy en día- que un rockero desprecia a otro que es otra cosa. Toda la rigidez en el arte no trae nada bueno, estanca los géneros. Y el rock en los últimos veinte años ha sido devorado por el negocio y también por esta vanidad de las super stars en donde todos quieren viajar en limousine cuando en realidad ni saben los acordes de las canciones. Y esto no es invento mío; no hay en los últimos quince años grandes compositores que hayan aparecido con estilo. Entonces digo, ¿qué pasó? El negocio se comió el género. Cuando la única razón para llevar adelante un movimiento musical es el dinero es posible que la música no sea tan buena.

¿Qué otro factor –aparte del negocio- te parece que pudo haber contribuido para que estemos tan secos creativamente o para que los pibes estén cerrados y crean que el rock & roll es con bengalas, banderas y que la fiesta es abajo?

No te olvides que el país ha vivido un proceso de desculturización y despolitización desde la época del proceso militar en adelante que no se puede creer. Esos son veinte años y varias generaciones quemadas, un montón de códigos que este país tenía están ocultos y disgregados. De nuevo me tengo que remitir a aquella época; uno tenía un conecte con la literatura, el cine, un bagaje cultural muy bueno. Y a la hora que vos hacías tu canción eras un tipo que venía con cierta información piola. La penetración que tienen hoy los medios de comunicación es masiva.

Yendo a lo de Cromañón específicamente, ¿que reflexión te mereció todo ese proceso de que murieron tantos pibes en un recital de rock?

Quiero separar mi pena con la cosa trágica de que haya muerto tanta cantidad de gente, un desastre, una pesadilla. Pero también lo que quiero es separar toda la pena de lo que pasó y tratar de reflexionarla alrededor de la música. Eso no tiene que ver con la música ni con un carajo. Quien sea el responsable, quien hizo entrar más gente de la que se podía, porque quería ganar más plata es un irresponsable. La gente que va no tiene noción, no va a sufrir. Me da bronca que por la polémica que se arma y lo que se dice en la tele y hay que tener en cuenta que no fue solo un accidente sino también una negligencia. Tomarlo de esa manera es no entender el error de lo que pasó y no tener respeto frente a la gente que falleció.

¿Vos pensás que esto puede afectar al rock argentino?

No, yo no creo que a la larga vaya a afectar, hay mucha hipocresía detrás de esto. Y como este país se maneja solo por extremos ahora de golpe en todos los lugares revisan las habilitaciones y es posible que estén irregulares y se paguen. Pero cuando pase el tiempo se van a olvidar. Una macana que tenemos los argentinos, poca memoria, ¿no? Yo creo que la cosa no tiene que quedar en la polémica de si el grupo de esa noche toca bien o mal; acá murieron 200 tipos por negligencia de unas personas. Creo que debería servir para que desde todos los lugares responsables –incluyendo el público que asiste- decir, bueno, ‘dejemonos de joder’, y dejar de apostar a la muerte.

Estás también haciendo un homenaje a Frank Zappa...

Bueno, vos viste que de tanto en tanto yo me mando un homenaje algún compositor. Esto no es más que un pretexto para hacer un disco lindo. Ya hice tres de los Beatles, The love Jobim, uno de Gladis Wilson. Lo que hago en esos discos es invitar a gente que sé que admira a ese compositor a que libremente haga uno o dos de los temas que más le gusta. No es un disco de covers, sino un disco original nuestro. En este álbum va a estar Ariel Minimal, Javier Malosetti y Los Super Ratones y cinco o seis temas que toco yo. Va a salir ,para fin de este año o el año que viene. Ya nos contestó la mujer de Frank Zappa que con los hijos son los que manejan todo el tema de sus discos. Pero ya nos dijo que con mucho gusto quiere oir lo que estamos haciendo. Porque entonces nos autorizaría y nos daría permiso para poner una foto en la tapa, pero solo si le gusta lo que estas haciendo. Es algo que yo hago por satisfacción.



abril 24, 2007

CLAUDIO HERDENER - FOTOGALERIA

Recomendamos visitar el blog
para apreciar una espléndida selección de trabajos de CLAUDIO HERDENER, uno de los mejores reporteros gráficos de la Argentina.

abril 08, 2007

Vandalismo: la nueva ideología argentina


Ataque contra Un día muy particular

Hordas. Hordas uniformadas con gases lacrimógenos asesinos; hordas de encapuchados con garrotes que rompen o incendian a su paso; hordas de ambientalistas que cortan rutas y puentes internacionales; hordas de delincuentes que roban y matan sin piedad.

Las calles argentinas hace rato que se han canibalizado, sea por el crimen organizado que hace correr la droga o que producen "a la carta" oleadas extrañas de muy puntuales tipos de delito, y por los nuevos agentes sociales que se apropiaron de la protesta callejera y acampan en medio de una avenida cada vez que se les ocurre.

Grupos de choque compactos o dispersos producen imparables actos de vandalismo en las ciudades ante la anomia de la ley y de una autoridad que se repliega o que cuando avanza, como en Neuquén, mata. Plazas y edificios públicos enrejados; servicios de seguridad parapetados en sus garitas; adolescentes que andan por la noche alcoholizados; la TV convertida en una cloaca provocadora y vociferante; energúmenos que desde la función pública crispan los nervios, reavivan viejas discordias y esconden la mano después de tirar la piedra.

En ese contexto tan desolador, ¿hay todavía algún ingenuo que piense que el teatro, tan amado y frecuentado por los porteños, podía seguir intacto y a buen resguardo de la putrefacción que lo circunda?

* * *

Fue cronológica e ideológicamente hace tanto que destruyeron el teatro Argentino en 1973, para impedir el estreno de Jesucristo Superstar, o que otro artefacto explosivo, en 1975, procuró amedrentar a Nacha Guevara y terminó matando a dos personas en el teatro Estrellas o que sendos incendios, en 1982, redujeron a cenizas al teatro El Nacional, por la revista Sexcitante , y al teatro del Picadero, por el inolvidable ciclo de Teatro Abierto, que ya creíamos que las salas se habían convertido realmente en templos inviolables donde los espectadores seguiríamos encontrando esparcimiento, remanso o reflexión sin ser perturbados y los actores podrían expresar para siempre su arte sin temor, por más osados que fueran, sin ser amenazados, vituperados, procesados o agredidos psicológica o físicamente. ¡Parecían tan lejanos e irrepetibles los disturbios, ya en la democracia naciente de 1984, contra la presentación de Dario Fo en el Teatro San Martín!

Y sin embargo, en la noche del último jueves, lo irracional volvió a dañar, después de tanto tiempo, a una sala. En un día raro, triste y peligroso, en el que la provincia de Neuquén estaba en llamas y Quebracho hacía su periódico desmán, manos anónimas desprogramaban una consola en el teatro Lorange, defecaban allí mismo y se llevaban el CD y el back-up correspondiente a los audios que se escuchan en la obra Un día muy particular (ver crítica aparte) recién estrenada.

* * *

Inmediatamente de conocido este grave hecho, se expresaron dos conjeturas irreductibles y contrapuestas: una es la del dueño de la sala, Carlos Rottemberg, que descarta una connotación política del asunto y lo atribuye a rateros comunes y otra, la expresada por el gremio actoral y los propios protagonistas de la obra que, sin dudar, asignan la autoría del cobarde atentado a sectores molestos por lo que la obra reivindica: el derecho de todo ser humano a ser respetado en sus diferencias sin imposiciones autoritarias.

La argumentación de Rottemberg se debilita cuando se comprueba que los autores del hecho no robaron nada de valor -la consola de sonido que no se llevaron cuesta unos cuantos miles de dólares- y se fortalece cuando refiere que este tipo de vandalismo es una lacra que suelen padecer los empresarios teatrales y que lo mismo le sucedió en más de una ocasión.

Sin la mínima duda, desde el otro rincón, la Asociación Argentina de Actores convocó anteanoche a una conferencia de prensa en el camarín de los protagonistas, a la que asistieron políticos, Madres de Plaza de Mayo y figuras del espectáculo para repudiar el atentado, aferrada a la idea de que "el robo de la banda de sonido y la destrucción de elementos de trabajo de la obra de teatro Un día muy particular pasa a integrar la larga lista de intimidaciones por parte de los que no se resignan a vivir en democracia, nostálgicos del terrorismo de Estado".

La argumentación de la AAA se debilita al no conocerse hasta el momento reivindicación alguna del hecho por parte de ningún grupo u organización determinada y se fortalece en la propia impunidad del acto (los agresores pudieron sortear la cortina metálica baja sin violentarla que hay en el ingreso de la galería, en cuyos fondos funciona el Lorange). Por otra parte, y salvando las distancias, el hecho de que nadie haya reivindicado el secuestro y desaparición de Julio López no quita el serio cariz político que envuelve a ese doloroso enigma.

* * *

Resulta torpe aferrarse a una de las dos opciones, principalmente porque hayan sido unos u otros -también los malpensados podrían agregar como posibilidad un burdo ardid tramado para fortalecer la publicidad de la obra en sus pasos iniciales o un plan de desestabilización general en el que lo del Lorange sería apenas una minúscula parte-, arroja el mismo síntoma de descomposición: un teatro fue agredido, sea por malestar ideológico de alguien o por la actuación de una bandita descerebrada que sólo pretendió divertirse haciendo maldades. La falta de contención social y de incentivos para el progreso y la ausencia de valores morales y de castigos efectivos para quienes pasan por la vida desaprensivamente arman un nuevo tipo de terrorista no ilustrado y lumpen, que puede cometer este tipo de desmanes en nombre de su propio abismo interior.

Una rápida recorrida por la galería muy venida a menos que contiene al Lorange muestra un paisaje decadente, transitado por personajes extraños, donde alternan negocios cerrados, un sex shop , varios locales de tatuajes y otros tantos para fans de historietas donde sobresalen pesadillescos muñecos corpóreos de Alien, Chucky y el avejentado Drácula de la versión de Francis Ford Coppola.

¿Quién atentó contra Un día muy particular?: ¿fachos, mano de obra desocupada, alguna nueva tribu urbana sedienta de emociones toscas, acaso algún personaje de historieta oscura que mágicamente se corporizó?

Lo mismo da: un nuevo hecho grave ha ocurrido y provenga de donde proviniere expresa que las aguas fétidas de la descomposición también han comenzado a lamer nuestras butacas.

Por Pablo Sirvén

psirven@lanacion.com.ar

LA NACIÓN - 8 Abril 2007

abril 06, 2007

LA GUERRA DE MALVINAS


“Mientras no hablemos, mientras no escuchemos, seguimos de algún modo allí”
Un grupo de ex combatientes se reúnen en la cima del Wireless Ridge donde estaban sus trincheras durante la guerra.

Por Federico Lorenz *

“Tengo todo lo mío.”
Wireless Ridge (Malvinas),
12 de marzo de 2007
- Página 12

Puerto Stanley es una ciudad chica, recorrida de Este a Oeste por la avenida Ross, una costanera ventosa y fría. Toda su vida parece transcurrir por ella: el correo, la casa del gobernador, el Town Hall, el mercado de la Falkland Island Company.


Después de las cinco de la tarde, que es cuando todo muere aquí, el lugar para encontrarse con los argentinos desparramados por la capital de Malvinas es esa avenida. Vamos y venimos desorientados por esa ciudad que muere cada día.

Sin embargo, si la cabeza de quienes caminan por las calles azotadas por el viento y la llovizna persistente está orientada por las memorias de la guerra de 1982, esa experiencia es engañosa. Si ese es el caso, Stanley cambia de forma, y se parece a uno de esos libros para chicos que al abrirlos despliegan casas y figuras de cartón, escenas de otros tiempos. El tiempo retrocede. Entonces, ese reloj de agujas gruesas sobre nuestra cabeza se pone blanco y negro y recuerda fotografías de columnas argentinas marchando hacia el Oeste bajo su mirada.

La avenida Ross es el camino que miles de soldados argentinos hicieron durante la guerra, desde el aeropuerto hacia los cerros en los que cavaron sus posiciones y esperaron el ataque británico. Cuando se produjo la retirada, por allí mismo regresaron en desbandada bajo el bombardeo o como prisioneros para ser embarcados rumbo al continente.

Salgo a la tarde, cuando la lluvia amaina, para hacer ese camino. Vale la pena. Es una hermosa costanera, con monumentos a los caídos. Hay uno que perturba especialmente, dedicado por los isleños “a aquellos que nos liberaron”, los militares británicos muertos en 1982. El casco semihundido del “Jhelum” es una tentación para los fotógrafos.

Por arte de la memoria y del mismo paisaje, el asfalto de repente se vuelve un camino de ripio barroso y poceado, que acompaña materialmente el viaje en el túnel del tiempo. La única compañía son el viento y los cerros silentes. Hacia el Oeste, los picos del Dos Hermanas aparecen negros y ominosos contra el cielo gris.

Miro hacia atrás, y veo una hilera de hombres marchando hacia mí. Fueron soldados en 1982; hoy son ex combatientes que vuelven a visitar sus antiguas posiciones. Nos conocemos desde antes, y me invitan a subir con ellos. Es un raro privilegio, pues estos días han debido esquivar el asedio de distintos medios, que saben que un grupo numeroso de ellos vino a Malvinas a cerrar un capítulo de su historia. Visitan el lugar en el que podrían haber muerto y en el que vieron a tantos morir.

Cumplir promesas, cerrar heridas, saldar deudas, pasar una noche en la antigua posición: en gran medida es por eso que muchos vuelven, pero a veces esas necesidades personales son incompatibles con los tiempos de la avidez social por las novedades que un aniversario redondo (¡un cuarto de siglo, caramba!) despierta. El tiempo se detuvo para ellos en el momento en el que los marcó indeleblemente con la guerra, aunque hayan seguido viviendo. Para otros no fue así: no sobrevivieron a la batalla, o a su recuerdo.

Pasamos por el lugar donde estuvo el cuartel de los Royal Marines, en Moody Brooke: nada queda de él. Ya reconocieron la cresta del Wireless Ridge, donde estuvieron sus posiciones, y hacia allí vamos.

No tenían pensado llegarse hoy hasta sus covachas, las posiciones que ocuparon durante la guerra. Simplemente salieron a caminar después de comer. Pero, como uno de ellos me dice a los gritos, no sé qué fuerza me trae aquí y ahora me atrae, no me deja volver. Y ahora están, detenidos en la base de un cerro: del otro lado está su historia. Para cortar camino, le piden permiso a los gritos a una isleña:
–Can we pass? We want to visit the places where we fought 25 years ago!
–Yes, come in.


Y eso es todo. La mujer ni siquiera dejó de acomodar unas herramientas en la entrada de su casa. Tan sencillo, tan profundo a la vez.

Subimos a los tumbos por la ladera esponjosa y húmeda. De repente asomamos a un valle, que sube suavemente hacia otra loma y allá, a lo lejos, recortado contra el cielo, está el Longdon. Es una visión abrumadora, pero acaso sólo lo sea si pensamos que allí tuvo lugar uno de los combates más feroces de la guerra. Más allá, al Norte, del otro lado de un brazo de agua, hay una casa que ellos conocen demasiado bien: cerca de ella, cuatro de sus compañeros volaron cuando el bote en el que cruzaban para buscar comida chocó contra una mina. Comentan en voz baja, con algún resentimiento, que ahí se veían luces de distintos colores cada noche, pero que tenían prohibido tirarle a la casa.

El faldeo verde está manchado de negro aquí y allá con una frecuencia desazonadora: lo que no son restos de las posiciones argentinas son las marcas de las bombas inglesas que las buscaron.

Me he quedado solo. Los hombres a los que acompañaba van y vienen entre las rocas evocando jornadas y nombres, ríen, gritan y se abrazan cuando esto sucede. Pero al final vence el silencio reflexivo, y sus voces se pierden, además, entre las ráfagas poderosas que vienen del Longdon, allá al Oeste, como una advertencia. Desparramados por el suelo hay restos que representan la vida de esos hombres en los pozos: maderas, frazadas, ponchos, cápsulas servidas, hierros oxidados y cables de teléfono. Uno de los que vuelven, Beto, perdió un brazo durante la guerra, y lo hirieron en el pecho para rematarlo. Recuerda la guerra en tres colores, me dijo antes de venir: negro de la tierra, blanco del humo de la explosión y rojo de su sangre. Servía los morteros que apoyaban a sus compañeros de la Compañía B, que sufrió el ataque inglés en la noche del 11 de junio. Está fascinado por el lugar: levanta piezas de hierro que tras sus palabras cobran vida y permiten imaginar sus acciones; señala los restos de su posición y sencillamente informa que los pozos que la rodean son los cráteres de la artillería inglesa que los buscó para destruirlos. Levanta una caramañola rota, la tira, despliega una frazada mohosa, se mete en un pozo semiderruido, toma unas cápsulas servidas, alza un caño que usaron de antena para la radio... nos mira desde lo alto, conmovido, y dice simplemente: “Tengo todo lo mío”.

Parece que hasta el viento ha cesado por un instante, pero no es así. Sólo es la ladera del cerro que nos repara. Cuando llegamos al filo del Wireless Ridge, ya de regreso, sus aullidos nos recuerdan que siempre estará allí, custodiando las cosas con las que Beto fue a la guerra, lo que de él dejó en Malvinas, a los que no volvieron, a los que jamás se pudieron ir del todo de las islas, recordándonos que en realidad todos, mientras no hablemos, mientras no escuchemos, seguimos de algún modo allí.

* Licenciado en historia, coordinador y capacitador del CEPA (Secretaría de Educación al gobierno de la ciudad). Autor de "Las guerras por Malvinas y de Cruces, idas y vueltas por Malvinas", junto con María Laura Guembe.

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abril 05, 2007

CONSTRUIR UN PAÍS ES NUESTRO DESAFÍO



por Miguel Grinberg
(Metrodiario / publicado el 25 octubre 2000)

Hace cuarenta años, el escritor Marco Denevi (1922-1998) dijo que el argentino tiene una mentalidad de huésped de hotel, que el hotel es el país y que un pasajero de hotel "no se mete" con los otros "Y si los administradores administran mal, si los administradores roban y hacen asientos falsos en los libros de contabilidad, es asunto del dueño del hotel, no de los pasajeros... a quienes en otro sitio los está esperando su futura casa propia, ahora en construcción".

El célebre autor de "Ceremonia Secreta" y "Rosaura a las diez" ironizaba sobre la identidad del dueño del hotel, alguien desconocido que seguramente era muy rico, por lo tanto los pasajeros se esmeraban en robar las cucharitas, los ceniceros y las toallas y, si era posible, pagaban de menos. Y profetizaba: "Quizás algún día los argentinos nos convenzamos de que este hotel de tránsito es nuestro único hogar y que no hay ninguna Argentina -visible o invisible- esperándonos en alguna otra parte".

Aparentemente, ese día llegó: Argentina Hotel alberga hoy a una cantidad infinita de gerentes sospechosos de fraude, mientras los pasajeros claman porque hay goteras y cucarachas en sus habitaciones, detectan extraños o indignos objetos flotando en su sopa y, peor todavía, advierten que les cobran siempre de más y sufren porque el conserje les impone que traigan sus propias toallas, ceniceros y cucharitas.

En medio de este torbellino de vida cotidiana ficticia y degradada, muchos padres comprueban ahora que sus hijos deciden irse a otros hoteles. Es la clásica epopeya del desarraigo argentino tan bien analizada por Julio Mafud, Héctor Älvarez Murena o Juan José Sebrelli. Y que se remonta a los tiempos de la Conquista, cuando otros desarraigados desembarcaron en estas pampas chatas en pos de pepitas de oro caídas por inercia desde el Imperio Inca, y se toparon con una multitud melancólica de indígenas nómades y semidesnudos que ni siquiera supieron informarles la ruta hacia la Fuente de Juvencia. No arraigaron, apenas sedimentaron. Sólo pudieron apropiarse de miles de kilómetros de tierras enigmáticas. El conquistador europeo le robó la mujer al indio. Que hizo lo mismo cuando llegaron las "blancas". El híbrido resultante no fue fruto del amor, sino del odio. Aquellos remotos desarraigados anónimos fomentaron una tradición malsana: ganar lo suficiente con el menor esfuerzo, enquistarse en alguna burocracia municipal, "hacerse amigos del juez", salvarse con un golpe de suerte en el Hipódromo o la Lotería y dar materia prima al desolador tango "Cambalache", de Discépolo ("el que no afana es un gil").

Pero no hay nada eterno. La mítica Argentina de las vacas gordas ya no existe. Cayeron todos los antifaces. No hay más Argentina Hotel y nunca construimos de verdad la Argentina Hogar... Durante un siglo, ante cada derrota los argentinos nos consolamos asignándonos el papel de "vencedores morales". La farsa se hizo tragedia. Con apenas dos opciones: despertar para construir otro país o medrar para seguir puliendo colecciones de cucharitas robadas.


marzo 20, 2007

ROGER WATERS: "Hay más gente despierta ahora"

Roger Waters, fundador de Pink Floyd, critica duramente a Bush

Gara



El emblemático músico Roger Waters, fundador de Pink Floyd, afirmó ayer, poco antes de su concierto en Santiago de Chile, que al presidente de EEUU «no le interesa América Latina y está perdiendo el control".

«Hoy en día, la gente se siente menos aplastada. Bush está perdiendo el control. A él no le importan nuestras ideas y, por eso, está tratando de hacerse de amigos con su gira por Latinoamérica, pero sabemos cómo piensa y cuál es su política exterior», subrayó ayer el bajista británico poco antes de ofrecer un concierto en el Estadio Nacional de la capital chilena. «Hay más gente despierta ahora -añadió-, vamos por un buen camino».

El autor de «The Wall» también señaló que la sociedad mundial debe trabajar en sus niños, para evitar que alguno se convierta en un nuevo José Stalin, Augusto Pinochet o George W. Bush, cuyos comportamientos tildó de «aberrantes y realmente anormal e inhumanos». Y, en cuanto a la posible reagrupación de Pink Floyd, adelantó que es probable que el grupo, separado hace veinte años, se vuelva a juntar para un megaconcierto que está organizando el ex vicepresidente estadounidense, Al Gore, para luchar contra el calentamiento global y que está programado para el 7 de julio en Nueva York. En 2005, la banda se juntó por primera y única vez tras su separación en el proyecto solidario «Live 8», que se realizó en Londres.

«Al principio me habían dicho que tocaría solo, pero después me enteré de que mucha gente quiere a Pink Floyd, así que están haciendo las gestiones. Encantado lo haría de nuevo», aseguró.

El canal de música MTV también fue objetivo de sus dardos: «Es una mala influencia para todos. No le interesa la creatividad; sólo le interesa el dinero».



marzo 15, 2007

EL "UNDER" PERSEGUIDO EN BUENOS AIRES


De la Desidia Municipal a la Ofensiva Punitiva

24 de Abril 2007 - 9.30hs. La fiscalía del Dr. Circo a cargo de la fiscalía n• 23 ubicada en Cnel. Díaz y Berutti en el 5 piso (atrás de shopping Alto Palermo, Capital) juzgará a DIEGO ABREGO, cantante de exocet, por organizar y tocar en un festival solidario y en homenaje a Osvaldo Civile en plaza Constitución. Allí la cosa se complicó: cayó un inspector y pidió el permiso que no tenían. Los "recaudos de organización y seguridad" (baño químico, personal de seguridad, corte de calle, ambulancia, entre otras cosas) habían sido omitidos y a Diego le iniciaron una causa por violar el artículo 96 del Código Contravencional de la Ciudad Autónoma. Este dice: "Quien omite los recaudos de organización o seguridad exigidos (...) es sancionado con multa de 2.500 pesos a 30 mil, o arresto de 5 a 30 días".

500k de alimentos acercó la gente que participó de dicho evento.

800 personas rindieron con total tranquilidad y orden culto a su líder fallecido. Participaron además Serke, diagnóstico final, y los ex compañeros de Osvaldo como Razones Concientes hicieron delirar a la multitud.

A este festival que fue organizado por un integrante del under y no por una productora de eventos internacionales le quieren caer con toda la ley post cromagñon por la cabeza: 30.000$ de multa, 30 días de arresto o trabajos comunitarios.

Todo por un recital sin fines de lucro. En una Ciudad totalmente a la deriva.

marzo 12, 2007

FORMIDABLE DOCUMENTAL ARGENTINO


Por Guillermo Ravaschino en www.cineismo.com

Argentina Beat (Argentina, 2006. Dirigida por Hernán Gaffet).


Entre los aciertos de este formidable documental sobre los orígenes y la consolidación del rock argentino está el de hacerse cargo de lo amplio, aun difuso, indefinible, de su tema. Este es un film que, para hablar del rock nacional, cumple con lo que su gacetilla promete: transitar un universo que incluye –entre muchas otras constelaciones– menesundas, happenings, beatniks, wincofones, pelos (y bastones) largos, hippies, mersas, porros, minifaldas, el instituto Di Tella y el cine Lorraine. La riqueza de los testimonios que ha obtenido su director, guionista y montajista corre pareja con su admirable destreza para el manejo del material de archivo.

Estamos hablando de Hernán Gaffet, en su segundo largometraje documental (el primero fue Oscar Alemán, vida con swing, sobre el guitarrista homónimo) y muy cerca del estreno de su primer largometraje de ficción, que aún no hemos visto y se llamará Ciudad en celo. Más que la sobria locución en off de Lalo Mir, lo que vertebra el viaje son los testimonios de primera mano, esto es: de los que estuvieron ahí.

Impecablemente fotografiados en 35 milímetros desfilan desde Pajarito Zaguri hasta Lito Nebbia, pasando por Moris, Emilio del Guercio, Javier Martínez, Rodolfo García y Ricardo Soulé. Y como para demostrar que no sólo de músicos está hecho el rock, ahí están el letrista Pipo Lernoud y el periodista Miguel Grinberg, quienes desde la cultura y las letras, pero sobre todo desde la poesía, se aproximaron al fenómeno hasta fusionarse con él. El archivo aporta curiosidades, rarezas (¿qué otra cosa es Billy Bond?) y, por supuesto, mucha época.

Los testimonios son doblemente valiosos: por lo sinceros, por lo precisos. Y han sido editados de tal modo que parecen ir iluminando colectivamente (y por momentos construyendo, casi como si lo hicieran por primera vez) los hitos señeros del rock local: el rol efectivamente fundacional, amén de congregacional, que tuvo el boliche La Cueva; la insuperable potencia de las influencias cruzadas, o recíprocas, que ejercieron Tango, Moris, Lito Nebbia, Miguel Abuelo y casi todos los pioneros entre sí; el empuje que, muy por encima de tantas otras (aun mayores) composiciones, imprimieron esos dos himnos-tanques del primer rock que fueron "La balsa" y "Ayer nomás".

Escuchar a Moris hoy, entonando en vivo este último, apenas acompañado por su guitarra y muy suelto de cuerpo (mechando acordes en la entrevista como si hablase/cantase para un amigo), es una de varias perlas que obsequia esta producción. Cuyos protagonistas hacen que uno recuerde otros jóvenes viejos (mucho más viejos, en rigor): los ancianos del Buena Vista Social Club. Y sí: algo tendrá de sano, o de restaurador, el rock –como el son cubano– si sus cultores, tras tantos años, gozan de una salud afectiva e intelectual que supera la de los "expertos", generalmente más jóvenes, que los diseccionan en las páginas de los diarios y en los programas de tevé. ¡Y son tanto menos pretenciosos!

Argentina Beat no es un documental “de tesis”, sino de los que despliegan la mayor cantidad posible de piezas para armar un rompecabezas... dejando que esta última tarea corra por cuenta del espectador. Lo más probable es que al cabo de sus 130 minutos (que por un lado se pasan volando, pero también parecen muchos más por la cantidad y variedad del material incluido) usted no consiga armar el puzzle, pero se llevará la sensación –que es emoción– de haber presenciado uno de esos raros films que hablan en vivo y en directo de cosas que pasaron hace 30 y 40 años pero que, por su espesor y consecuencias, continúan ocurriendo en el presente. Hasta podríamos considerar que el rock es apenas una excusa, o más exactamente una ventana, de la que Argentina Beat se vale para hablarnos lisa y llanamente de nosotros, de nuestra cultura, de nuestra generación.

NEIL YOUNG - VIDEO DOCUMENTAL

Lanzan en la Argentina un documental de Jonathan Demme sobre Neil Young

Dirigido por Jonathan Demme, ya está disponible un video documental que registra dos shows del músico Neil Young. El trabajo no hace otra cosa que demostrar por qué es uno de los artistas más célebres del rock de todos los tiempos.

Las imágenes fueron registradas en agosto de 2005, en coincidencia con su cumpleaños número sesenta y en la presentación en vivo de su trabajo discográfico “Prairie Wind”.

“Heart of Gold” se llama el documental que registra, a través de la dirección del melómano neoyorquino Jonathan Demme, los conciertos que el célebre trovador ofreció en Ryman Auditorium de Ashville.

“Heart of Gold” comienza con declaraciones del célebre músico para luego focalizar en una veintena de canciones que conforman el track list del concierto.

Acaso lo más interesante del documental son las anécdotas de boca de Young y las dedicatorias a su hija de 21 años y a su padre recientemente fallecido luego de una prolongada demencia (Reporter).

marzo 10, 2007

CHARLY GARCIA: REBELDE BUSCA LA INOCENCIA


Reportaje de BBC Mundo - Marzo 2007
por Maximiliano Seitz
Buenos Aires, Argentina

Señas particulares: delgado con bigote bicolor. Personalidad: eterno rebelde y soñador. Pero más importante aún: el músico argentino Charly García es uno de los pioneros del rock en español en América Latina y por lo tanto una leyenda viviente que no deja de reinventarse. "Creo que una de mis grandes intuiciones es haber adaptado el sonido inglés al tango", le dice Charly a BBC Estudio 834 en su apartamento en el séptimo piso de un viejo edificio del barrio de Palermo, en Buenos Aires.
"Al rock se lo asocia con el inglés, así como a la ópera con el italiano. Pero no es lo único. Si se puede aunar el sonido de la palabra con su significado y que eso sea armónico con la música, resulta algo impresionante". Nacido Carlos Alberto García hace 55 años, Charly tiene más de tres décadas de carrera. En la infancia estudió música clásica y más tarde cultivó estilos como el folk, el rock sinfónico y progresivo, y el pop. En la década de los años 70 formó parte de grupos que dejaron huella, como Sui Generis y La Máquina de Hacer Pájaros. Y en los 80 lideró la que fue, quizás, la mayor banda del rock argentino: Serú Giran. Siguió una prolífica carrera solista, con discos antológicos como "Yendo de la cama al living", "Clix Modernos" y "Piano Bar".
"Eso de ser superestrella del rock en castellano lo inventé yo", dice sentado sobre su cama, con un teclado enfrente, para que no queden dudas. "Adicto" a la música En su apartamento, Charly construyó "su" mundo. Las paredes están cubiertas de grafitti y posters de los Beatles y los Rolling Stones. Hay equipos por doquier, partituras desperdigadas, cuadernos con anotaciones.
"En un día común tengo la dedicación que puede tener un bailarín con su trabajo: estar todo el día. La música es una parte esencial de mí. Si se hace una mala comparación se puede decir que es una adicción". Con canciones como "Los Dinosaurios", en la que habla de los desaparecidos, Charly García fue una de las voces de la conciencia argentina durante el gobierno militar (1976-1983).
"En aquella época la música fue para mí una forma de seguir viviendo un sueño en medio de la pesadilla que era la realidad", cuenta. "Milagrosamente no me llevaron preso, ni me torturaron. Me pasó lo que le pasó a cualquier tipo que tenía el pelo largo: que me llevaran frecuentemente a comisarías, por ejemplo para pedirme explicaciones sobre las letras de las canciones".
Controvertido, a principios de la década de los años 90 Charly grabó una versión rockera del himno nacional argentino, que en su momento causó escándalo en algunos sectores conservadores pero que hoy es más popular entre los jóvenes que la melodía tradicional.
"Es como Jimmy Hendrix cuando hizo el himno estadounidense en Woodstock. Es un canto a lo mejor de Argentina, a lo que quisiéramos ser", explica.
"La pieza original me parece una canción muy buena porque, contrariamente a muchos otros himnos que son patéticos, que me disculpen los demás países, éste tiene mucho de música clásica y una reminiscencia a 'Purple Rain', de Prince".

Vacaciones "forzadas"

La vida de Charly García ha tenido algunos tropiezos: ha estado internado por adicción a las drogas y ha protagonizado varios escándalos dentro y fuera del escenario (se ha bajado los pantalones en público, ha abandonando recitales en la mitad y hasta se arrojó a una piscina desde lo alto de un edificio).
Sobre su reclusión comenta: "La verdad es que me internó mi familia y lo de la droga fue una excusa. Quizás estaba enamorado o quería irme de mi familia o no les pasaba la cantidad de dinero que ellos esperaban. No guardo gran nostalgia por esas vacaciones que me hicieron tomar". Sobre su adicción habla, sí. Pero sobre los escándalos repite "Say no more" ("No digas más nada", su lema y el nombre de su sello discográfico).
Porque Charly es mucho más que un blanco de la TV y la prensa amarillas. Su personalidad y su música se confunden o, en definitiva, son la misma cosa.
"Alguna gente me dice que soy inmaduro y hasta infantil, pero uno de mis grandes logros en la vida es no haber alterado las cosas básicas; me sigue gustando lo mismo: la inocencia en todas sus manifestaciones, musicales, amorosas, inteligentes. Y el rollo de John Lennon, el tener todavía la capacidad de imaginarse algo".
Lennon ha sido precisamente una de sus mayores inspiraciones "por lo que representa en el inconciente colectivo"; las otras han sido su padre y Federico Chopin. Durante su carrera, Charly ha conocido a grandes artistas internacionales y ha trabado amistad con algunos de ellos, que también han sido una influencia.
Destaca fundamentalmente a Keith Richards, de los Rolling Stones. "Me ha impresionado porque es como yo pensaba que era, muy copado. Yoko Ono también es maravillosa. La conocí una vez que vino a Argentina para presentar una muestra e inmediatamente hubo onda. Empezamos a hablar y el mundo se fue".


Notas de vida

En Charly, esa unión inseparable de vida y música tiene, entre sus varias explicaciones, el hecho de que el músico argentino posee oído absoluto. "Te da una perspectiva diferente del mundo porque el oído pasa a ser no solamente receptor sino también codificador: ves las cosas con el oído.
Toda la cultura está hecha con la vista, el oído no tiene la misma importancia. Pero está bueno poder reconocer que algunas frecuencias provocan ciertas cosas", dice. "Los himnos y las marchas de guerra están en Si bemol, porque Si bemol es la clave de los metales. Si uno lo asocia, por ejemplo, con las fábricas, la guerra, Hitler, puede hacer una teoría de que el Si Bemol te pone nervioso o te provoca algo agresivo que, por ejemplo, el Do no".
Actualmente Charly García trabaja en su nuevo disco junto con el cantante popular argentino Palito Ortega y el productor británico Andrew Oldham, quien en los 60 fuera publicista de los Beatles y luego manager de los Rolling Stones. El nuevo trabajo se llama "Kill Gil", en alusión a la película de Quentin Tarantino, que en este terruño se traduciría como "maten al tonto". Sin embargo, su contenido nada tiene que ver con el film.
"El disco es este grabador que va pasando por muchos lados, estudios famosos, y chupa y sigue. Es una forma de tratar de renovar, sin quererlo, cosas que tienen que ver con el lenguaje y la música y que no son apreciadas en este momento en que lo único que importa es dinero, dinero, dinero...".
"No sé si es volver a las fuentes, sino mostrar que la fuente sigue andando", concluye. "Kil Gil" es un álbum en español y en inglés, e incluye una versión bilingüe de "Watching The Wheels", de Lennon. Además contiene la primera canción que Charly compuso en su vida, "Corazón de hormigón". La creó a los nueve años para su madre ("por causas que luego constarán en mi biografía no autorizada") y tiene una fuerte influencia de Palito Ortega. La letra dice: "El corazón perdona ... por eso a ti te pido: ablanda tu corazón".
En el futuro de esta leyenda del rock se vislumbra música y más música. "Y sí, voy a morir haciendo esto. Alguna gente piensa que la música es la muerte. Yo la necesito, pero sé que no es necesaria".


"Say no more".

marzo 03, 2007

"Al flaco... dale gracias": un homenaje hecho con amor

Un cd triple a beneficio del comedor infantil "Fueguitos"


Fabián Spampinato es el responsable de un homenaje a la obra de Luis Alberto Spinetta que es una verdadera obra de arte. Es una caja con tres discos y casi 60 canciones que recorren la totalidad de la carrera del genial músico y poeta argentino.


LA CAPITAL (Mar del Plata) 03.03.07

La cita de Van Gogh lo resume todo: "todo lo que se hace por amor está bien hecho", y este homenaje triple que pergeñó Fabián Spampinato desde la ciudad de Mar del Plata para la Argentina y el mundo es un ejemplo de que cuando las cosas se hacen con amor, inteligencia y ganas los resultados pueden llegar hasta a exceder los sueños más optimistas. Además de ser músico (militó en la legendaria banda local Tribemol entre otras) y ser la cabeza de la radio especializada en rock "D-Rock!" (en el dial 89.7 de la fm) Fabián se ha encargado de crear una hermosa obra dedicada a la carrera de Luis Alberto Spinetta que no se vende en disquerías ya que es a beneficio del comedor infantil local "Fueguitos". Para más información sobre cómo poder conseguir el disco (discos, ya que son tres) pueden dirigirse a este sitio de internet www.alflacodalegracias.blogspot.com , o llamar al 4795979.

Además de la calidad musical del contenido, realmente sorprende la calidad del diseño, el packaging, el arte en general, que está a la altura de los mejores boxes de cds a nivel internacional. Colaboran además tres músicos que tocaron con Spinetta: Rodolfo García, Tommy Gubitsch y Javier Malosetti. Con motivo de su reciente edición Spampinato conversó con LA CAPITAL sobre su gran proyecto.

- ¿Cómo nace este proyecto?
- Todo comenzó en enero de 2005, desde la radio D'Rock ya habíamos sacado un disco, "Fuego Aliado", también a beneficio del comedor "Fueguitos", con la misma metodología que este, todos artistas argentinos, algunos marplatenses y con la suerte de que un músico tan prestigioso como el baterista inglés Bill Bruford (ex Yes, King Crimson y Genesis) nos cediera un tema. El grupo Cabezones participó de ese disco y charlando con su cantante, César Andino, surgió la idea de hacer un disco homenaje a Luis Alberto Spinetta. Entre enero y febrero de 2006 comenzamos con la producción del homenaje a Spinetta, tirando líneas, preguntando a bandas, etc. En marzo del 2006 César tiene el accidente con el bajista de Catupecu Machu y ahí se paró un poco el asunto, pero las otras bandas que ya me habían dicho que sí me empujaron para que siguiera adelante con el proyecto. La cosa fue tomando tanta dimensión, hubo tantas ganas de participar de la gente que de un cd común terminó transformándose en un triple.

- ¿Y cómo se transformó en semejante obra?, porque el homenaje terminó siendo una lujosa edición con tres cds.
- La idea inicial era la de sacar un disco con 14 ó 15 canciones, ocupando la mayor cantidad de espacio que permite un cd en minutos, pero enseguida se transformó en un doble. Y cuando el rebote siguió creciendo y estaba por transformarse en un triple me propuse saltar otra barrera. Y ahí me dije, ya que va a ser un triple vamos a contemplar toda la carrera de Spinetta, no algunas canciones, sino que haya testimonio de todos sus álbumes, desde el primero de Almendra hasta "Pan" su último trabajo editado, pasando por Pescado Rabioso, Invisible, Jade, etc. Y lo logramos, hay por lo menos una canción de cada uno de sus trabajos. Yo sinceramente veo esto lejos del tema del fanatismo tonto, lo veo como un revisionismo para un artista que está vivo, algo completo, la obra completa de Spinetta volcada en un trabajo.

Una de las cosas más interesante que tiene el homenaje es que si bien lo central es obviamente lo musical, hay detalles como lo de Tangalanga o los escritos de Artaud, los artistas plásticos, etc., que lo transforman en un verdadero hecho multiartístico.

Tratamos de hacer algo como ya no se hace, un verdadero objeto de arte, con el trabajo de artistas plásticos, actores, poetas, periodistas, extractos de la obra de genios como Van Gogh y Artaud que tanto han influido en la obra del flaco. Es una verdadera obra conceptual donde están presentes los que han influenciado a Spinetta y sus influenciados. La mayoría de los plásticos que acercaron sus cuadros para ilustrar cada canción pintan escuchando a Spinetta o se han sentido influidos por su obra de alguna manera. Hay cuatro poesías de Ricky Arriagada, hay algo del libro "Guitarra Negra", está Tom Lupo recitando, actores marplatenses recitando a Artaud, el humor particular de Tangalanga.

- ¿Cómo se coordinó la elección de los temas a grabar?
- La mayoría las elegí yo, imaginate que si no ponías algún orden la mayoría iba a elegir de los discos más consagrados. Por supuesto que a los tipos más grossos como por ejemplo a Rodolfo García, que volvió a armar una banda para grabar en este proyecto, no le voy a decir qué tiene que hacer, o a Tommy Gubistch, pero luego había que coordinar porque de repente ya había cinco temas del disco Artaud y había que darles prioridad a otros discos. El flaco no es muy conocido para la gran mayoría de la gente y muchos de sus discos tampoco se conocen tanto así que, como te decía antes, la idea fue hacer un revisionismo de todos sus discos, hasta de "Only love can sustain" (risas).

Lo bueno es que están presentes temas eminentemente "spinetteanos" como Cantata de puentes amarillos, que no es muy conocido y mucho menos versionado.

- ¿Spinetta estuvo al tanto de este homenaje, lo autorizó de alguna manera?
- Si, nos dio permiso para hacerlo por intermedio de Rodolfo García. Si él no hubiera dado el okey no lo hubiéramos hecho, aunque lo hubiésemos intentado persuadir (risas), pero en definitiva todo habría quedado en intenciones, ya que no hay peor homenaje que el que no se acepta.


marzo 02, 2007

RADIO: ENTREVISTA A MIGUEL GRINBERG

ROCK QUE ME HICISTE BIEN. El ciclo de Grinberg, donde pasa clásicos rockeros de los ´70 y cosas nuevas y desconocidas. El conductor habla también de su experiencia con los escritores Beatnik, que plasmó en un libro.

Espectáculos
Clarín - 15 de febrero de 2007

Nostálgico y vanguardista

El escritor, rockero y ecologista habla del programa que conduce los sábados a la madrugada por Nacional: AM 870 - de 3 a 5

Hernán Firpo
hfirpo@clarin.com

El multimedio Miguel Grinberg se compone de programas de radio, blogs y unos cuantos libros. Pero la punta del iceberg es Rock que me hiciste bien, un ciclo que sin querer plantea la tácita —y acaso anacrónica— rivalidad con el tango (por el mentado tango que me hiciste mal). También adopta una actitud románticamente contracultural —Radio Nacional, sábados tres de la mañana— que el rock tuvo en sus orígenes. Periodista desde los tiempos de La Balsa, difusor del movimiento beatnik, ecologista y traductor, Grinberg prefiere aceptar que lo suyo es un debate entre "la nostalgia y la vanguardia".

Un sábado cualquiera puede que lo visite en los estudios —el programa va en vivo— el ex Manal Javier Martínez, o que suenen dos al hilo de La Cofradía de la Flor Solar. Así de retro. "Pero también me llegan grabaciones que no vas a escuchar en ninguna otra parte, como de Patagonia Revelde, con ve corta. Yo me siento como el embajador de un país llamado Rock. Son años de remar contra la corriente".

Grinberg tuvo uno de los primeros programas de rock en la radio oficial. Gobierno de Lanusse, radio Municipal. "La antinomia era música complaciente contra música progresiva".

¿De alguna manera volvés a foja cero con tu propuesta?

Es el mismo espíritu. Me interesa que el oyente actual que no escuchó aquella música tenga una referencia de lo que se hacía acá en nombre del rock, antes de que la industria convirtiera esto en un estereotipo. Ya no se estimula la poesía, ni los arreglos, ni la creatividad. Por eso me importa documentar de dónde salió todo. Es información que no vas a encontrar en ninguna AM.

Pero las FM especializadas se hacen eco de la historia...

A veces. Y sólo porque no pueden llenar la programación con todo el repertorio pop que deben pasar. El otro día me llamó un oyente para pedir que pusiera Cristálida, de Pescado Rabioso. ¿Cuándo vas a escuchar esto en una radio? Lo mío es antropología cultural.

¿No te parece que el rock es sólo una actitud organizada?

Hay un rock mercadería y otro que es exploración y no tiene demasiada presencia en los medios. Puesto a elegir me quedo con la tradición a la que pertenezco.

El programa va las cuatro de la mañana. A esa hora hasta los insomnes claudicaron.

Cuando acepté el horario pensé en los insomnes, y pensé en que me podía escuchar un kelper de Malvinas o alguien de la Base Marambio. Pero desde el primer programa —empezó en mayo—, me llegan mails de argentinos de la diáspora que me escuchan vía Internet. Esa era una figurita que no tenía prevista.

Vos escribiste "Días beat", un libro donde publicás un intercambio epistolar con Jack Kerouac y Allen Ginsberg. En un momento Ginsberg te pregunta "si estás lleno de caca o si tenés algo útil en la mente". ¿A qué se refería?

Era parte d